Entrevista a Marta del Riego, autora de “Solo los tontos creen en el amor”

La primera novela de Marta del Riego llega dispuesta a hacer las delicias de todas las admiradoras de la literatura chick- lit y de aquellas mujres a las que les guste pasar un rato divertido viendo reflejadas en las páginas esas “tonterías” que todos hemos hecho laguna vez cuando nos enamoramos. Pero sobre todo, Solo los tontos creen en e l amor es una novela divertida, sobre una mujer de hoy y su búsqueda de la felicidad. Hablamos con su autora sobre la novela y sus próximos proyectos.

Lina es una periodista treintañera, irónica e insegura que tiene mucha imaginación (demasiada). Su vida siempre ha sido «un poco» inestable, pero parece que por fin la suerte le sonríe: la han contratado en el programa más glamuroso de la televisión y Marcelo, el guionista estrella, ha caído rendido a sus pies.
De repente todo empieza a torcerse: sus padres se quieren divorciar, su jefa le hace la vida imposible, su relación con Marcelo es un caos… y también está Andreas, un atractivo cámara de televisión que siempre va rodeado de su cohorte de admiradoras…

La primera novela de Marta del Riego llega dispuesta a hacer las delicias de todas las admiradoras de la literatura chick- lit y  de aquellas mujres a las que les guste pasar un rato divertido viendo reflejadas en las páginas esas “tonterías” que todos hemos hecho laguna vez cuando nos enamoramos. Pero sobre todo, Solo los tontos creen en el amor (Editorial Esencia) es una novela divertida, sobre una mujer de hoy y su búsqueda de la felicidad. Hablamos con su autora sobre la novela y sus próximos proyectos.

LG: En primer lugar, felicidades por tu novela, una de las más desternillantes que he leído últimamente… ¿Cómo surge la idea de escribir la historia de esta  caótica reportera de televisión?

MR: Gracias, la verdad es que quería escribir algo con mucho humor e ironía, pero no me di cuenta de que fuera “tan” divertido. Me está sorprendiendo la reacción de los lectores. A Lina Babia, la protagonista, supongo que también le sorprendería, ja, ja. La verdad es que lo primero que vino a mí fue la voz de Lina, esa voz tan políticamente incorrecta, un poco caótica, la voz de una anti heroína que lucha por superar sus inseguridades. Escuché la voz y luego la historia me fue llevando.

LG: Tu misma has viajado mucho, has vivido en Berlín, como Lina, y,  como periodista, conoces bien el mundo de los medios de comunicación. ¿Cuánto hay de ti en la protagonista de Solo los tontos creen en el amor?
MR:  Esa es la pregunta infalible, en el sentido de que no falla: todo el mundo me la hace, ja, ja. ¿La respuesta? Cuando escribes una primera novela usas lo que tienes más a mano: tu propia experiencia. Describo mundos y ambientes que conozco, pero los personajes son totalmente ficticios. Es como si metiera mi imaginación y mi experiencia en una batidora y voila: sale el mundo de Lina Babia.

LG: Lo primero que me llamó la atención del  libro fue el nombre de la protagonista: Lina Babia. ¿ Fue un juego de palabras intencionado para reflejar la inocencia que, en cierto modo, sigue teniendo ella a sus treintaytantos años?

MR: La verdad es que el apellido es un homenaje a los valles de Babia, al norte de León, un lugar mágico que conozco desde niña. En mi tierra hay una leyenda preciosa que cuenta que cuando los Reyes de León querían desconectar se retiraban a Babia, y de ahí viene la expresión: estar en Babia. Estar fuera de la realidad, en un reino feliz y privado. Estar en Babia es un recurso de Lina para sobrevivir.



LG: Las inseguridades de Lina son las mismas que tenemos  muchas mujeres, aunque no seamos capaces de confesarlo en voz alta. ¿Qué enseñanza crees que podrán sacar quienes lean este libro?

