Alma vasca, la ‘intrahistoria’ de Unamuno

Miguel de Unamuno tenía su propia concepción de la Historia. Para él, sus verdaderos protagonistas eran las personas comunes y los hechos importantes su vida cotidiana, no las grandes gestas. Por ello, era el más indicado para analizar el carácter de los habitantes de su tierra como hace en Alma vasca.

Cuando escriben sobre Historia, todos los autores, invariablemente, se fijan en las grandes gestas, en los grandes acontecimientos, del periodo analizado. Incluso los que parten de ella para escribir ficción sienten la tentación de hacerlo, desde Walter Scott hasta León Tolstoi en su monumental Guerra y paz.

Sin embargo, Miguel de Unamuno (Bilbao, 1864-1936) tenía su peculiar visión de la Historia. Para él, la verdadera, la que hace avanzar a los pueblos, no se encuentra en los ilustres hechos de armas o en las conquistas, sino en el devenir diario, en la vida cotidiana de las personas comunes.

Foto de la Plaza Mayor de Salamanca

Una Vista de la Plaza Mayor de Salamanca, ciudad adoptiva de Unamuno

Es lo que bautizó como ‘intrahistoria’ y, a su modo de ver, es ésta la que va estratificándose en el carácter de un pueblo hasta conformar su peculiar personalidad colectiva que lo diferencia de otros.

Esta particular concepción de la Historia casa muy bien con la forma de ser del pensador vasco. Hombre combativo, fustigó muchas de las convenciones de su tiempo. En algunos casos, las suyas propias, ya que pocos hombres ha habido tan contradictorios, capaces de defender una tesis y su contraria. Es anecdótico aunque significativo el hecho de que primero defendiese ‘europeizar’ España y, más tarde, ‘españolizar’ Europa.

Sea como fuere, Unamuno personifica como pocos el espíritu de la Generación del Noventa y ocho, cuyo eje principal fue la preocupación por la decadencia española tras el famoso Desastre colonial pero también el interés por sus pueblos y sus gentes.

No es de extrañar, por tanto, que cuando la revista Alma española se propuso realizar una serie de ensayos que retratasen el carácter peculiar de los habitantes de las distintas tierras hispanas pensaran en Unamuno para describir a los vascos.

Fruto de ello es Alma vasca, un texto en el que el pensador disecciona la personalidad del vascuence tanto en sus cualidades positivas como en sus defectos. Así, se refiere a su timidez, a su carácter rudo y enérgico y a su rebeldía. Y también a un cierto envanecimiento producido por la reciente prosperidad económica.

No obstante, Unamuno se sentía profundamente vasco y, por ello, su visión es, en general, positiva. Para él, son un pueblo laborioso y capaz de grandes gestas, pues son «parcos en palabras pero largos en obras». Y ejemplifica el espíritu de su tierra en el fundador de la Compañía de Jesús, Ignacio de Loyola.

Se trata, sin duda, de un texto interesante que nos permite conocer la opinión que el pensador vasco, tan dado a reflexionar sobre los problemas de España, tenía sobre su tierra y sus gentes.

Podéis leer el ensayo aquí.

Fuente: Rincón Castellano.

Foto: Plaza Mayor de Salamanca: Traselvisor en Flickr.

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