‘La vida de los elfos’, de Muriel Barbery

Un cuento fantástico y repleto de lirismo que responde al singular universo literario de la autora francesa.

vida de los elfos

Una de las cualidades imprescindibles para el escritor es tener una poderosa imaginación, capaz de extraer de una anécdota común toda una trama novelística con personajes complejos y bien trazados, originalidad y, a veces, un tanto de fantasía. Esa virtud indispensable la posee con creces la francesa Muriel Barbery (Casablanca, Marruecos, 1969). Para comprobarlo, basta leer su nueva novela, ‘La vida de los elfos’, que ahora publica en España la editorial Seix Barral.

Pero ya lo había mostrado sobradamente en su primer libro, ‘Una golosina’, cuyo planteamiento era a un tiempo sencillo y diferente: un prestigioso crítico gastronómico sabe que le queda un día de vida e intenta aprovecharlo para recuperar los sabores de su infancia. Inicia así un recorrido detallado por los aromas, fragancias y gustos de aquel tiempo pormenorizadamente descritos.

También la segunda obra de Barbery evidenciaba su poderosa capacidad para crear una historia a partir de lo más sencillo. Se titulaba ‘La elegancia del erizo’ y fue un enorme éxito, con treinta ediciones y más de un millón de ejemplares vendidos en Francia. Bajo la anécdota superficial de la convivencia en un edificio, nos presenta a dos personajes sorprendentes: Renée, la portera, es una mujer poco agraciada físicamente que posee una amplísima cultura desarrollada casi a escondidas: le gusta la Filosofía, siente fascinación por clásicos de la Literatura Rusa como León Tolstoi y escucha a Mozart; por su parte, Paloma es una niña de 12 años que posee una inteligencia extraordinaria pero también problemas para relacionarse con los demás. Ambas son criaturas solitarias que terminarán congeniando. En consecuencia, es tanto una denuncia de la soledad en el mundo de hoy como un canto a la belleza interior.

Y ahora -como decíamos- nos llega su tercera novela, ‘La vida de los elfos’, que trata asuntos similares pero con mayores dosis de fantasía. En este caso, las protagonistas son dos niñas que, aparentemente, no tienen nada en común pero poseen un mismo don. María vive en un pueblo perdido de la Borgoña mientras Clara lo hace en los Abruzos aunque la envían a Roma para estudiar música.

Su nexo de unión es que cada una de ellas y por distintos medios ha entrado en contacto con el mundo de los elfos, lleno de belleza y magia. Pero uno de estos seres mitológicos se ha descarriado y amenaza a los humanos. Serán las dos niñas con sus poderes quienes tendrán que evitarlo. En definitiva, nos hallamos ante una novela profundamente influida por los cuentos infantiles y llena de lirismo que responde al singular mundo narrativo de su autora.

Vía: ‘Lecturalia’.

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