Bárbara Roloffin, de E. T. A. Hoffmann, un misterioso visitante

El Romanticismo, con su exaltación de lo subjetivo, propició el éxito de la narrativa de terror. En todos los países surgieron maestros del género. En Alemania, uno de ellos fue E. T. A. Hoffmann, autor de ‘Bárbara Roloffin’, que cuenta la llegada de un extraño visitante al Berlín del siglo XVII.

Frente a la estética neoclásica del siglo XVIII, que consagraba el imperio de la Razón, la romántica se alzó como un retorno al Idealismo y, con él, a la preeminencia de lo subjetivo, dentro de lo cual se incluyen también los miedos más ancestrales del ser humano. No es casualidad, por tanto, que la literatura de terror –ya en forma lírica, ya narrativa– adquiriese, por esos años, tan enorme relevancia y éxito.

Porque, con unos pocos años de diferencia y en países muy alejados, coinciden figuras de la talla de Horace Walpole, Ann Radcliffe, Sheridan le Fanu o Mary Shelley en Gran Bretaña, Edgar Allan Poe en Estados Unidos o Charles Nodier y el propio Theóphile Gautier en Francia, todos ellos cultivadores de la narrativa de terror en sus distintas variantes y con su personal estilo. Incluso el mismísimo Charles Dickens escribió algunos cuentos de este tipo.

Foto de Bamberg

Una vista de Bamberg (Baviera), donde Hoffmann vivió durante unos años

En consecuencia, una literatura tan importante como la alemana no podía permanecer ajena a esta corriente y su máximo representante del periodo y del género es Ernest Theodor Amadeus Hoffmann (Königsberg, 1776-1822), notable compositor musical y autor literario que ha pasado a la posteridad gracias a sus relatos de terror. En su gran mayoría, se trata de cuentos reunidos en el volumen ‘Piezas fantásticas’, que se publicó en 1815. Tal fue la fama de sus textos que Jacques Offenbach los transformó en una ópera y, posteriormente, Tchaikovski creó un ballet con su ‘Cascanueces’.

Casi todas sus obras se cimentan en una curiosa fórmula que consiste en la materialización en el mundo real de los temores humanos, de tal suerte que lo imaginario se confunde y entremezcla con lo tangible. Y todo ello envuelto en un ambiente asfixiante y plagado de supersticiones. Buena muestra de ello es el titulado ‘Bárbara Roloffin’, en el que un extranjero se instala en Berlín. Aunque muestra algunos comportamientos extraños, agrada a todo el mundo por su alegría y amabilidad. Tan sólo la partera Bárbara parece conocerlo.

Y ello origina su desgracia, pues, cuando la esposa del consejero Walther Lütkens da a luz a una criatura monstruosa, todos la acusan de bruja. Es procesada y condenada a morir en la hoguera pero, al ejecutarse la sentencia, se produce un suceso extraordinario que lo aclara todo. Hoffmann muestra su maestría para el género de terror construyendo un magnífico relato que nos conduce, en perfecta gradación, hasta el terrible y sorprendente desenlace final.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Biografías y vidas.

Foto: Oberau-Online.

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