‘Celefais’, de H.P. Lovecraft

Lovecraft toca el tema del misticismo en su cuento Celefais, un relato donde presenta al escritor pobre y drogadicto Kuranes como dios de su creación, quien llega a compenetrarse con sus mundos y ciudades de ficción hasta llegar a la cima de su imaginación, la ciudad Celefais, cerca de su muerte física.

Howard Phillips Lovecraft

Howard Phillips Lovecraft

H.P. Lovecraft (1890-1037) se aleja por un momento del género del terror para tratar de lo sublime del acto de creación de mundos ficcionales como obsesión del escritor. En su cuento ‘Celefais‘, nombre asignado a una ciudad creada en sueños por un escritor que se llama a sí mismo Kuranes, se narra la dicotomía entre la gloriosa ficción producto del sueño y la vida misérrima de un pobre escritor que solo persigue la belleza. En sueños
Kuranes descubre ciudades en las nubes hasta llegar a Celefais, ayudado por la droga.

El escritor se entregará a sus descubrimientos del sueño en una especie de éxtasis alucinógeno hasta ser expulsado de su buhardilla en Londres y morir ahogado en los acantilados de Innsmouth. Kuranes anheló en sueños más de lo que le podía reditar su vida de escritor, la que no tiene referencia a sus obras pero sí a su capacidad creativa por la descripción portentosa de las ciudades etéreas que visita, al momento de morir, sueña que legiones de sus ciudades creadas lo eligen su dios para morar con ellos.


La vida del escritor pobre
La literatura no es una carrera comercial, aunque si se puede ganar dinero al consagrarse como autor reconocido. El camino al reconocimiento es lo más difícil, pueden pasar años para producir una buena obra y otro tanto más para financiar su publicación. En la carrera literaria se incluye como curriculum vitae las publicaciones de teoría o ficción que haga el literato. En esta carrera muchos escritores jóvenes pagan a las editoriales para imprimir sus textos y que les busquen acomodo en el mercado.

El paso del tiempo es una preocupación para cualquier literato, lo inverso de un experto en finanzas que podría pasar temporadas viviendo de sus rentas, acciones o intereses. Se complica más la situación del nuevo escritor cuando depende de la crítica local, la cual puede ensañarse con él y hacerle la vida imposible. Lo que trasciende de este cuento es la adhesión y afirmación de Kuranes en su ethos de creador, pues ha llegado a un punto de saturación por la adversidad donde ya no le importa la vida material.

El sueño es el espacio que queda al escritor pobre, un espacio donde satisfaga sus aspiraciones frustradas. A Kuranes solo le queda la preocupación estética y la fascinación por la maravilla, como va soñando por partes encuentra un guía Athib, que le revela que su viaje no tendrá fin. Este cuento recuerda por su aspecto mítico al de los Gatos de Ulthar, donde la magia tiene que equilibrar las condiciones injustas de vida de los gatos para que vivan en paz, después de muchas pérdidas entre ellos.

Ciudades etéreas

Lovecraft

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Los nombres de estas ciudades son bellos como Ulthar, aquí se llaman Sarannian, Ooth Nargai y Celefais. Aunque están en las nubes, cuentan con lo necesario para el deleite: valles, mares, manantiales, montañas, cielos unidos al mar, ciudades gigantescas y gente que reconoce a Kuranes como su dios. El escritor crea con su ensoñación, su reino, un mundo totalmente aparte, donde todavía hay castigos de los dioses que diezman poblaciones y dejan a los reyes impotentes ante el destino.

Estas ciudades aparecen desde un abismo que une las profundidades a los cielos, en el cual una inteligencia suprasensible en forma de sustancia gaseosa termina por llevar a Kuranes a Celefais. Las ciudades trascienden el espacio exterior, porque implican un viaje infinito por zonas como nebulosas que podrían ser una metáfora del movimiento de la mente al crear entidades de ficción. Como estas ciudades son colosales, desbordan los sueños y su recorrido exótico se entiende como contemplación.

Estas ciudades importan por lo portentosas, porque reflejan la capacidad de inventiva de Kuranes que pasa desapercibida en el mundo real por su pobreza. Las ciudades se sostienen solo por la imaginación de Kuranes como entelequias, y la contemplación total de Celefais supone la muerte de Kuranes, el momento climático de creación y compenetración con su obra onírica. El cuento da a entender que la extrema pobreza o el vicio de la droga son lo que ha impedido que este pobre escritor publique sus obras.

El escritor como un pequeño dios
Kuranes se sueña en dialogo con su fantasía, cuyos personajes lo eligen al final su dios en reconocimiento a su ilusión. El escritor como creador de personajes y mundos tiene el conocimiento de la conciencia de su creación. Las ciudades no están en el futuro sino en un plano mítico, vaporoso por la presencia de las nubes, el relato del sueño tiene un tinte épico, pues es fundacional de un orden que actualiza a Kuranes como dios de esas ciudades, pues el las ha creado y aprendido al explorarlas en sus sueños.

La droga está actualizada como una motivación para crear mediante la alucinación y el embote de los sentidos. Es posible en ciertos casos que algunos escritores y estudiantes de literatura hayan empezado a drogarse desde el colegio, pero se mantienen vitales porque no caen en la sobredosis. La droga desde tiempos primitivos ha sido usada como guía e inductor para viajes del subconsciente, también como catalizador para crear materia de ficción en movimientos de vanguardia y en la literatura beatnik.

Sin embargo no se puede sobreestimar a los drogadictos, pues yo recuerdo que en facultad de literatura eran los que tenían más bajas notas o aprobaban con poco margen los cursos de la currícula. Crear es un acto que necesita el uso de todas las facultades, no se excluye la creación por el delirio, el dolor, la contingencia y la droga pero no es el único modo de crear en el arte. El escritor como dios de su creación es aquel capaz de dominarla, darle razón de ser y comunicarla con el resto del canon literario.

Conclusión
La vida de un escritor o de un hombre imaginativo puede ser tan pequeña que no corresponda al portento de su inventiva. En este cuento, Kuranes está en el paso de la inventiva, de la ensoñación, ha logrado fluir en él, pero falta pasar a la etapa de la disposición de la materia ficcional en el escrito, lo que traería por añadidura el éxito editorial, de contar con un empresario interesado en su obra literaria.

Lectura del relato | ‘Celefais’, de H. P. Lovecraft en Ciudadseva

Imágenes | Fortunaty | Bibliotecadearkham

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