Sociedades Cimarronas: Comunidades esclavas rebeldes en las Américas de Richard Price

Richard Price escribió Sociedades Cimarronas: Comunidades esclavas rebeldes en las Américas con el fin de estudiar los comportamientos de estas comunidades que se habían rebelado contra el poder colonial. El cimarronismo fue un movimiento muy importante en la lucha antiesclavista. Esta obra, una de las más importantes en este sentido, recoge cómo estas sociedades se organizaron y de que forma sobrevivieron al orden imperante.

Cimarrones

Autor de obras como El Presidiario y el Coronel, el historiador y antropólogo Richard Price es un experto conocedor de la época colonial de América. Centró sus estudios en las comunidades cimarronas. Richard Price investiga estas sociedades a partir del estudio de campo del grupo cimarrón superviviente más numeroso: los Saramaka de Surinam. Y lo hace desde la propia sociedad cimarrona, dejando de lado la perspectiva europea del tema. Este profesor de Historia de la Universidad de Maryland es uno de los más prestigiosos estudiosos de la colonización europea de América y, por eso, creo digno de comentar su obra titulada: Sociedades Cimarronas: Comunidades esclavas rebeldes en las Américas.

Este libro es el primer estudio sistemático sobre las comunidades rebeldes, formadas por esclavos, que se levantaron contra la autoridad colonial y organizaron sus propias sociedades al margen del orden establecido. Desde la perspectiva europea, el cimarronaje aparecía como una “plaga crónica” de las sociedades de plantación del Nuevo Mundo. Fue el cimarronaje a gran escala (no la ausencia repetitiva o periódica con objetivo temporal, tolerada por los dueños), en el cual fugitivos individuales se unieron con el fin de crear comunidades independientes, lo que atacó directamente al sistema de plantaciones.


Como el mismo afirma, “los cimarrones y sus comunidades pueden considerarse como poseedores de un significado especial en el estudio de las sociedades esclavistas. Desde una cierta perspectiva las comunidades cimarronas fueron la antitesis de todo aquello por lo que se pronunció la esclavitud, sin embargo constituyeron al mismo tiempo y en todos los lugares, una parte visiblemente desconcertante de ese sistema. De la misma manera en que la propia naturaleza de la esclavitud en las plantaciones implicaba violencia y resistencia, el ambiente montaraz de las primeras plantaciones del Nuevo Mundo hicieron posible la fuga cimarrona y la existencia de comunidades organizadas una realidad ubicua”.

El cimarronismo o huida fue una reacción frecuente entre la población negra frente a la esclavitud colonial. Durante cuatro siglos se formaron sociedades de fugitivos bordeando las fronteras de las plantaciones (de Brasil a Estados Unidos), también llamadas palenques, quilombos o mambises. La resistencia violenta por parte de los esclavos se hizo sentir desde revueltas en las factorías de esclavos de África occidental y motines durante el viaje hasta rebeliones organizadas extendidas por todo el territorio americano. En definitiva, las comunidades cimarronas fueron la antítesis de todo aquello relacionado con la esclavitud, formadas como un reto heroico frene a la autoridad blanca y como prueba de la existencia de una conciencia esclava que rechazaba su situación.

Foto: unknown

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