La cúpula de Los Inválidos, la vena humorística de Honoré de Balzac

Honoré de Balzac es uno de los más importantes novelistas de la Literatura Universal: Pero también es el principal retratista del Segundo Imperio francés, con su magna creación agrupada bajo el título de La Comedia Humana. En La cúpula de Los Inválidos, sin embargo, nos presenta un breve relato humorístico.

El Segundo Imperio -aquél que trataba de revivir las glorias napoleónicas y que termino abruptamente en 1870 con la derrota ante Prusia– constituyó una época económicamente muy próspera para Francia. Durante este periodo se asienta la Revolución Industrial y se crean grandes capitales de la nada.

Pero, además, desde el punto de vista literario, también vive Francia uno de sus momentos más brillantes. Coinciden autores anteriores, como el genial Víctor Hugo, Dumas o Stendhal con otros que se consolidan en esa época como Gustave Flaubert o Balzac.

Foto de Los Inválidos de París

Una vista de Los Inválidos de París con su cúpula en el centro

En este sentido, es curioso que el gran retratista de aquella sociedad no sea un pintor –que también los hubo excelentes- sino un novelista. Naturalmente, se trata del citado Honoré de Balzac (Tours, 1799-1850), maestro del Realismo, quién, como más tarde haría Zola, se propuso crear un vasto mosaico de la vida francesa durante el Segundo Imperio.

Lo tituló La Comedia Humana y está formado por más de cien novelas por las que pululan unos cuatro mil personajes, entre principales y secundarios. Pese a no guardar un orden exacto, conforman un retablo de la Francia imperial que supera a cualquier texto histórico.

Fue, sin duda, una labor titánica que minó la salud de Balzac. Pero, quizá, no del todo voluntaria: obligado por deudas contraídas en su juventud, durante años escribiría toda la noche sin dormir y alimentándose poco más que de café. Ello le sirvió para pagar a sus acreedores pero también para quedar extenuado a los cincuenta años.

Sea como fuere, los resultados han quedado para la historia de las letras como una de las cimas de la narrativa realista, tan sólo comparable a la creación de un Galdós o un Dickens, y como fiel testimonio de una época.

Pero Balzac también sabía escribir relatos cómicos. Uno de ellos es el titulado La cúpula de Los Inválidos cuyo protagonista, tras asistir a una comida amenizada con música, da en creer que la cúpula de ese monumento parisino le persigue porque quiere quedarse con él.

Hasta el final, tal personificación de la bella corona arquitectónica podría hacernos pensar que se trata de un relato fantástico. Sin embargo, el desenlace resulta bastante más irónico que onírico, es decir, más prosaico.

Se trata de una obra sencilla, un mero entretenimiento de escritor, pero brinda una visión distinta del riguroso y serio novelista que creó La Comedia Humana, mostrando que no había perdido su sentido del humor, y, por supuesto, cuenta con todo el talento narrativo del gran Balzac.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: El Poder de la Palabra.

Foto: Los Inválidos: Iversonic en Flickr.

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