La sociedad según Antoine de Saint Exupéry

Un piloto se estrella con su avión en medio del desierto. Incapaz de encontrar una forma de huir de ese inhóspito lugar, se encuentra con un niño, un pequeño príncipe, que ha abandonado su planeta en busca de objetos con los que poder cuidar a su rosa y su carnerito. En sus conversaciones ambos encuentran la verdad, pero esta tiene un crudo secreto.

El Principito

El Principito

Las fábulas han sido un recurso muy utilizado a lo largo de la historia para explicar verdades o situaciones que era necesario hacer llegar a toda la sociedad. Hay cientos de ejemplos de estas fábulas en la literatura, la de la hormiga y la cigarra o la del hijo pródigo.

En general, estas fábulas o explicaciones de la realidad, trataban de hacer accesibles a los más jóvenes aspectos de la vida en sociedad, del comportamiento que los adultos esperaban de ellos, una vez se hicieran mayores.

Sin embargo, nada hay, en principio, que impida darle la vuelta a ese objetivo. El Principito es el mejor ejemplo posible de esta segunda posibilidad. Bueno, en realidad es un fábula para todos, grandes y pequeños, un ejercicio de bella literatura, en el que la verdad se envuelve de sencillez en la boca de un niño que ocupa un lugar en el imaginario popular de la cultura occidental.


Desde su comienzo, con esa curiosa e intencionada dedicatoria, hasta las últimas palabras, el libro corretea por valles, montañas, cielo, estrellas y mares. Todos eso con una estructura muy sencilla, con unos cuantos personajes cargados hasta los topes de simbolismo.

El piloto, un adulto perdido en la inmensidad del desierto tras un accidente aéreo. La rosa, bella y presuntuosa, que trata de plegar el universo a su voluntad. El zorro, desconfiado y curioso, que busca la compañía en cada paso. Los hombres de los planetas, cada uno de ellos reflejo de todos los hombres.

Los baobabs, preocupación constante a la que no hay que dejar crecer. La serpiente, mensajera de la muerte siempre la serpiente. Y en medio de todos ellos, el Principito, el sabio de apenas un metro de altura, capaz de ver la verdad de las cosas, de imaginarla, de descubrir el elefante dentro de la boa, cuando nosotros no podemos ver más que un sombrero.

La fábula del principito
, un libro de fácil lectura, pero con una digestión lenta, deja en la boca el sabor de las cosas eternas, que permanecen más allá del paso del tiempo. En muchos párrafos se cuentan otras pequeñas fábulas, con lo que cada lector puede descubrir esa frase, esa verdad, que se enraíce en su interior. Ya sólo dependerá de él cuidarla para que llegue a dar una hermosa flor. Porque, como afirma el astuto zorro, “sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible a los ojos”.

Puedes leer el libro gratis aquí

Foto: El Principito por Nicholas Wang en Wikimedia

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