El Último Recreo: El señor de las Moscas urbano

El último recreo es una historieta argentina que nos relata una historia basada en El Señor de las Moscas, la novela inglesa sobre los niños náufragos que se las tienen que arreglar solos ante una realidad nueva y salvaje sin reglas ni autoridad. En la historieta de Altuna y Trillo nos encontramos con que una bomba exploto en la ciudad de Nueva York y la radiación mató a todos los adultos, los niños deben encontrar una manera de sobrevivir por si mismos.

Corría el año 1954, el escritor británico William Gerald Golding publicó una de las obras del género de aventuras más emblemática de todos los tiempos, El Señor de las Moscas. Hay una gran tradición de novelistas británicos que escribieron sobre naufragios y aventuras marítimas e islas fantásticas donde todo puede pasar, entre las cuales podemos nombrar Robinson Crusoe del inglés Daniel Defoe, donde describe con un tinte muy marcado de ironía cómo se maneja el hombre inglés con respecto del resto del mundo, contándonos la historia de un náufrago que pasa 27 años en una isla y termina siendo una suerte de conquistador que influye en los nativos; o también podemos nombrar La Isla del Tesoro del escocés Robert Louis Stevenson donde un posadero adolescente se ve inmiscuido en una historia de tesoros y barcos. Pero Golding puso en su novela un factor que saltaría de la página: los protagonistas son niños.
Para vivir el hombre necesita de una sociedad, necesita de sus semejantes. El hombre, en soledad pierde gran parte de lo que lo hace ser humano, pierde la cultura. Los niños de esta novela renacen en una nueva sociedad, que llevan de la mejor manera que pueden. Solo que los niños están privados de ciertos pudores y ciertas misericordias de los adultos, aunque no de sus miserias.

La historia comienza con un accidente aéreo, el avión se estrella en una isla dejando a los niños solos sin la supervisión o autoridad de ningún adulto. Pronto los niños comienzan a vivir aventuras en las que se divierten mucho y pasan buenos tiempos, es toda una aventura para ellos vivir sin reglas y sin estar bajo el yugo de sus padres. Uno de los niños, Ralph, es nombrado jefe del grupo por votación general, quien finalmente genera normas de convivencia para sobrevivir juntos y asigna diferentes tareas para organizar el trabajo del día, así algunos niños se convirtieron en cazadores, otros recolectores de frutos y otros se dedicaban a construir los refugios. Pero toda regla fue hecha para ser quebrada, dice la sabiduría popular. Pronto unos no cumplieron sus tareas y empezó el choque entre ellos. Luego el grupo se dividió, y otros niños que no se sentían a gusto con Ralph, alzaron a Jack como su nuevo jefe, uno de los amigos del actual. Los dos grupos se separaron. Pronto empezaron una suerte de guerra entre ambos y esto termina costando mucho más que una simple pelea, los niños comienzan a ser demasiado crueles y sanguinarios para con los que antes eran sus amigos. De a poco se van olvidando que todo lo habían hecho para sobrevivir hasta que llegara alguien a rescatarlos, de a poco se habían olvidado del rescate.



La crudeza de la situación fue tan emblemática que hoy en día seguimos leyendo la novela, viendo la película y viendo a Bart, Lisa, Milhouse y compañía revivir la historia en Los Simpsons.
A principio de los años 80 los argentinos Horacio Altuna (dibujante) y Carlos Trillo (guionista) empiezan a publicar El Último Recreo. Ésta dupla de grandes historietistas nos trajeron con el correr de los años obras de rotunda valoración y de una belleza singular; y con un lenguaje que combina la imagen con la palabra en maneras que no muchos pudieron lograr. Como por ejemplo Las Puertitas del Señor López, protagonizado por un hombre común algo excedido de peso y con una vida cotidiana mediocre pero que tiene la sorprendente capacidad de salir de cualquier tipo de situación saliendo de si mismo como en un sueño a través de puertas mágicas para evadir situaciones tensas y estresantes; o El Loco Chávez, una historieta de publicación diaria que contaba la historia de un periodista, un corresponsal extranjero que viajaba a muchas partes del mundo a cubrir toda clase de historias, pero que debía enfrentarse a su propio mundo al volver a su casa y a su vida de soltero mujeriego que va a estar enamorado siempre de la mujer que ya no puede tener.

El Último Recreo tiene una propuesta muy original, la de llevar el Señor de las Moscas a una r

ealidad urbana. Una bomba explota en algún lugar del estado de Nueva York. Ésta bomba no genera una explosión per se, ni una onda expansiva, sino que deja una radiación mortal, pero ésta sólo afecta a los adultos. De ésta manera un día todos los adultos desaparecen del mapa. Los niños tienen que arreglárselas por si mismos. No hay medios de comunicación, no hay medios de transporte, nadie sabe cuánto va a durar la comida. Deben soportar el dolor de la pérdida de sus padres sin nadie a quién recurrir en busca de afecto familiar, un poco de contención.

Pronto empiezan las luchas de poder entre los niños, todos necesitan ser liderados y muchos matarían por ser jefes; empiezan las grandes diferencias, algunos piensan solo en pasar el momento y divertirse, o simplemente seguir órdenes sin pensar demasiado en lo que vendrá luego, y otros más sensatos piensan en el futuro y dejan las ciudades para ir al campo a revivir las viejas granjas; empieza el temor, el caos.

Todos temen morir, saben que la radiación afecta solo a los adultos, y que si ellos crecen y alcanzan la madurez sexual, van a terminar muertos. Todos los días se ven por las calles cuerpos desnudos de adolescentes que por primera vez se dieron a conocer sus cuerpos los unos a los otros y terminaron muertos en un callejón. El temor a crecer nace en el corazón de niños que por una mala jugada del destino tienen la obligación de crecer y ser el futuro, ser el hombre del futuro, hacer que el mundo vuelva a girar.

El Último Recreo se empezó a publicar en Argentina en la revista Superhumor y luego se continuó en la FIERRO. En España se publicaron los 12 capítulos en la revista Zona 84 en 1992.

Tiene un formato especial para ser publicado en ese tipo de revistas o Álbumes, ya que todos los capítulos son de 8 páginas. La longitud promedio de las entregas de las historietas de la Fierro, Cimoc, Metal Hurlant, Skorpio y tantas otras.
Ediciones La Urraca editó la historieta en dos tomos recopilatorios suplementarios de la Revista Humor en 1991 y 1992.

Y finalmente los niños fueron rescatados por… digamos Moe

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