El conde Magnus, de M. R. James, un vampiro nórdico

El británico Montague Rhodes James es uno de los más grandes autores de cuentos de terror, aunque sus espectros resultan un tanto peculiares. Por su parte, en ‘El conde Magnus’, revive una vieja leyenda sueca sobre vampiros para mostrarnos a un atribulado viajero fuertemente impresionado por ella.

El cuento de terror constituye uno de los géneros más importantes de la narrativa breve. Pero éste, a su vez, presenta diversos subtipos que hacen referencia, especialmente, al sujeto que provoca el miedo en el lector: hay relatos de terror protagonizados por fantasmas, por criaturas sobrenaturales no determinadas, como ocurre con los Mitos de Cthulhu de H. P. Lovecraft, o incluso por seres creados por la mano del hombre, como sucede con el ‘Frankenstein’ de Mary Shelley.

Montague Rhodes James estudió y más tarde fue Director del Eton College (en la foto)

Montague Rhodes James estudió y, más tarde, fue Director del Eton College (en la foto)

Sin embargo, uno de los tipos de cuento de terror que han gozado de mayor éxito es, indudablemente, el de vampiros cuya más extraordinaria expresión es el ‘Drácula’ de Bram Stoker.

Hasta tal punto ello es así que prácticamente todos los autores de relatos de terror han escrito alguno protagonizado por estas legendarias criaturas y el británico Montague Rhodes James (Goodnestone, Kent, 1862-1936), uno de los grandes maestros del género, no iba a ser una excepción. Formado en Eton y Cambridge (de los que más tarde sería director) y poseedor de una vastísima cultura, James realizó numerosas aportaciones a la Arqueología, a la Paleografía e incluso al estudio de la ‘Biblia’. De hecho, para él, la redacción de cuentos de terror no pasaba de ser un pasatiempo. De entre las suyas, las publicaciones a las que concedía verdadera importancia eran las eruditas y sin embargo es por sus relatos por los que se le recuerda hoy.

Considerado uno de los más destacados creadores de relatos de fantasmas, las criaturas que protagonizan sus textos difieren mucho del espectro tradicional, al que imaginamos con aspecto casi humano. En palabras de su colega, el citado H. P. Lovecraft, «el espectro habitual de James es delgado, enano y peludo: una abominación perezosa e informal de la noche, a medio camino entre la bestia y el hombre…este espectro tiene una constitución de lo más excéntrica: es un rollo de franela con ojos de araña o una entidad invisible modelada con las ropas de una cama cuyo rostro lo forma una sábana arrugada”.

Esta larga descripción nos muestra la que –a nuestro juicio- es la mayor objeción que se puede poner a los cuentos de James: sus criaturas fantasmales son, a menudo, absurdas, incluso mueven a risa. Sus relatos presentan una excelente gradación hacia el clímax final y su estilo es excelente pero, cuando llegamos al desenlace, el aspecto físico del ser que trata de asustarnos es casi risible y, en cierta medida, estropea toda la obra. No debemos olvidar que la finalidad de este tipo de textos es provocar miedo al lector y esas criaturas no lo hacen.

Montague R. James sitúa la acción en la zona sueca de Raback (en la foto)

Montague R. James sitúa la acción de 'El conde Magnus' en la zona sueca de Raback (en la foto)

No obstante, ‘El conde Magnus’ constituye una excepción dentro de la obra de James por centrarse, no en fantasmas, sino en la figura del vampiro. El narrador nos cuenta que ha hallado el diario de un viajero inglés llamado Mister Wraxall desaparecido en extrañas circunstancias. En el texto, el infortunado personaje cuenta un viaje que realizó a Suecia durante el cual conoció la historia del conde Magnus Gabriel de la Gardie, un noble del siglo XVII que existió realmente y que fue acusado de tener poderes sobrenaturales por sus enemigos.

Tal efecto ejerce en Wraxall esta narración que cae en una suerte de manía persecutoria, dando en creer que constantemente le acecha una criatura siniestra. Pero lo realmente destacable del relato es que el vampiro no aparece explícitamente en ningún momento. Se trata, por tanto, más bien de un terror psicológico y quizá ahí radica el mayor acierto de James. En cualquier caso, sin duda, ‘El conde Magnus’ es uno de sus mejores relatos.

Fuente: ¡Qué de Libros!

Fotos: Martín Pettitt y Nedrichards.

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