Alma valenciana, Blasco Ibáñez retrata el carácter de su tierra

Vicente Blasco Ibáñez es el narrador por excelencia de la vida valenciana -precisamente, sus mejores novelas se agrupan bajo el calificativo de ‘ciclo valenciano-. Por ello, nadie mejor que él para crear este texto, Alma valenciana, donde describe pormenorizada y amablemente el carácter de los habitantes de aquella tierra.

Cuando, a finales del siglo XIX, la revista Alma Española se propuso retratar las peculiaridades de los ciudadanos de las distintas zonas de España, lo que podríamos calificar como su carácter regional, la elección de los escritores no podía estar más clara.

Porque, al igual que José María de Pereda era el narrador por excelencia de las tierras cántabras o Benito Pérez Galdós –pese a su origen canario- el de las madrileñas, si de las valencianas se trata, nadie mejor que Vicente Blasco Ibáñez (Valencia, 1867-1928), quién a su nacimiento levantino añadía un profundo conocimiento de sus conciudadanos.

Foto de la Albufera valenciana

Blasco retrató como pocos la vida en la Albufera valenciana

Éste lo había obtenido, además de con el contacto diario, al documentarse para sus primeras novelas, agrupadas por la crítica precisamente bajo el título de «ciclo valenciano» y entre las que están algunas tan inolvidables como Cañas y barro, Flor de mayo o La barraca.

Y es que Blasco Ibáñez se inició en la narrativa amparado por el magisterio de Emile Zola y su corriente naturalista. Por ello, las obras citadas aúnan a partes iguales el retrato de la vida en la comunidad levantina y los elementos objetivos de denuncia de la realidad social tan propios del movimiento creado por el escritor francés.

Sin embargo, más tarde el valenciano seguiría otros caminos. Consciente de que un nuevo siglo había comenzado –también para la novela- sus obras posteriores se inclinan hacia temas más universales que, por fuerza, llegarían a más cantidad de público.

Así, con obras como Los cuatro jinetes del Apocalipsis, Blasco lograría fama universal –en parte, gracias al incipiente género cinematográfico, que adaptó algunas de sus narraciones- y mucho dinero.

Por su parte, en Alma valenciana, el levantino describe la forma de ser de sus conciudadanos. Personas tranquilas, que gustan de la vida sosegada –en cuanto pueden permitírselo, dejan de trabajar-, y amantes de las artes, especialmente de la pintura y la música. Como casi todos son pequeños propietarios de tierras o comerciantes, los conflictos sociales no existen y sí una pacífica convivencia en cafés y teatros.

La rica prosa de Blasco casa como anillo al dedo con la belleza de las tierras valencianas, dominadas por un clima suave que, combinado con la abundancia de agua, las convierte en fértiles áreas de cultivo cuyos frutos permiten al campesino llevar una vida laboriosa pero acomodada.

Se trata, en suma, de un bello texto, ribeteado de pasajes descriptivos de altísima calidad, en el que Blasco no halla ni un solo defecto a su tierra y a sus gentes.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Web dedicada al escritor.

Foto: Albufera valenciana: Chiki en Arte y Fotografía.

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