Casi un Objeto: Los presuntos implicados del mundo Saramago

“Casi un objeto” es un libro que se conforma de seis relatos distintos, todos ellos con la temática del declive de algún poder. Saramago describe con precisión y asombrosa claridad una secuencia de historias que delatan una preocupación social y política, sin perder esa manera genial de describir y narrar las situaciones más convencionales. Sin duda un libro perfecto para empezar a conocer al ganador del Nobel de 1998.

“Casi un objeto” es el relato de seis pequeñas historias, seis cuentos que rivalizan con el subconsciente del lector hasta asilarse en la memoria. Todas las narraciones gestionadas con un sentido paralelo al contado, una referencia a la dictadura y a la imposición del poder sobre los hombres que siempre terminan cayendo. Saramago refleja nuevamente su tan reconocido talento y avispada pluma.

No es la obra cumbre del escritor José Saramago, sin embargo resulta una interesante opción para empezar a conocer a un escritor tan importante y a veces complicado al mismo tiempo. Con un estilo reconocible y bien cimentado, Saramago se convierte en un autor con una ética bastante imparcial y merecedora de una agudeza importante para discriminar el acontecer mundial. Saramago es como esas viejas abuelas que nos explican la composición de todo con sencillos ejemplos de vida. Lo dice todo en su peculiar manera de ser, o de escribir, para su caso.

Foto: Ecobook



José Saramago nace un 16 de noviembre de 1922 en Portugal. De padre policía e ingresos pobres, se vio imposibilitado de poder concluir sus estudios en una escuela industrial. Fue en ese proceso que empezó a leer a autores clásicos y que lo llevarían a su verdadero destino profesional. Su primer escrito, “Terra de pecado”, una historia que se publica en 1947 y que no asoma ningún éxito para el autor, más bien un rotundo fracaso. Después de esa primer mala experiencia, volvería a escribir una segunda novel, “Claraboya”, texto que no llegó a ser publicado. Después de esto el autor llevaría 20 años de pluma silenciosa, tiempo en que no escribiría nada por sentirse sin nada que decir, como lo dijo alguna vez el propio Saramago.

En 1970  lanza el libro “Probablemente alegría” como poco éxito nuevamente. Recién en 1980 su pluma cobra importancia con el libro “Levantado de chao”, una historia que cuenta las vivencias de los obreros de Lavre. Es recién en este libro que José Saramago alcanza un estilo propio. A esta obra le siguen títulos como “De este mundo y el otro”, publicada en 1973, “Manual de pintura y caligrafía” en 1977, “El evangelio según Jesucristo” en 1991, y “Ensayo sobre la ceguera” en 1995, obra con la que alcanzaría el renombre a nivel mundial. Posteriormente, en el año 2004 publicaría “Ensayo sobre la lucidez”, “Las intermitencias de la muerte” en el 2005 y “Las pequeñas memorias” en el año 2006.

En la mayoría de sus novelas, Saramago muestra procesos decadentes de la sociedad, con alegorías y razonamientos muy personales que forman parte de sus lecturas. Sus relatos se caracterizan por contar la historia de un personaje que se enfrenta a la decadencia, un contracorriente que termina atravesando el problema, sin resultar por eso un héroe ni un tipo cargado de buenos valores.

En “Casi un objeto” los objetos son un factor desencadenante de las historias, ya sea una simple silla, un automóvil o un cementerio. Las historias que se recrean  tientan entre lo cotidiano y lo irreal. Esa magia de Saramago que permite al lector introducirse por la palabra voraz del escritor para presenciar la inevitable caída de una silla sobre la cual yace el gran dictador. Un trance humanamente frívolo adjudicado a una carcoma que conspira inexorablemente con la caída.

El primer relato se titula “Silla” y narra cómo es que la silla donde el dictador Salazar se sienta, se va carcomiendo y termina finalmente por derribarse y llevar al suelo al presidente portugués. La historia es una clara alusión a la caída del poder del dictador. En el relato precisa varios pensamientos, varias razones por las que la silla se carcome, lleva a describir el proceso lento y con una magnifica capacidad imaginativa y descriptiva.

El proceso lento de destrucción de la silla y las infinitas posibilidades de creación y destrucción que se generan en el evento, ya sea desde la concepción misma del objeto hasta las consecuencias de su desplomo, van profundizando en reflexiones ulteriores del viejo, aquel hombre que ostenta la posesión de la silla y que se ahoga con una caracterización de ternura sobre su inevitable desdicha.

Foto: Mundo Latino

Al término, la silla ha cobrado vida, se ha internado en la derrota del mandatario y ha permanecido en pie hasta el final de la resistencia. Pueda que sea sólo una implicada  en el relato, pero resulta  en la atmósfera de la historia, casi tan importante como le figura del dictador en decadencia.

La segunda historia, la de un hombre y su auto averiado en medio del tráfico y los problemas surgidos por la falta de combustible, la situación desesperante de conseguir carburante y acabar con el bullicioso congestionamiento, llevan al personaje a una serie de razonamientos y pensamientos sobre las actividades humanas, se sustenta la teoría de que los objetos terminan por hacernos objetos a nosotros mismos, esclavizándonos y haciéndonos dependientes de ellos.

Otro de los cuentos deduce la idea de un cementerio que termina por ser el único en el mundo, un devorador de cementerios que termina también por devorarse al monarca. Clara alusión de la muerte que llega a implacable hasta no ha sido invitada. Metáfora exacta de los finales políticos, que de tanto sembrar muertes  bajo la injusta justificación de la dictadura, culminan cosechando  la misma suerte.

El universo es infinito e infinitas tambien son las ideas a pescar en cada historia, ya sea por los personajes humanos que se perfilan como objetos o por las cosas, esas cosas que acostumbran acompañar la posesión insaciable de poder y control y que terminan, irremediablemente humanizándose en una suerte de reparto o compensación del equilibrio mismo de la vida.

Ya sea en un pasado monárquico o en un futuro de ciencia ficción, el poder es omnipotente sólo hasta que alguien o algo discrepan a verse sometido. Porque, como lo demuestra Saramago,  nada es posible  hasta haberlo intentado y hasta los más poderosos terminan por ser derrotados.

Para Saramago, los objetos, parte de nuestro mundo y nosotros somos parte de ellos, implicados y presuntos colaboradores de un mismo destino: el ocaso.

Foto: Mundo Latino

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