Sitios de las cordilleras y monumentos de los pueblos indígenas de América, de Alexander von Humboldt

La obra de Alexander von Humboldt es, aparte de extensa, de una calidad innegable. Sus averiguaciones sobre el continente americano, cuando poco se sabía sobre sus elementos naturales, son de tal relevancia en ciencias como la biología que suponen la base de cientos de investigaciones posteriores. Humboldt no fue un geógrafo cualquiera, además también se interesó por temas relacionados con la antropología y la astronomía, de los cuales da parte en esta interesente obra, Sitios de las cordilleras y monumentos de los pueblos indígenas de América.

La piedra del sol, calendario azteca por excelencia

Tras un declive en su producción investigadora en 1858, Alexander von Humboldt (Berlín, 1769-1859) decide sacar una nueva edición de algunos libros suyos, como por ejemplo: Cosmos, Cuadros de la Naturaleza o Sitios de las cordilleras y monumentos de los pueblos indígenas de América. Será de este último del que aquí hablemos hoy en esta ocasión. Su primera edición castellana data del año 1878 y fue traducida por Bernardo Giner. Dividida en cuatro partes, esta obra comienza con un estudio sobre algunos puntos de la meseta de México y las montañas de la América meridional, que este famoso geógrafo y geólogo halló durante sus etapas en el continente americano.

El «Padre de la Geografía Moderna Universal«, como es conocido Alexander von Humboldt, da orientaciones sobre cómo llegar a estos remotos lugares, muchas veces sólo accesibles por puentes naturales o inseguros puentes de cuerdas, de los cuales dan muestra las ilustraciones de este primer capítulo del libro. Además, Humboldt, también conocido por sus estudios antropológicos y astronómicos, dedica las otras tres partes de estos Sitios a la descripción de restos arqueológicos de pueblos mexicanos, peruanos y muiscas, prestando especial atención a los calendarios, imprescindibles para comprender la cosmografía en la cultura mesoamericana. Los calendarios americanos eran cuerpos de doctrinas a partir de los cuales las elites sacerdotales y políticas controlaban la sociedad. De esta manera, por ejemplo, determinaban cuál sería el destino del mundo y cómo habría de conservarse el cosmos. En este sentido, los estudios de Humboldt fueron decisivos para conocer más y mejor las culturas prehispánicas de América. La influencia de los estudios sobre el continente americano de este alemán ha sido tal que innumerables animales y fenómenos naturales llevan el nombre de Homboldt en honor a este científico con mayúsculas.


Utilizando un método de trabajo positivista, este erudito parte de las observaciones de los primeros viajeros españoles al continente americano para elaborar, con exactitud y mediante un juicio imparcial, una exposición comparativa entre las culturas mexicanas y peruanas. Impulsado por un espíritu investigador entusiasta, Alexander von Humboldt pretende con su obra dar a conocer unos monumentos admirables y hacer que los viajeros interesados lleguen hasta esas regiones para que aprecien en la realidad lo que antes habían entrevisto en su imaginación. Sin duda, este gran investigador prusiano representa mejor que nadie el nuevo hombre contemporáneo, hijo de la Ilustración, cuyas ansias por conocer y descubrir mundos nuevos sentaron la base de lo que hoy conocemos como Geografía.

Foto: Tenoch

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