Gérard de Nerval, el análisis subjetivo de Marcel Proust

Gerard de Nerval fue un excelente poeta que contribuyó a introducir en Francia los ecos románticos que procedían de la literatura germana. No es de extrañar, por ello, que otro escritor dominado por esa suerte de subjetivismo propio de aquel movimiento, como fue Proust, le consagrase este acertado ensayo.

Una madrugada del París imperial de 1855, cuando Napoleón III aún era un dirigente seguido por las masas, el poeta Gérard de Nerval apareció ahorcado de una farola.

A nadie le causó extrañeza, su desvarío mental, que le había llevado a recorrer diversos centros de internamiento, y sus excentricidades y malas compañías hacían normal tal desenlace.

Foto de la Universidad de La Sorbona

Fachada de la Universidad de La Sorbona, donde estudió Marcel Proust

No obstante, su falta de cordura iba a la par de su calidad literaria. Aunque hoy se le haya dejado en un segundo plano, su Sylvie es aún recordada y su contribución al conocimiento e introducción del Romanticismo alemán en Francia es indiscutible.

Por todo ello, no es de extrañar que un escritor de la sensibilidad de Marcel Proust (Auteuil, 1871-1922), dotado igualmente de un particular subjetivismo, lo haya elegido para uno de sus ensayos de crítica literaria.

Considerado, junto a James Joyce, el novelista más influyente del toda la centuria pasada, Proust es el creador de todo un universo narrativo para el que precisó, tan sólo, siete novelas: las que componen En busca del tiempo perdido.

Este monumental relato de la vida de un joven se caracteriza, sin embargo, porque en él nada sucede. Se compone de los recuerdos de éste, de los análisis del estado anímico de los personajes y de unas peculiares descripciones, especialmente del paisaje.

Porque Proust puede pasarse páginas enteras describiendo algo tan simple como la textura y el sabor de una magdalena y la relación que éstos poseen con el recuerdo de su infancia.

Y qué no decir de las que hace de la Naturaleza, abundantes, largas y bellísimas. Para el autor, ésta es algo casi humano, que influye tanto en el carácter como en el estado de ánimo de los personajes.

Es indudablemente por estos elementos y por su técnica narrativa por lo que En busca del tiempo perdido es una obra magistral, que revela un dominio del oficio literario muy pocas veces igualado.

Y todo ello explica que Proust, en el ensayo Gérard de Nerval, a la hora de realizar su crítica, se centre en primer lugar en la subjetividad del poeta analizado y la contraponga a la frialdad clásica de un Racine.

Como le ocurría al mismo Proust en su magna obra, la mejor creación de NervalSylviese basa en la experiencia subjetiva de éste, en sus recuerdos del pasado que logran dar al relato la intensidad de lo vivido, algo imposible de conseguir mediante la mera invención literaria.

Se trata, en suma, de un magistral ensayo que nos descubre cierto parecido entre el autor analizado y el que realiza el análisis.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Kirjasto.

Foto: Universidad de La Sorbona: Lacrescentino en Flickr.

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