El tatuaje, de «Saki», una obra de arte humana

La Literatura inglesa y muy en especial la de la época victoriana es rica en escritores irónicos. El más conocido de ellos es Óscar Wilde pero también ha alcanzado fama como autor de relatos breves Héctor H. Munro, que firmaría sus obras como «Saki» y que, en ‘El tatuaje’, nos presenta los problemas de un hombre con una obra de arte a la espalda.

La Literatura inglesa y en especial la de la época victoriana es pródiga en humoristas geniales. Son escritores que hicieron de la sátira de la vida británica y de la comicidad ingrediente esencial de sus obras, naturalmente sin menoscabo de la calidad. Inevitable es citar al gran Óscar Wilde y su visión irónica de la aristocracia, que, por otra parte, se tomaría cumplida venganza cuando fue procesado. O al no menos genial George Bernard Shaw y sus comedias.

En esta línea se inscribe Héctor Hugh Munro (Akyab, Birmania, 1870-1916), que firmaría todas sus obras como «Saki» y que es uno de los más destacados autores de cuentos de las letras anglosajonas. Nacido, como George Orwell, fuera de la metrópoli del Imperio, se educó no obstante en Inglaterra a cargo de unos parientes puritanos cuya severidad amargaría su carácter. Quizá para huir de ellos y siguiendo el ejemplo de su padre, se alistó en la policía birmana (también como Orwell) pero pronto renunciaría al puesto por problemas de salud.

Foto de Exmouth

Una vista de Exmouth, ciudad donde estudió Héctor H. Munro, "Saki"

De regreso a Inglaterra, comenzó a trabajar como periodista en diversos diarios londinenses, al tiempo que publicaba sus primeros cuentos y novelas. Pero serían, sin embargo, los relatos breves los que le proporcionarían fama. Dotado de un humor irónico, se burló como pocos de la encorsetada clase media inglesa y sus textos se ganarían la admiración de otro excepcional cuentista: nada menos que Jorge Luis Borges, quién lo comparaba a Kipling y Thackeray y escribió de él: «con una suerte de pudor, «Saki» da un tono de trivialidad a relatos cuya íntima trama es amarga y cruel. Esa delicadeza, esa levedad, esa ausencia de énfasis puede recordar las deliciosas comedias de Wilde«.

A este tono irónico pertenece el cuento titulado ‘El tatuaje’, un hilarante texto que nos narra la peripecia de Henri Deplis, un viajante de comercio que, tras heredar una suma de dinero, decide tatuarse en su espalda una reproducción de la ‘Caída de Ícaro’. Cuando el autor de la obra, el Signor Pincini, muere y ante las reticencias del protagonista a pagar el trabajo, su viuda decide donarlo al Ayuntamiento de Bérgamo que, inmediatamente lo considera una obra de arte.

Aquí comienza la pesadilla de Deplis, que, al portar en su espalda de una joya artística propiedad de los italianos, no puede abandonar la nación y se verá sometido a toda clase de situaciones absurdas a cual más cómica. Como puede deducirse del argumento, se trata de una pequeña obra maestra del humor.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: El Mundo.

Foto: Interbeat.

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