Francis Amalfi dedica su libro “Bésame mucho” a los lectores más románticos

Los momentos más románticos de la historia se recogen en esta obra de Francis Amalfi.

Bésame mucho, de Francis Amalfi

Actualmente, demostrar los sentimientos hacia otra persona parece estar ligado consecuentemente a un derroche extremo en regalos estereotipados. Cuanto más te gastas en tu pareja, más aparentas quererla. Sin embargo con “Bésame mucho“, Francis Amalfi ha retomado el antiguo espíritu que impregnaba el nombre del Romanticismo, a través de una colección de frases históricas, poemas y canciones relacionadas íntimamente con el motor que mueve el mundo, el amor.

En este libro aparecen recogidos “142 momentos de amor y cariño” que componen una antología de los besos más literarios, cinematográficos y poéticos de la historia. Casi 150 momentos de romanticismo concentrado que conseguirá arrancar del lector su parte más tierna.

La crisis económica ha potenciado el regreso de las antiguas y más auténticas demostraciones de afecto, recurriendo a los detalles sencillos, que al fin y al cabo son los que logran reblandecer los corazones; una carta, una nota sobre la almohada, junto al café o pegada al ordenador…

Desde la Antigua Grecia, Platón ya reivindicaba el poder que ejercía el amor sobre el hombre: “Cuando es tocado por el amor, todo el mundo se convierte en poeta“. Y es que la inspiración anida donde vive el sentimiento.

En “Bésame mucho” aparecen frases míticas de autores como Shakespeare o Gustavo Adolfo Bécquer, actrices como Marilyn Monroe e incluso grandes emprendedoras, como la fundadora de la marca de perfume que comparte su mismo nombre: Coco Chanel. Son reflexiones sobre el amor y la pasión que han quedado clasificadas en los anales de la historia, y que ahora podemos disfrutar en la palma de nuestra mano.

En relación al beso, Amalfi indica que éste es un “gesto” que en sí mismo agrupa toda una promesa de intenciones de diversas índoles: amistad, ternura, pasión, deseo, amor… Y que como señala el autor, un beso es capaz de transmitir más “que una conversación”. “Los grandes besos no necesitan pensarse. Sólo dependen del sentimiento“, aseveró en su día el escritor americano J. B. Cabell.

Son muchos tipos de besos los que regalamos a lo largo de toda nuestra vida: besos robados, besos reales e imaginarios; intensos o breves, profundos, serenos, los que expiraron en los labios, y acabaron por ser nada más que una pasión frustrada; y aquellos que prevalecen por encima de los demás, los primeros, los que nos remueven el corazón dentro del pecho, aquellos que no aguantamos a dar, y que acaban siendo una mezcla de miedo, deseo y ansiedad fusionadas en dos bocas.

La diseñadora francesa Coco Chanel también dedicó grandes frases a este tema. Así quedó para la posteridad la contestación que la empresaria dio cuando fue preguntada sobre dónde deberíamos ponernos el perfume, a lo cual ella respondió “Allí donde quieres que te besen”.

Para concluir, nos despedimos con uno de los escritores británicos más aplaudidos de todos los tiempos, Lord Byron, quien tenía preferencia por “un beso largo, largo, rebosante de juventud, de vida y de belleza, captura los rayos divinos en un solo punto. Estos besos pertenecen a la edad de oro, cuando el corazón, el alma y el intelecto se unían haciendo de la sangre, lava y del pulso, fuego, cada beso un terremoto para el corazón“.

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