‘La miel silvestre’, de Horacio Quiroga, los peligros de la Naturaleza

El uruguayo Horacio Quiroga es uno de los principales autores de relatos breves de la Literatura hispanoamericana. Sus textos se hallan casi todos agrupados en ‘Cuentos de amor, de locura y de muerte’, volumen al que pertenece ‘La miel silvestre’, una terrorífica advertencia contra los peligros de la Naturaleza.

La impresionante Naturaleza del continente americano ha ejercido, desde siempre, un papel fundamental en su literatura. La lucha del ser humano por sobrevivir en un entorno hostil está en la base de las obras de grandes escritores como Rómulo Gallegos –especialmente, en ‘Doña Bárbara’– o José Eustasio Rivera (en ‘La vorágine’). No en balde, se ha calificado a un subgénero de su narrativa como “la novela de la tierra”.

Horacio Quiroga fue propietario rural en Misiones (en la foto)

Horacio Quiroga fue propietario rural en Misiones (en la foto). Allí conoció bien a la Naturaleza americana

No obstante, si hay un autor en cuya obra completa se aprecia esta vinculación, éste es el uruguayo Horacio Quiroga (Salto, 1878-1937), excepcional cuentista que ha sido comparado nada menos que con Edgar Allan Poe.

En él, a su profundo conocimiento de la agreste Naturaleza iberoamericana, se añade un pesimismo probablemente nacido de varias tragedias familiares y que terminaría por llevarle al suicidio en 1937. Ambos rasgos, unidos a una técnica naturalista, conforman las tres características esenciales de su producción. Ésta se halla casi en su totalidad compuestas de relatos breves que agrupó bajo el expresivo título de ‘Cuentos de amor, de locura y de muerte’, escritos entre 1910 y 1916, durante su estancia como propietario rural en la zona de Misiones.

A este volumen pertenece ‘La miel silvestre’, cuyo terrorífico mensaje es que no debe uno internarse en la Naturaleza si no la conoce bien pues “las escapatorias llevan aquí, en Misiones, a límites imprevistos”. Gabriel Benincasa, un muchacho pacífico, gordito y acostumbrado a la vida urbana, desea vivir aventuras antes de dedicarse a su profesión de contable, cuyos estudios acaba de finalizar. Ni corto ni perezoso, se lanza al bosque sin saber de sus peligros. En su primera incursión, está a punto de ser devorado por unas hormigas carnívoras y ello debería ser un aviso suficiente para él.

Sin embargo, no presta atención y vuelve a internarse en la Naturaleza. De pronto encuentra un panal de miel y no puede resistirse a la tentación. Su glotonería tendrá funestas consecuencias para él. Quiroga tiene una visión de la Naturaleza que coincide, en buena medida con la de otros narradores “de la tierra”: es una fuerza enorme e implacable pero también justa, ya que sólo aniquila al incauto que se atreve a desafiarla sin conocerla bien. A medio camino entre el relato naturalista y el de terror, la prosa vívida y amena de Quiroga brilla extraordinariamente en este relato. No en balde, nos hallamos ante uno de los más extraordinarios cuentistas de la Literatura hispanoamericana.

Fuente: Literatura.us.

Foto: PhillipC.

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