Erasmo de Rotterdam, el peculiar concepto de biografía de Stefan Zweig

El escritor austriaco Stefan Zweig es uno de los más leídos a lo largo del siglo XX. Sus biografías, como la de Erasmo de Rotterdam, poseen gran calidad literaria, constituyen verdaderas obras de arte que ayudan a comprender a la perfección al personaje y su momento histórico.

La literatura en lengua alemana vive en las primeras décadas del siglo XX un periodo dorado. Tanto en la zona germana como –y muy especialmente- en la austriaca, coinciden en el tiempo una serie de figuras de talla mundial.

De hecho, en esa época Viena y su área de influencia se convierten en un espacio cultural de tal importancia que puede asimilarse a París. Pintores, escultores, arquitectos o músicos conviven en la brillante capital de un imperio en descomposición.

Foto de Salzburgo

Una vista de Salzburgo, donde Zweig vivió durante veinte años

Y, por supuesto, escritores de extraordinario nivel. Sin olvidar a Franz Kafka o Rainer María Rilke, que pertenecen a Praga, es indispensable citar a Robert Musil, Hermann Broch o el poeta Georg Trakl.

Pero, sin duda, uno de los más brillantes es Stefan Zweig (Viena, 1881-1942), un verdadero trotamundos que acabaría sus días residiendo en Brasil y mostrando su admiración por aquél país como tierra de promisión (Brasil, país del futuro se titula una de sus últimas obras), en contraste con la Europa que salía de sus guerras  y a la que consideraba culturalmente destruida por el Nazismo.

Extraordinario escritor, Zweig es uno de los autores más leídos del siglo XX. La clave de ello, nadie mejor que él mismo para brindárnosla: «El inesperado éxito de mis libros procede, según creo, en última instancia de un vicio personal, a saber: que soy un lector impaciente y de mucho temperamento. Me irrita toda facundia, todo lo difuso y vagamente exaltado, lo ambiguo, lo innecesariamente morboso de una novela, de una biografía, de una exposición intelectual. Sólo un libro que se mantiene siempre, página tras página, sobre su nivel y que arrastra al lector hasta la última línea sin dejarle tomar aliento, me proporciona un perfecto deleite».

Y, coherente con ello, las obras del austriaco son así. Desde la primera línea nos absorben y arrastran hasta el final. Pero ello no ocurre sólo con sus novelas, que reflejan a la perfección la lucha del hombre en momentos de crisis, cuando de verdad surge el carácter frente a las bajas pasiones.

También sus biografías –como sucede en la que trata sobre Erasmo de Rótterdam– poseen una absoluta amenidad y ello se debe a su peculiar forma de concebir este género ensayístico.

Tras un amplísimo estudio del personaje, Zweig se sumerge en su época e incluso en su propia vida, hasta el extremo de que parece que quién nos habla es el propio protagonista. Se identifica con él hasta el punto de admirarlo y el resultado es una verdadera obra de arte que no sólo analiza la peripecia vital de aquél, sino también su tiempo y su contexto histórico.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Editorial Juventud.

Foto: Salzburgo: Boreritos en Flickr.

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