‘Crecer sin miedo’, de Stan y Julia Davis

‘Crecer sin miedo’ de Stan y Julia Davis es un ensayo producto de una investigación sobre el acoso escolar en los Estados Unidos con testimonios de los dos bandos de este problema: los agresores y las víctimas, en un contexto donde los escritores trataron de reordenar la conducta de los matones y remediar el impacto negativo en la autoestima de los niños acosados.

crecer sin miedoStan y Julia Davis son pedagogos norteamericanos que han estudiado los casos de agresión en colegios de enseñanza primaria secundaria y kinder. Este ensayo plantea que los matones de escuela o bullies no sienten remordimiento por su conducta de acoso a los muchachos más débiles, incluso están dispuestos a soportar castigos disciplinarios eventuales por no perder la sensación de poder que les brinda su conducta en relación a las víctimas, pues entienden que ante el salón de clase adquieren prestigio social y se vuelven elementos populares.

En el otro lado, las víctimas de la agresión de intimidación, sea verbal, física o de exclusión experimentan una bajada en la autoestima que les afecta en su vida social y podría llevarlos en el futuro a ser adultos con depresión, incluso tener deficiencias para el razonamiento y análisis académico. Stan Davis ha conversado como asesor de los chicos acosados y como modelador de la conducta de los matones, pero confiesa que estos dan por justificada su agresión porque para ellos los chicos más débiles o diferentes se lo merecen o deben estar dispuestos a aceptar que les tomen del pelo.


El rol inclusor del colegio

La escuela es una etapa formativa, a menudo lo que sucede en ella se toma por pasado en la vida adulta y se supera con una certeza de que aquél contexto no volverá a repetirse. El asunto es más complicado, la víctima puede llegar a sentirse responsable del maltrato, debido a ello la tarea de los padres de familia y docentes es levantar su confianza y autoestima. En este libro se exponen también casos de acoso sexual entre menores de edad y va postulando que el perfil de un abusivo a partir de los ocho años de edad desembocaría en un adulto de 30 con historial delictivo como violador, o alguien que golpea a su mujer e hijos.

Mucha responsabilidad por estos impases recae en la escuela, incluso hay malos profesores que son cómplices de la intimidación, pues los acosados son los que carecen de respaldo social y ellos quieren estar con los más populares. La labor de supervisión, monitereo de los agresores y medidas de seguridad para las víctimas se tiene que dar en planteles que actualicen sus métodos pedagógicos y su infraestructura para lograr la inclusión armónica de todo el alumnado. El respeto y la tolerancia aún entre niños es signo de la vigencia de los derechos humanos a la dignidad y a la seguridad personal, inferidos de situaciones cotidianas que podrían ser erróneamente consideradas banales pero exigen una pronta solución.

Conclusión

Este ensayo promueve el dialogo entre los pedagogos, asesores de normas y los dos bandos de agresores y víctimas del acoso escolar para reordenar la conducta de los primeros y curar la autoestima de los segundos, a fin de evitar complicaciones en su vida adulta como la depresión y problemas de socialización. El colegio o escuela tiene el deber de garantizar la inclusión de todo el alumnado, la sensación de pertenencia de cada menor de edad a su centro de estudios en un ambiente libre de intimidación.

En Google Books podemos disfrutar de una muestra de Crecer sin Miedo.

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