Birouk de Iván Turgueniev

Iván Turgueniev retrata las costumbres de la sociedad rusa de su tiempo en el cuento Birouk. Trata de un guardabosque muy fuerte, enorme y temido por todos, que detiene a los leñadores furtivos. Cuando el narrador regresa de caza, se encuentra en una tormenta de la cual lo rescata Birouk. En la cabaña de este guardabosque verá como puede perdonar a un preso, a pesar de su recia fama y figura.

Iván Turgueniev (1818-1883) fue un narrador realista ruso. Recogió escenas de la vida de campo como la cacería, el corte de leña y el oficio de guardabosque. En su cuento Birouk, narra el encuentro del narrador con un enorme, forzudo e implacable guardabosques, llamado Birouk, quien oculta su compasión por los miserables. Debido a una tormenta, Birouk le propone guarecerse en su cabaña, ocasión que tiene para ver de cerca como este hombre administra justicia.

Birouk perdona a un leñador que tiene apresado, después que aquél lo acusa por su crueldad. Lo que si se advierte es la diferencia en la aplicación de justicia según clases sociales. El narrador regresa de cazar, quizá aves o liebres, como solía hacer Turgueniev, pero por su rango social y sus signos de riqueza, como andar en trineo drochka jalado por yegua, el guardabosque se portará cordial con él. Lo contrario con un misérrimo leñador que corta árboles para vender la leña.

  

El mítico fortachón ruso: Turgueniev recrea el mito de Pedro el Grande, el zar que peleó contra un oso, en Birouk. El guardabosque es alto, fuerte, varonil, de voz ronca, vive con su hija Aula, un bebé y es viudo recientemente. Birouk Foma es conocido en el campo, por su bravura y fortaleza. Cuando está con el narrador, oye quejarse al enclenque leñador, quien lo acusa por ser fiero, calificándolo de lobo y tigre. Cuando Birouk lo encara, el narrador teme que lo golpee y se sorprende cuando lo libera.


Un personaje temible como este ruso, tiene un correlato en el arte marcial soviético, conocido como Sambo, que data de 1938, pero tiene sus raíces en artes de lucha libre de países eslavos y orientales. Birouk Foma es conciente de su fortaleza, no daña al preso leñador ni le confisca sus bienes, pero le pide al narrador, al que trata como señor, que guarde el secreto de este episodio. Este ruso forzudo no quiere que el pueblo interprete su piedad por debilidad, por eso pide reserva.

La forma en que este ruso interpreta la justicia es de acuerdo a la pervivencia de las relaciones entre estamentos sociales. El narrador que ha depredado la fauna en el bosque no recibe ni siquiera amonestación, mientras el ladrón pobre es encarcelado varias horas hasta que Birouk lo libera para que vaya con sus hijos. La aplicación de su ley es una defensa del orden establecido. Tiene un oído muy agudo para detectar a los leñadores furtivos que deforestan el bosque.  

     

La vida en la isba: La choza de Birouk es oscura, tiene espacio para él, sus dos hijos y una prisión improvisada para los ladrones de leña. Su hija Aula de 12 años se encarga de su hermanito que para en la cuna. Tiene un fusil y enseres pobres en su casa. No se describe la comodidad de la casa del narrador, debe vivir holgado porque tiene trineo y se le trata como señor. El leñador furtivo debe ser más pobre que Birouk, pues tiene un escuálido jamelgo y desarreglada apariencia.

La isba de Birouk es una parcela de la justicia del Estado, su casa detenta la autoridad de una comisaría con prisión para delincuentes. La autoridad del guardabosque se refleja en la severidad de su expresión y en la dureza de su carácter. La cabaña es una sola habitación baja sin tabiques, sus accesorios son míseros a la vista del narrador. El ambiente es silencioso por la falta de la madre de los niños. Aula camina descalza, no está completamente vestida como su padre.

La isba es el espacio de la compasión que permanece velada en la recia figura y conducta implacable de Birouk. El narrador expresa asombro por la generosidad de Birouk, pero este retoma su ethos de hombre duro pidiéndole que no cuente a nadie lo sucedido. La cabaña refleja la violencia de la justicia, se torna peligrosa mientras tiene presos detenidos, espectáculo al que se acostumbran los hijos de Birouk. La isba muestra la condescendencia a la gente pudiente que caza por diversión.

El bosque: Todos los personajes tienen contacto con el bosque, Birouk y su familia viven en él, mientras que el narrador lo frecuenta para cazar y ha sido referido por sus amistades de la existencia de Birouk. Se puede hablar de este bosque en el relato, como un reverso del locus amenus, ya que no existe la paz imperturbable para la poesía, pues predomina el peligro por los leñadores furtivos y los animales son depredados para distracción de la gente pudiente.

El lado tenebroso del bosque se destaca con la tormenta, que dificulta el paso de la drochka del narrador. Solo hay orden en el bosque que custodia Birouk, no hay alegría, es un personaje fúnebre por su viudez y obsesionado con el cumplimiento de su deber. El bosque está reglado por el orden establecido, que reproduce las diferencias sociales, los ricos pueden cazar, pero los pobres no pueden tomar leña. Este bosque no puede darse a todos por igual, provee solo a los privilegiados.

Aún más perjudicial que cortar leña, resulta la cacería, que lleva a las especies a la extinción. Turgueniev fue un hábil narrador, pero no tuvo la conciencia despejada para juzgar en su real dimensión a la caza, como una actividad violenta que quiebra la armonía y diezma la vida en la naturaleza. La literatura debería evolucionar después con la llegada de escritores más sensibles, que condenaran esta actividad inicua y no la tomen ni siquiera como diversión.

Conclusión: Birouk Foma es un agente de la justicia del estado, en un bosque donde las leyes son permisivas para los ricos y castigadoras para los pobres. Su fortaleza física, estatura y habilidad para detectar a los infractores de la ley lo vuelve un mito vivo. El guardabosque conserva un aura de seriedad, inflexibilidad y violencia de lado del orden establecido, pero será capaz de perdonar a un preso más pobre que él, al liberarlo delante del narrador, quien elogiará su gesto.

La piedad no está ausente en Birouk, sino velada en su carácter, para no perder el respeto de los leñadores furtivos que tiene que vigilar y sancionar. En este cuento, ayuda también al narrador a sobrellevar la tormenta y a llegar a la salida del bosque.
 

Fotos: 

“turgueniev” de iescarmenlaffon.com

“T011972A[1]” de eduardoberti.blogspot.com

“20070418klplylliu_216.Ies” de kalipedia.com

“zar-pedro-grande” de fuenterrebollo.com

“20080524-sambo” de cnargentina.com.ar

“oso” de mccd.udc.es

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