Birouk, de Iván Turguénev, la vida rural en la Rusia zarista

Iván Turgénev es menos conocido que Dostoievski o Tolstoi, aunque pertenece al mismo periodo de la literatura rusa. De ideología occidentalizante y personalidad refinada, en Birouk nos brinda un retrato de la vida rural de la Rusia zarista.

Si nos referimos a la edad de oro de la literatura rusa, todos pensamos en el siglo XIX y en grandes personalidades como Fiódor Dostoievski y León Tolstoi. Sin embargo, tal periodo presenta otras figuras relevantes, aunque, bien es cierto, no de la talla de aquéllos.

Así, en la poesía, destacan Aleksandr Pushkin y Mijail Lérmontov; en el drama, Aleksandr Ostrovski y, más tarde, Antón Chéjov y en la narrativa, campo donde se desenvuelven los dos grandes escritores reseñados, también poseen un alto valor literario Nikólai Gógol y Turgénev, una figura que constituye, por muchos motivos, el reverso de Tolstoi.

Foto de la Universidad de San Petersburgo

Universidad de San Petersburgo, donde estudió Turgénev

Y es que Iván Turgénev (Orel, Rusia central, 1818-1883) pertenecía, como aquél, a una rica familia terrateniente y, del mismo modo, mostró preocupación por la situación del campesinado, todavía sometido a servidumbre. Pero, si Tolstoi representa el ascetismo y las esencias de la vida rusa, Turgénev personifica lo contrario: hombre refinado y de exquisitos gustos, es el más europeísta de los escritores de su país.

En aquellos tiempos, la intelectualidad rusa se hallaba dividida en dos bandos: de una parte, estaban los eslavófilos, ardientes defensores de las tradiciones rusas, y, de otra, los occidentalizantes, fuertemente afrancesados, que propugnaban la apertura y modernización del país tomando como modelo a las potencias europeas.

En esta facción se inscribe, indudablemente, Turgénev, quién estudió en Berlín y, más tarde, vivió en París relacionándose con escritores como George Sand, Flaubert, Henry James o Zola, es decir, con lo más granado de la intelectualidad francesa.

Pese a ser menos conocido que Dostoievski o Tolstoi, Turgénev escribió abundantemente. Aparte de poemas y obras teatrales, es autor de varias narraciones extensas entre las que destacan Primer amor, Humo y Padres e hijos y de algunos libros de cuentos.

Entre éstos últimos, destaca Relatos de un cazador, colección de narraciones breves que muestran la vida rural de la Rusia zarista. Uno de ellos es el titulado Birouk, cuyo protagonista es un rudo guardabosque con fama de incorruptible.

Cuando se desencadena una fuerte tormenta, el narrador es ayudado por Boriuk, que le da cobijo en su cabaña. Así conoce la mísera vida del vigilante, que es viudo, y de sus dos pequeños hijos y asiste a la detención de un pobre campesino al que el guardabosque implacable termina liberando.

Pero lo realmente destacable es el retrato que Turgénev presenta de la dura vida de la Rusia rural, cuyos habitantes viven en la más absoluta miseria y, sobre todo, las hermosas descripciones que hace de la agreste tormenta que causa el encuentro entre el narrador y Birouk. En suma, un bello relato.

Podéis leer el cuento aquí.

Fuente: El Poder de la Palabra.

Foto: Universidad de San Petersburgo: El Pantera en Wikimedia.

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