El corazón delator de Edgar Allan Poe

Poe retrata la locura de un hombre que convive con un anciano en su cuento El corazón delator, hasta el punto de matarlo por odiar su ojo, que lo hacía sentirse incómodo. Interesa el tipo de moral autista del criminal, quien cree que no está loco y se siente un ser con una sensibilidad especial, producto del nerviosismo que le hace oír y sentir cosas que el común de la gente no detecta.

Edgar Allan Poe (1809-1849) explora la perdición del ser humano por el odio gratuito e irracional que se deja crecer en el corazón de los asesinos. En el cuento El corazón delator, el acusado está en el juicio o trial del derecho anglo sajón, haciendo un recuento de su actuación hasta explicar su propio arresto por los oficiales. El acusado niega su locura, la reemplaza por una agudeza de los sentidos producto de su nerviosismo crónico, además no niega el odio al ojo del anciano que mató.

El reo se decide a matar al viejo que vive con él, luego de entrar siete veces a su habitación de noche, el odia su ojo que le parece de buitre, sin embargo al estar frente a él y matarlo escucha el latido del corazón del anciano, el que vuelve a escuchar en presencia de los policías, forzándolo a desenterrar el cadáver descuartizado que enterró bajo tres tablones de esa misma habitación. El reo confiesa por temor a la locura, siente que el anciano sigue tras él, primero con su ojo y luego con su corazón.

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La conciencia mezquina: El narrador es un sujeto cruel y torturado que recién enfrenta las consecuencias de su crimen. Ante la cárcel tiembla y se descompone, pero no muestra ningún signo de piedad al matar al anciano ahogándolo con el peso de su colchón. Mientras se siente atacado por la mirada del anciano o el latir del corazón del hombre agonizante, se siente mal y justifica su crimen desde una conciencia autista como una respuesta producto del nerviosismo.



Las enfermedades mentales como el nerviosismo no quitan el discernimiento entre el bien y el mal a una persona adulta, la razón no se puede embotar tanto en un caso de nerviosismo para olvidar la ley natural, en que el hombre convive, respetando y siendo respetado. El relato muestra un silencio muy importante en la relación del asesino y el anciano. Ambos viven en un mismo departamento, difícilmente serían parientes, pues de serlo no lo habría animalizado como buitre.

El asesino se siente agredido por el anciano, pero no se da cuenta que él nunca lo agredió, probablemente habrían sido socios de un negocio, o alquilaron el departamento entre ambos por economía. El anciano siempre lo trató bien, pero nunca pudo percatarse de que su mirada causaba ese efecto en el asesino. Este cuento se parece a uno de Dickens, Confesión encontrada en una prisión en la época de Carlos II, donde el móvil es el odio gratuito también causado por la forma de mirar de la víctima.

La preparación del crimen: En una persona pusilánime la resolución siempre demora en llegar. Este asesino no tenía otra cosa más importante en su vida que sentirse agredido por el ojo del anciano, sin mayor análisis de los hechos. El ojo azul del anciano tiene una catarata, eso descompone más al asesino. Su odio es visceral, desprecia la mirada del viejo, para luego ser delatado por el recuerdo del latir del corazón del asesinado. Se decide a matarlo cuando alumbra con la linterna su ojo.

La preparación del crimen es un ritual para decidirse a cambiar de vida, volviéndose asesino por un motivo absurdo de justificar. Convencido de que hizo lo correcto, el asesino repite como única defensa que no está loco, también se excusa en no haber robado los caudales del anciano, un hecho que no lo libra del crimen cometido. Lo particular en este relato de extrañeza es la concentración de maldad en el criminal a un nivel que lo torna egoísta y despiadado.

Para cuantificar el odio, el reo en el proceso enumera todas las sensaciones de incomodidad que le trajo el anciano tanto con su ojo como con sus latidos. Dice que sus sentidos se agudizaron al máximo con el nerviosismo, condición que juzga como un estado superior de conciencia, que lo diferencia de una tendencia pasiva de la colectividad. El asesino estudia a su víctima antes de matarla para evitar cualquier respuesta o intervención de los vecinos.

El odio: El odio tiene que tener alguna justificación es muy difícil que sea gratuito, además el anciano era correcto en la pensión que compartía con su asesino. El reo odia el impacto que le causa el ojo del viejo en su ánimo, le desmoraliza, siente el peso de su mirada como si fuera un ave de rapiña lista a lanzarse sobre él.  En el juicio, el acusado confiesa su odio para descartar un caso de locura. El cree que como loco no tendría justificación, pero como persona que reacciona por odio sí.

El reo no intenta disipar su odio en ningún momento, lo deja crecer, es absurdo que no haya buscado mudarse, siendo menor que el viejo, podría trasladarse a otra pensión sin sufrir mayores contratiempos. El reo configura la personalidad de un psicópata, no llega  a eliminar más gente porque es arrestado. La conciencia no lo delata sino el recuerdo del sonido de la palpitación del anciano en el momento de su agonía. Es un eco incómodo que lo lleva al borde de la locura por los síntomas que experimenta.

El odio es la forma de modelar su relación con el anciano, el reo no le da solución de continuidad. La salida más fácil es el crimen, porque se sabe con la ventaja de la edad y la vitalidad. En el relato se tiene un solo monólogo, el punto de vista del reo, quien se juzga diferente por no considerarse loco sino extrañamente sensible. El odio gratuito es móvil de este crimen, está confesado como la única causa que decide al asesino a matar, descuartizar y enterrar a la víctima en su departamento.

Conclusión: Interesa ver que el asesino por un desorden psiquiátrico también es juzgado por el derecho anglo sajón, desde la época de Poe. El reo siente orgullo por su enfermedad y su caracterización como un ser destinado a escuchar lo inaudible para el resto de la humanidad, y como un hombre que tiene un nerviosismo tan refinado que le permite odiar hasta llegar a matar a quien le provoque. La moral y conciencia autista y egocéntrica del acusado lo hace matar como si se defendiera de la víctima.

Fotos:

«poe» de 7calderosmagicos.com.ar

«poe» de img.blogdecine.com

«TellTale-full» de algoquedecir.wordpress.googlepages.com

«edgarAllanpoe» de i34.photobucket.com

«11» de ch999.blogspot.com

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