El rey Yu, de Hermann Hesse, una parábola oriental

Hermann Hesse es, tras Kafka y junto a Thomas Mann, el principal novelista en lengua alemana del siglo XX. Uno de sus temas predilectos es el basado en las culturas orientales, como en el cuento El rey Yu, que narra el hundimiento de un monarca chino por desear complacer a su esposa.

Las dos guerras mundiales acontecidas en el siglo XX supusieron una brutal sacudida para las conciencias que se tradujo en una crisis existencial generalizada: cuando uno contempla tantas atrocidades, inevitablemente tiene que preguntarse acerca de la condición humana.

En la literatura, ello derivó en un existencialismo que, por otra parte, tiene su precedente en autores anteriores de la talla de Luigi Pirandello, Franz Kafka o nuestro Miguel de Unamuno. De este modo, cada intelectual busca a su modo una respuesta a ese conflicto de conciencia: la fe religiosa, el pesimismo ateo o incluso un humor sarcástico y desesperanzado.

Foto de la Gran Muralla China

Gran Muralla China

En el caso del alemán Hermann Hesse (Calw, 1877-1962), en quién además se dan una serie de tragedias familiares que agravan su crisis, la salida se presenta a través del psicoanálisis y del misticismo oriental.

El primero, en la vertiente propugnada por Carl Jung, fue descubierto por Hesse cuando él mismo se sometió a un tratamiento psicoanalítico y el segundo durante un viaje a la India. Y el hecho es que, desde entonces, ambas influencias serán vitales en su obra.

Muestra de su profundización en el psicoanálisis es la novela Demian (1919), en la que presenta la dualidad existente entre el mundo onírico y el real. Y, en cuanto a su interés por las culturas orientales, un excelente ejemplo es Siddharta (1922) una suerte de autobiografía novelada de Buda.

Sin embargo, la obra que ha otorgado fama internacional y millones de lectores a Hesse es El lobo estepario (1927), fingida autobiografía del protagonista, Harry Haller, un inadaptado social de complejo mundo interior en el que se aprecian muchos rasgos del propio novelista.

Pero también en sus relatos breves se evidencia la afición de Hesse por las culturas orientales. Buena muestra de ello es El rey Yu, que nos cuenta la historia de un monarca chino al que el deseo de complacer a su esposa favorita llevará a la destrucción y cuya anécdota se  basa, indudablemente, en la construcción de la mítica Gran Muralla China.

Se trata de un cuento de evidente raigambre parabólica y ejemplarizante, al más puro estilo de las leyendas tradicionales de todos los tiempos y territorios. Y en él brilla el estilo literario de Hesse, hecho de frases cortas y lenguaje sencillo que le han conferido las preferencias de los lectores juveniles del mundo entero.

No en balde, el autor de Demian es considerado, tras Kafka y junto a Thomas Mann, el principal novelista en lengua alemana del siglo XX y fue galardonado con el Premio Nóbel en 1946.

Podéis leer el cuento aquí.

Fuente: Hermannhesse.de.

Foto: Gran Muralla China: Mario Carvajal en Flickr.

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