El café, Mariano José de Larra y el costumbrismo satírico

La vida de Mariano José de Larra ejemplifica el Romanticismo mejor que cualquier manual de literatura. Maestro del periodismo, en El café, uno de sus artículos de costumbres, presenta una visión irónica del que opina de todo sin saber de casi nada.

Algunos escritores personifican y definen una época mejor que cualquier estudio académico. Su carácter casa a la perfección con su tiempo y la revisión de su peripecia biográfica permite comprender en toda su complejidad las ideas y los hechos de ese periodo.

Son muy numerosos los ejemplos de ello. Por citar sólo alguno, podríamos hablar de Garcilaso de la Vega y el Renacimiento o de Jovellanos y la Ilustración. Pero, indiscutiblemente, si existe un caso de personificación de una etapa histórica, ese es el de Mariano José de Larra (Madrid, 1809-1837), quién llevó su temperamento romántico hasta las últimas consecuencias al quitarse la vida.

Foto de un busto a Larra

Busto a Mariano José de Larra en Madrid

Probablemente haya sido ese final el que lo ha erigido en un mito al que vuelven sus ojos los intelectuales cada vez que España vive un periodo convulso. La Generación del Noventa y ocho –especialmente Ramiro de Maeztu, Pío Baroja y Azorín– lo erigió en su modelo y, durante la Guerra Civil se identificó su suicidio con el doloroso sacrificio de una generación.

Pero, más que su inmolación, lo que hace de Larra un guía intelectual es toda su trayectoria. Desde su tribuna periodística, el gran escritor es el observador de los problemas nacionales, contra los que clama en el desierto una y otra vez, hasta que, harto de denunciarlos e imbuido de ideas románticas y patrióticas, decide poner fin a su vida.

Sin embargo, Larra es mucho más que un escritor político. Al margen de sus escasas incursiones teatrales y poéticas, lo que de verdad le confiere valor literario es su carácter de articulista, género del que constituye el verdadero iniciador y primer maestro en las letras españolas. Tanto lo fue que llegó a ganar mucho dinero con él.

Muy importantes son sus artículos de carácter político pero aún más lo son los de costumbres, entre los que se encuentra El café, donde satiriza a los ‘eruditos a la violeta’ –por usar un concepto de Cadalso-, es decir a aquéllos personajes tan comunes en cualquier época –especialmente la nuestra- que opinan de todo sin saber de casi nada.

Y es que el costumbrismo de Larra difiere profundamente del de sus contemporáneos Estébanez Calderón o Mesonero Romanos. En éstos, se trata de una visión pintoresca y amable de los hábitos y tipos sociales. Sin embargo, el del genial articulista destaca por su carácter satírico e irónico que no pocas veces llega al humor pero que oculta una profunda amargura por la situación de su país.

Se trata, en suma, de un texto que muestra la extraordinaria agudeza de Larra para captar y describir con vigoroso y elevado estilo los vicios sociales que contempla a su alrededor y que considera su obligación denunciar.

Podéis leer el texto aquí.

Fuente: Pedro Soto, Ana Acosta, Marta Chover y Laura Roa.

Foto: Busto a Larra: M. Peinado en Flickr.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...