‘Contra la indiferencia’

Josep Ramoneda (Cervera, 1946), con la obra ‘Contra la indiferencia’ (Galaxia Gutenberg, 2010) reflexiona e insiste sobre la importancia, vital e imprescindible, del individuo entendido como sujeto capaz de pensar y decidir por sí mismo; considera que el adulto es aquel que no acepta las ideas recibidas como verdades intocables, y que reconoce los prejuicios como una opción momentánea, porque es generalmente incorrecto y siempre dotada de falsa percepción y nula reflexión.

Para combatir la crisis actual, nada mejor que inspiración "Contra la indiferencia"

Considera también en su obra el mal del abuso de poder, y la cobardía, el no oponerse a este mal. Expresa el peligro de la falta de libertad de expresión, el control que buscan algunos estados hacia la búsqueda de la verdad y de la luz que da a un pueblo el poder participar activamente con opiniones, reconociendo la posibilidad a decir disparates. Porque, si no nos equivocamos, estamos obviando un mecanismo de aprendizaje tan necesario como el acto de leer y pensar. La verdad, dice Ramoneda, no es un capricho, y una de las tareas del pensamiento crítico es denunciar aquellos gobiernos u órganos, oficiales o no, que intentan limitar la construcción social de la verdad, por tanto, que dicen qué se puede decir y qué no se puede decir.

Una persona que no entiende que alguien exprese y se pueda equivocarse es una persona que limita y que no apuesta por la libertad de expresión, porque él seguro que no acepta que lo hagan callar. Un gobierno que actúa de la misma manera, es un peligro, porque hará y deshará a su manera, y sólo una población activa e inquieta puede hacerle frente, aunque intentará impedirlo. Una persona o un gobierno que se considera pura, un ejemplo a seguir, no es más que un ejemplo de intransigencia, y por tanto, de construcción de barreras. Ser prisioneros de una filosofía o de un gobierno que impone un modo de pensar, e incluso, de un sistema que dice como debemos ser, pensar y vivir, promueve la repetición, la cual, es la peor de las adicciones intelectuales, asegura Ramoneda. Pensar, actuar y hacer, siempre, del mismo modo, confirma que el mimetismo y la repetición se ha apoderado del individuo. La comodidad, por lo tanto, nos ha vencido. Es el triunfo de la indiferencia.

El individuo que está bien y ya tiene bastante y el individuo que considera que todo es una mierda, son ejemplos de individualismo nocivo, que voluntaria o involuntariamente participan activamente de la indiferencia. Este es el mal de las sociedades democráticas actuales. Un mal propagado por el virus de la indiferencia que amenaza con conducir a las sociedades democráticas más avanzadas hacia el totalitarismo de la indiferencia.

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