Las joyas de Guy de Maupassant

Guy de Maupasant en su cuento Las joyas recrea el cambio de fortuna incompleto en Lantín, un burócrata, quien se vuelve viudo de una mujer hermosa heredando la fortuna que ella ahorró, pero por su mediocridad no puede vivir sin derrochar el dinero de las joyas vendidas de su esposa y termina casándose de nuevo con una mujer que lo hace infeliz.

Guy de Maupassant (1850-1893) escribe unas historias que muestran la evolución de los afectos por las peripecias de la pobreza y la bonanza. En su cuento Las joyas, describe la vida de un oficial del ministerio del interior, Lantín, quien se casa con una mujer hermosa, ahorrativa, que en apariencia compraba joyas de fantasía y era aficionada al teatro. Cuando muere la bella mujer, Lantín encanece rápido, pasa miseria hasta que se anima a vender las joyas de su esposa, que resultaron ser verdaderas.

Cuando gana dinero con todas las joyas, Lantín se da la buena vida, renuncia al trabajo y se vuelve a casar con una mujer que lo hace infeliz. Lantín recibe una sanción del relato pasar del ahorro y moderación al dispendio. Incluso va al teatro, al que no le gustaba ir a acompañar a su mujer. En otro cuento de Maupassant, Campesinos, la vida de unos niños aldeanos cambia cuando uno es adoptado por gente pudiente, y el otro al crecer y verlo en progreso, se torna resentido con el mundo.

El ahorro encubierto: La esposa de Lantín consigue joyas por medios desconocidos, ella miente a su marido, dice que los objetos son de fantasía. El suegro de Lantín tenía una buena posición, por lo que pudo dejarle a su hija un ahorro en joyería para que disponga según sus necesidades. Ella no malgastó el dinero de Lantín, economizó gastos e hizo feliz a su esposo. El ahorro era un hábito en ella, que él no puede cultivar cuando el dinero le viene de forma inesperada.



Las joyas estaban puestas en un cofre, estando Lantín seguro de su falta de valor. Al saber que son verdaderas sufre creyendo que podían provenir del adulterio, de un favor de algún amante por un trato carnal. Pronto se convence que tuvieron origen lícito, pues en la joyería le muestran documentos del envío de estas joyas a su mujer. Lantín es apocado, no tiene ambición de reproducir su fortuna con ese dinero, despilfarra en restaurantes costosos y mujeres.

Maupassant recrea en sus cuentos la caída del ser humano en la descomposición moral por la influencia y protección literaria que tuvo de Flaubert. En este cuento se aprecia un cambio rápido de la virtud al vicio, una muestra de la mediocridad por no estar preparado para el progreso. El dinero es una responsabilidad y Lantín no le da el trato inteligente del ahorro. Es un hombre ordinario con riqueza, su mediocridad se patentiza al no poder conseguir una mujer de igual calidad moral que su primera esposa.

El tesoro oculto: La mujer de Lantín detenta el tesoro de la virtud moral, su riqueza es un agregado a las dotes que recibió por su crianza. El tesoro material es un bien fungible e intercambiable, más no la oportunidad de encontrar una mujer hermosa que a la vez sea considerada con el marido. Para compensar la mediocridad de Lantín, ella se recreaba con el teatro saliendo de la rutina de la falta de cultura de su esposo. En esta época un burócrata era un mero oficinista sin posibilidades intelectuales.

El teatro es un indicador de refinamiento y cultura, la mujer que va al teatro puede ser una asidua lectora de literatura, porque el teatro en ocasiones adapta novelas a la escena. Los placeres de Lantín están procesados por los sentidos, le gusta gastar en la buena comida y en el sexo. Él usa su cuerpo para sentir placer inmediato, no es capaz de sentir placer estético porque debe procesarlo por el intelecto. El disfrute de Lantín está mediatizado por su corporeidad, por lo que puede sentir sin mayor esfuerzo.

De la segunda esposa sólo sabemos que le trató mal, no hay mayores indicios de una conducta que derive en la infelicidad del protagonista. Lo que Lantín podría enfrentar es una segunda mujer menos tolerante, derrochadora por la seguridad que tiene de la fortuna de Lantín, inculta y poco sensible. El cuento separa dos oportunidades, nunca brinda la dicha completa, en su primer matrimonio el tesoro es su mujer, complemento de su ser, en el segundo matrimonio cuenta con dinero pero sin una buena mujer.

El valor agregado: La primera mujer de Lantín tiene sobre su belleza y rectitud, el valor agregado del ahorro; el que realiza en dos esferas; ahorra en la casa para su esposo y ahorra para el futuro guardando las joyas. Las joyas en sí representan el valor agregado, son piedras preciosas y están convertidas por la manufactura en objetos de arte. La virtud es el valor agregado de la mujer de Lantín, la suma de su cultura, su economía y el saber hacer feliz al marido representan bienes difíciles de repetir.

La literatura puede recrear la diferencia entre los caracteres de la virtud y la mediocridad pues el ser humano que en su diversidad produce arte también es el referente para el texto literario. La mujer de Lantín poseía buena fama en todos sus conocidos desde antes de casarse, sus dones continúan inalterables como parte de su ethos, mientras Lantín es objeto de burlas por su mediocridad, hasta por los joyeros que le pagan el justo precio, su mujer atraía la admiración de todos.

Con la oposición de virtud y vicio es que se puede llegar al desenlace de pérdida del afecto y la felicidad; así a la mediocridad de Lantín, le corresponde una mala mujer, no le toca repetir la buena suerte de la primera. En el segundo matrimonio, Lantín no tiene nada que agregar a su fortuna ni a su buena suerte, solo le queda perder por el contraste con su primera esposa. El dinero que le llega en la viudez no le garantiza la felicidad, solo el consumo de placeres para los sentidos inmediatos.

Conclusión: La dicha requiere de muchas condiciones para actualizarse completa, en la vida adulta un hombre puede tener dinero pero no necesariamente la mujer ideal. Lantín se beneficia de la fortuna de su primera esposa, sin llegar a asimilar las virtudes que hicieron de ella la compañera perfecta. Advenedizo a la bonanza, Lantín no puede cultivar con naturalidad los placeres del intelecto ni encontrar una segunda mujer que lo haga feliz por sus virtudes.

Fotos:

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