Los chicos, la inquietud infantil de Ana María Matute

La concesión del Premio Cervantes ha devuelto al primer plano de actualidad a Ana María Matute, una excelente narradora con un punto de vista infantil que confiere una perspectiva curiosa a sus relatos. Buen ejemplo de ello es el titulado Los chicos.

La concesión de un premio literario siempre sitúa a quién lo recibe en primer plano de la actualidad y, cuando se trata de uno tan importante como el Cervantes, que abarca a toda la literatura hispanoamericana, mucho más.

Algunos autores no lo precisan pues nunca han perdido protagonismo –es el caso de Vargas Llosa y su reciente Nóbel– pero otros sí. Bien porque se han retirado, bien porque hace tiempo que no publican nada, han quedado relegados a un segundo plano y el galardón viene a recordarnos su magnífica obra.

Foto del Parque Güell de Barcelona

Parque Güell, en Barcelona, ciudad natal de Ana María Matute

Esto último es lo que acaba de suceder con la catalana Ana María Matute (Barcelona, 1926) y su merecido Premio Cervantes. Perteneciente a una magnífica generación de novelistas entre los que se cuentan Miguel Delibes o Gonzalo Torrente Ballester, entre otros, la escritora barcelonesa llevaba unos años sin publicar y ello había propiciado que se la recordase poco.

Sin embargo, Ana María Matute cuenta con una importante obra narrativa que se inicia con Los Abel, reflejo de la sociedad española de la posguerra vista desde una perspectiva infantil, y se continúa con Fiesta al noroeste, Pequeño teatro y Primera memoria, seguramente su mejor novela, que presenta una hermosa historia de amor entre dos adolescentes ambientada en la contienda civil. Posteriormente, ha dado un giro a sus escenarios para introducirse en ambientes medievales con relatos como La torre vigía u Olvidado rey Gudú.


Como podemos apreciar en esta breve enumeración, la escritora muestra un interés especial en trasladarse a la visión infantil para mostrarnos la realidad desde esa perspectiva. Este enfoque es prácticamente una constante en toda su producción y en ello coincide con otros autores de su generación.

Junto a este rasgo, otras dos notas caracterizan su narrativa: por una parte, la inquietud social y, por otra, un lenguaje teñido de lirismo y bellos efectos sensoriales.

Foto de la Academia Española de la Lengua

Sede de la Academia Española de la Lengua, de la que Ana María Matute es miembro

Ambos se aprecian en el cuento titulado Los chicos, que nos muestra el desprecio de los muchachos de un pueblo por los hijos de los reclusos de un penal cercano, contra los que mantienen una especie de guerra sorda hasta que el hijo del director de la prisión, cabecilla de los primeros, desencadena el ataque.

Se trata de un relato duro pero cargado de humanidad, especialmente por parte de la narradora, indiscutible voz de la autora. Y junto a su trama, podemos apreciar bellas pinceladas expresionistas del paisaje y certeras descripciones de los personajes. En suma, un texto en el que Ana María Matute muestra la percepción infantil e inocente de la realidad que tanto le gusta pero que oculta una fuerte crítica social.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Escritoras.com.

Fotos: Parque Güell de Barcelona: Sefa en Arte y Fotografía | Academia Española de la Lengua: Adalberto H. Vega en Flickr.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...