Consideraciones sobre Feijoo, de Gregorio Marañón

Gregorío Marañón fue un eminente médico y humanista perteneciente a la generación de Ortega y Gasset. En Consideraciones sobre Feijoo, realiza un repaso a la personalidad y a la obra del gran divulgador español del siglo XVIII.

Desde el Renacimiento, se concibe al intelectual como aquella persona capaz de dominar muchos saberes. Sin duda, el máximo ejemplo de ello es Leonardo Da Vinci, quién nos ha legado grandes creaciones que abarcan desde la arquitectura hasta la ingeniería, pasando por la pintura.

En el siglo XVIII, el espíritu neoclasicista imperante provoca que vuelvan a surgir figuras de este tipo. En España –sin alcanzar la talla del sabio florentino-, sin duda, el mejor exponente de ello es el padre Benito Jerónimo Feijoo (Casdemiro, Orense, 1676-1764), cuyo Teatro Crítico Universal constituye un enorme esfuerzo por eliminar de las creencias populares la superstición y por introducir en el panorama científico hispano las novedades que venían de Europa.

Foto de un monumento a Marañón

Busto a Gregorio Marañón en Toledo

Y nadie mejor para glosar la magna obra del monje benedictino que otra figura del humanismo, en este caso del siglo XX: el doctor Gregorio Marañón y Posadillo (Madrid, 1887-1960), eminente endocrino y ensayista cuyas obras alcanzaron relevancia internacional.

Perteneciente a la generación de Ortega y Gasset y de Juan Ramón Jiménez, aquélla que había completado su formación en las mejores universidades europeas, Marañón fue un intelectual de primera línea que llegó a formar parte de cinco de las ocho Reales Academias existentes en España, lo cual da una idea de su talla como erudito.

Su obra ensayística abarca desde temas médicos propios de su profesión hasta excelentes análisis de figuras históricas, como el Conde Duque de Olivares, o literarias, como su interesante texto sobre la figura de don Juan Tenorio y el ‘donjuanismo’, siempre con un punto de vista que combina la cultura con el diagnóstico médico. De hecho, se ha calificado a algunos de sus textos como ‘ensayos biológicos’.

Sin embargo, en el discurso Consideraciones sobre Feijoo, pronunciado en 1954 con motivo de la inauguración de un monumento al sabio benedictino en Oviedo, Marañón glosa la figura de éste desde una perspectiva puramente humana e intelectual.

Tras valorar su importancia como maestro y defensor de la Verdad, el doctor realiza un repaso sobre las diferentes etapas por las que ha pasado la consideración hacia Feijoo, desde los ataques sufridos en su época y a posteriori –incluso por eminentes eruditos como Menéndez y Pelayo– hasta el examen sereno del presente. Todo ello con intención de exaltar la magna obra docente del sabio gallego y de reducir a su justo lugar a aquéllos que lo atacaron.

En suma, un interesantísimo ensayo en el que la claridad expositiva de Marañón, con su estilo sencillo y fluido, brilla de forma destacada.

Podéis leer el texto aquí.

Fuente: Biografías y vidas.

Foto: Busto a Marañón: Alberto D. V. en Flickr.

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