El amante corto de vista, Mesonero Romanos y su costumbrismo romántico

El Romanticismo lleva en sí mismo la exaltación de lo nacional. Entre otras cosas, ello desembocó en la aparición de un género nuevo -o, al menos, olvidado por mucho tiempo-: el costumbrismo. Una de sus máximas figuras en España fue Mesonero Romanos, gran retratista del Madrid de su tiempo.

El Romanticismo llevaba en su esencia la exaltación de lo nacional. Por ello, los escritores vuelven sus ojos hacia la Historia en busca de gestas que reafirmen el espíritu patrio. Pero este rasgo romántico tuvo otra consecuencia quizá más importante aún: la aparición de un género literario nuevo o, al menos, olvidado por mucho tiempo y que cobra enorme importancia. Se trata del costumbrismo o cuadro de costumbres y en él se halla la semilla de la novela realista posterior.

Podríamos definir el cuadro de costumbres como un texto narrativo-descriptivo breve que, mediante la exposición de una anécdota real o ficticia, presenta personajes peculiares de la sociedad o circunstancias de la vida cotidiana contemporánea. En España, prácticamente todos los autores románticos cultivaron el género. Sin embargo, tres de ellos resaltan sobre los demás: uno es Mariano José de Larra, otro Serafín Estébanez Calderón….

Foto de Madrid

Plaza de Oriente de Madrid, ciudad cuya vida Mesonero retrató como pocos

Y el tercero es Ramón de Mesonero Romanos (Madrid, 1803-1882), gran retratista de la vida en la Villa y Corte de Madrid y figura destacada de la sociedad de la época. Enriquecido con la Desamortización de Mendizábal, pudo vivir de rentas y dedicarse a sus dos pasiones: la Literatura y el trabajo desinteresado en favor de su ciudad natal, de la que fue bibliotecario y Concejal y sobre la que escribió numerosos textos donde proponía mejoras urbanísticas que la modernizasen, además de guías para sus visitantes.

Pero lo realmente valioso de la obra de Mesonero son sus ‘Escenas Matritenses’, aparecidas en 1851, un compendio de cuadros de costumbres sobre la vida en la capital y por los que circulan tipos peculiaressituaciones de la vida cotidiana. A ellas pertenece ‘El amante corto de vista’, un jocoso texto en el que nos narra como se desarrollaba el cortejo amoroso en la época. Un joven de nombre Mauricio conoce a una muchacha en un baile y concierta hacerle una visita, al día siguiente, a su ventana. Pero el infeliz ve mal y, como los anteojos le parecen prosaicos, no los utiliza.

Esta circunstancia provocará que el muchacho atraviese una serie de peripecias y equívocos que a punto están de dar al traste con sus deseos. Mesonero ironiza en la pieza sobre los comportamientos amatorios de los jóvenes románticos de su tiempo. Pero, a diferencia de otros autores del género, como Larra, que son más sarcásticos y críticos con lo que ven, él lo hace con tono amable y gran sentido del humor.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Cervantes Virtual.

Foto: Felipe Gabaldón.

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