3000 bibliotecas y un hombre que cambió la historia de las mismas

Uno de los hombre más ricos del mundo y que sin duda su visión hizo que las bibliotecas cambiaran

Un hombre que cambio la historia de las bibliotecas

Estados Unidos tuvo a un hombre ilustre, un intelectual y un empresario, cuya inventiva le llevó a convertirse en uno de los hombres más ricos de su país, y sin duda, del mundo, su nombre: Andrew Carnegie. Nacido en Escocia en el año 1835, emigró junto a sus padres desde muy joven, y a lo largo de su vida, uno de sus más grandes sueños fue cambiar la historia de las bibliotecas.

El soñador de las bibliotecas

Andrew Carnegie se desempeñó en diversos trabajos, uno de ellos fue ser telegrafista, pero además vio en la construcción de obras públicas y la metalurgia, una oportunidad de negocio bastante rentable, que lo convirtieron en todo un empresario y uno de los hombres más adinerados de su época. Más allá del referente empresarial, Carnegie quiso dejar mucho más al mundo, pues siempre tuvo en mente cómo debían ser las bibliotecas.

La venta de una de sus empresas: Carnegie Steel, le dio a Andrew una gran suma de dinero, mismo que quiso invertir en causas de índole social como educación, ciencia y la paz mundial. Entre sus múltiples proyectos se encuentran: universidades como la Carnegie Mellon, el museo Carnegie Museum de Pittsburg, así como programas de becas.

Uno de sus mayores aportes a la sociedad estadounidense, ha sido en el ámbito de las bibliotecas públicas, trabajo que se dedicó a impulsar desde 1901. Carnegie siempre fue un hombre intelectual, con fuertes ideas demócratas, un hombre de cultura y de sembrar la educación en las personas, ya que tenía una visión progresista de la sociedad, pues era defensor de su propia filosofía: un pueblo educado era necesario para mantener un sistema democrático de calidad.

Las primeras bibliotecas

En vista que Estados Unidos, en el siglo XX, presentaba un déficit cultura y educativo, especialmente en lo referente a las bibliotecas y su funcionamiento, Carnegie decidió tomar cartas en el asunto. En 1883, abrió sus puertas la primera biblioteca inaugurada por Carnegie, desde entonces comenzó la aventura de inaugurar bibliotecas en todo el territorio estadounidense.

La primera biblioteca de Carnegie, surgió en colaboración de la mano con el ayuntamiento de Dunfermline, que ofreció el terreno y las autoridades necesarias para su mantenimiento; mientras que Carnegie, por su parte, aportó las maquinas y equipos necesarios para la construcción de dicha biblioteca.  A partir de ésta, se creó un modelo de biblioteca que se patentó en cada rincón de Estados Unidos, que, basada en colaboraciones, permitió que el equipo de Carnegie sembrara educación y cultura.

 El concepto de biblioteca

En ese momento, no estaba muy claro el objetivo de las bibliotecas públicas, así que Estados Unidos se sumió en un proceso de aprendizaje, ya que se debían atender todas las funciones y servicios que ofrecerían las bibliotecas que Carnegie consideraba necesarias para lograr su cometido de una educación íntegra y amplia.

Los bibliotecarios esperaban contar con edificios que fueran lo más eficientes y funcionales posibles, tanto en logística como en servicios. Muchos filántropos de la época comenzaron a invertir y ofrecer dinero para mejorar el funcionamiento de las bibliotecas y garantizar su servicio, pero especialmente a las edificaciones, ya que las grandes estructuras las hacía más relevantes e imponentes, a la vez inspiraban respeto, prestigio, la creencia de que allí podría encontrarse valor cultural e intelectual, así como orgullo cívico.

El gran aporte de Carnegie

Carnegie apostó por el equilibrio, que la calidad de las bibliotecas públicas estuviera tanto en las obras literarias y herramientas de aprendizaje, como en la forma en que allí se trabajara y por supuesto, su estructura y diseño. Junto a sus trabajadores y aliados empresariales, llegando a fundar más de 3.000 bibliotecas públicas en diversos rincones de Estados Unidos.

Como muchos empresarios de renombre, Andrew Carnegie, llevó sobre sus hombros criticas e infinidad de invenciones e inversiones que con el tiempo se convirtieron en aportes a la humanidad. Si hubo un rasgo que siempre se ha destacado en su biografía, fue su dedicación y preocupación por formar ciudadanos educados, cultos y de alto intelecto, que pudieran conducir a la nación por el camino del éxito.

Su labor filantrópica a las bibliotecas, no ha dejado duda, que su visión como empresario iba más allá de las industrias de la metalúrgica y ferroviaria.

Otros aportes de Carnegie

La labor filantrópica del ilustre inventor y empresario, se vio evidenciada en la Carnegie Corporation of New York y el Fondo Carnegie para la Paz Internacional, ambas instituciones dedicadas a ayudar a quienes lo necesiten. La Carnegie Corporation of New York, se encarga de respaldar trabajos científicos, tecnológicos y las relaciones internacionales; mientras que el Fondo Carnegie para la Paz Internacional, destina fondos para fomentar la educación, la paz, para las necesidades de aquellos países de tercer mundo que lo necesitan, así como diversas y causas nobles.

Igualmente, Carnegie recorrió todo Estados Unidos, creando monumentos públicos, incluyendo la reconocida sala de conciertos Carnegie Hall.

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