Arthur, de Alphonse Daudet, un maltratador de antaño

Alphonse Daudet ha pasado a la historia de la literatura francesa por la genial creación de Tartarín, un héroe quijotesco. Pero también fue un escritor naturalista y en Arthur nos brinda una ácida visión del maltrato en el matrimonio.

Como toda escuela literaria, el Naturalismo creado por Emile Zola tuvo numerosos seguidores que contribuyeron a asentar el movimiento pero que, sobre todo y como es lógico, le añadieron sus propias peculiaridades y desecharon algunos de sus rasgos.

Es muy distinta la forma en que aplica las tesis de Zola un Paul Alexis, escabroso y anticlerical, de la de un Guy de Maupassant, narrador de mucho más talento y calidad literaria. Por no mencionar el caso de Huysmans, el discípulo rebelde del maestro, que acabaría abandonando el Naturalismo para abrazar un estilo aristocrático y decadentista muy propio del fin de siglo.

Foto del Castillo de Tarascón

Una hermosa imagen del Castillo de Tarascón

Un caso similar es el de Alphonse Daudet (Nimes, 1840-1897), un meridional de delicada salud y amante de su tierra al que debemos una de las más inolvidables creaciones de la literatura francesa: el gran Tartarín de Tarascón.

Indudablemente inspirado en el Quijote cervantino, Tartarín es un burgués gordito y cuarentón que posee una enorme capacidad para fabular. Todos sus vecinos creen que ha llevado una vida aventurera alrededor del mundo. Pero un día, su fama comienza a decaer y el imaginativo provenzal, para mantener su prestigio, se ve obligado a marchar a África con objeto de cazar un león y así, una vez más, dejar admirados a sus conciudadanos.

Tal fue el éxito del personaje, un aventurero menor –”héroe en zapatillas”, se le ha llamado- que Daudet se vio obligado a escribir dos secuelas con sus peripecias reales o ficticias: Tartarín en los Alpes y Port-Tarascón.

Como decíamos, Daudet fue un hombre enfermizo que, harto de la vida parisina, se recluyó en su soleada Provenza natal para escribir relatos breves ambientados en ella que enviaba regularmente a los periódicos. Así surgió la colección de relatos titulada Cuentos desde mi molino, un mosaico de la vida en la Francia meridional.

Pero Daudet también era un escritor naturalista. Y a esta escuela pertenece, indudablemente, Arthur, un cuento que narra la desdichada vida de una mujer casada con un maltratador borracho que, cada vez que cobra su paga, la dilapida en alcohol, para terminar el día golpeando a su esposa al regresar a casa.

Un tema de candente actualidad que el autor provenzal, no obstante, trata sin regodearse en lo macabro del asunto. Y es que el Naturalismo de Daudet no alcanza los excesos de otros autores del movimiento y que el propio Zola defendía como necesarios para que la obra ejerciese su terapéutica misión. Al fin, Daudet tenía algo del tierno Tartarín.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Kirjasto.

Foto: Castillo de Tarascón: Wolfgang Staudt en Flickr.

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