Ensayo ‘Pretenciosidad’. Por qué es importante’ de Dan Fox

El ensayo ‘Pretenciosidad’. Por qué es importante’, de Dan Fox, está cosechando críticas de todo tipo, positivas y negativas. ¿Pero de qué trata el ensayo, de la pretendiosidad o de la creatividad? Porque parecen cosas más bien opuestas aunque puedan ir parejas. Habrá que leer la obra, que no es tan larga.

Pretenciosidad

Son muchas las críticas que Dan Fox está cosechando por su ensayo ‘Pretenciosidad’. Por qué es importante’. 2016. Alpha Decay. Algunas de ellas un tanto despiadadas, tachándolo de arrogante e insustancial, y me pregunto por qué.

Quizá se haya entendido mal lo que Fox quiere decir con el término pretencioso, no olvidemos que es inglés y reside en Estados Unidos (coeditor, conferenciante y otras muchas cosas). O puede que sea problema del traductor, con todos mis respetos hacia él. O cabe la posibilidad de que quienes hacen esas críticas negativas terminen siendo tan pretenciosos como lo que critican.

Ser pretencioso o no serlo, he ahí la cuestión

Pero también he observado que el calificativo pretencioso parece haberse puesto de moda y es usado tanto positiva como negativamente. Algo así como una de esas palabras talismán que de repente se empiezan a utilizar sin saber muy bien por qué, como, por ejemplo, escatológico. Ahora casi todo es escatológico, sin saber lo que se quiere decir con ello.

Si buscamos en un diccionario, sinónimos de pretencioso, nos podemos encontrar con: presuntuoso, presumido, ampuloso, cursi, engolado, hinchado, pedante, creído, pedante, petulante, coqueto, jactancioso, altanero, arrogante, altivo, vanidoso… Se podría seguir porque el idioma castellano da para mucho.

Pues bien, yo creo que el autor del ensayo ‘Pretenciosidad’. Por qué es importante’ no se refiere exactamente a ninguno de los anteriores significados, sino que más bien podría querer referirse a creatividad, originalidad, inventiva, imaginación…

Desde esta perspectiva, sus afirmaciones pueden interpretarse de manera más benigna, menos clasista, aunque igual de políticamente incorrectas. Quizás eso sea lo que más moleste de su ensayo. Porque parece que hoy todo lo que sea salirse del pensamiento único, romper el consenso, no hacer lo que hacen todos los demás. Todo lo que sea salirse de esa norma puede ser tildado de elitista, de pretencioso.

A riesgo de que también a mí se me tache de pretencioso, estoy de acuerdo con Fox en que utilizar ese tipo de argumento es el refugio más burdo de la mediocridad. Hoy destacar está mal visto. Vamos, que si vivo en una ciudad que da al mar no puedo presumir, o sentirme orgulloso, de tener playa, porque puedo ofender a los que no tienen la suerte de contemplar el mar cada día.

Y de la misma manera si se me da bien pintar, cantar, estudiar o jugar a lo que sea, tengo que guardármelo para mí solo. No sea que si lo doy a conocer, los que no tengan esas cualidades se sientan agredidos. Y así se podrían seguir poniendo ejemplos. Un poquito de por favor, que diría el otro.

La creatividad, la originalidad, la imaginación, la inventiva (que no entienden de clases sociales) son necesarias, son positivas, hacen avanzar a la sociedad. No son incompatibles con la sencillez y la humildad, no tienen por qué herir a nadie… Es más, todos deberían sentirse contentos, orgullosos de pertenecer al género humano que participa de esas cualidades.

Talentosos los hay entre los ricos y entre los pobres. Es verdad que puede haber personas muy creativas que sean pretenciosas, pero lo negativo no es ser creativo, lo negativo es ser pretencioso. Del mismo modo puede haber pretenciosos que sean verdaderamente superdotados y otros que sean unos completos ineptos.

En fin, no voy a seguir, ya se sabe que en España el criticar forma parte del deporte nacional y no quisiera caer yo en eso de ser pretencioso, que recuerdo bien aquella canción del grupo madrileño “Los Refrescos” refiriéndose a Madrid: “Podéis tener Retiro, Casa Campo y Ateneo, / podéis tener mil cines, mil teatros, mil museos, / podéis tener Corrala, organillos y chulapas, / pero al llegar agosto, ¡vaya, vaya!, / aquí no hay playa…”.

Pues eso, todo un ejemplo, no sé si “escatológico” o de “pretenciosidad”.

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