MR: No sé, porque no era mi intención escribir ninguna fábula moral. Lina es una especie de anti heroína que podría ser cualquiera de nosotros, pero que a la vez es muy especial, muy peculiar. Quizá la conclusión sea que todos tenemos más recursos para salir adelante de lo que pensamos, y que equivocarse no es malo, equivocarse –en la vida, en al amor- es parte de nuestra experiencia. Y ¡vivan los errores!, el que se equivoca es que está vivo.

LG: Lina es escéptica, insegura y se refugia en sus amigos cuando cree que las cosas se empiezan a poner demasiado serias  en el amor… Desde tu experiencia, como redactora de revistas muy leídas por las mujeres como Marie Claire o Vanity Fair… ¿Qué lleva a las mujeres a esa inseguridad?

MR: ¿De verdad crees eso? Es interesante que pienses que Lina se refugia en los amigos cuando las cosas se ponen demasiado serias en el amor. Más bien yo diría que lo hace cuando siente inconscientemente que hay algo extraño en ese amor, ¿no? Pero los hombres son igual de inseguros, lo que pasa que fingen que no lo son, y yo creo que eso, lo de fingir, se les da mucho mejor que a nosotras.

LG: Lina cree en el príncipe azul, quizá de una forma demasiado ingenua… ¿Cuál es la opinión de  Marta del Riego Anta sobre este tema?

MR: Ni el príncipe azul ni la princesa rosa existen, eso lo sabemos todos. Pero, ¡cómo dejar de soñar! Por algo somos seres humanos y no animales: porque tenemos imaginación. Te podría decir que mi consejo es que en el amor hay que ser realistas, pero eso es prácticamente imposible, ja, ja.

LG: En un momento determinado del libro- que no vamos a desvelar para que los lectores no sufran-  Lina se plantea si ponerse o no tacones para una cita. Su análisis del asunto, con búsqueda de información en Internet incluida, es toda una reflexión sobre la necesidad que tenemos muchas veces de complacer al otro, de convertirnos en algo distinto a lo que somos para agradar ¿Qué dirías a aquellas mujeres que creen que tienen  que estar siempre perfectas para gustar y complacer a todos, chicos, padres amigos…?

MR: Mal. Si quieres estar perfecta o desaliñada, lo tienes que hacer por ti. Voy al gimnasio, me cuido, me hago una limpieza de cutis o un brushing, invierto tiempo y dinero en mí porque quiero mirarme al espejo y decirme: ¡hoy estás que rompes! Y esa imagen la proyectas en los demás, por supuesto, porque no somos ermitaños y vivimos en sociedad. Pero a ti misma es a la primera que tienes que preguntar. Bueno, esto es la teoría, pero la práctica, ja, ja… es otra cosa. Como ves teorizar se me da bien, pero mira la pobre Lina, ¡se salta todos mis consejos a la torera!

LG: Escritora, y periodista, redactora jefe nada menos, de Vanity Fair…¿ Queda tiempo para uno mismo, para vivir entre tanto trabajo? A mí, personalmente, como periodista también, me parece complicado…

MR: Es complicado, sí. ¡Por eso tarde tanto en escribir la novela! Casi dos años con parones en el medio en los momentos de más estrés de la revista. Pero yo no me planteo abandonar el periodismo, para empezar muchos libros tendría que vender…, y además, es que me encanta mi profesión. Siento un chute de adrenalina todas las mañanas cuando llego a la redacción: qué pasará hoy, encontraremos la exclusiva, nos venderán las fotos que queríamos… Y sobre todo: me nutre de historias, de ambientes, de personajes.

LG: Mi última pregunta, Marta, es inevitable… ¿Para cuándo otra novela? ¿Tienes en mente algún nuevo proyecto? Si es así, ¿podrías desvelarnos algo de su argumento?

MR: Esta primera novela ha sido un master en escritura de novela. Y como no quería perder el ritmo, en cuanto la entregué a mi editora, me puse a escribir la siguiente. Que ya va muy adelantada. Es la historia de dos hermanas mellizas cuya madre despareció en extrañas circunstancias… una especie de thriller. Pero no quiero adelantar más que luego estas cosas se gafan…

LG: Muchas gracias por compartir esta charla con Leergratis y mucha suerte con tu novela.

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