Los escritores y Leviatán, George Orwell analiza la independencia del intelectual

Entre las dos posturas que los escritores han venido manteniendo desde siempre ante la sociedad y el poder -comprometerse o quedarse al margen-, George Orwell defiende, en Los escritores y Leviatán, la primera de ellas. Sin embargo, su compromiso debe estar fuera de toda disciplina política y partidista.

Los escritores han tomado, a lo largo de la Historia, fundamentalmente dos posturas frente a la sociedad y sus poderes políticos: por una parte, la de aquéllos que defienden que la creación artística debe mantenerse al margen de ellos y sus circunstancias y, por otra, quienes propugnan que el intelectual tiene que bajar a la calle y comprometerse en los problemas cotidianos. En otras palabras, estaríamos hablando de arte puro frente a literatura comprometida.

Buen ejemplo de los primeros sería el poeta Juan Ramón Jiménez, mientras que, de los segundos, podríamos citar al francés Jean Paul Sartre. Sin embargo, existe una tercera tendencia menos recomendable y en la que suelen caer no pocos escritores: la de panegiristas del poder político o del de cualquier otro tipo. Y ello no sólo intencionadamente –que también sucede- sino a causa de que no saben conservar la necesaria separación entre sus ideas como ciudadano y su visión como intelectual.

Foto de 'Rebelión en la granja', de George Orwell

En primer plano, 'Rebelión en la granja', de George Orwell

Sobre todo ello reflexiona el británico George Orwell (Motihari, India, 1903-1950) en su ensayo ‘Los escritores y Leviatán’. Y pocos como Eric Arthur Blair –verdadero nombre del escritor- tan autorizados para hacerlo, pues se trata de un intelectual en estado puro, que supo preservar su independencia respecto a las grandes ideologías que recorrieron el siglo XX, muchas veces a costa de su propio éxito literario, ya que sus obras fueron prohibidas en no pocos lugares.

Pero si algo tenía Orwell era capacidad profética, pues sus grandes novelas –‘Rebelión en la granja’ y ‘1984’-, pese a estar escritas en los años cuarenta, anticipan una imagen del mundo que no dista tanto del actual: una sociedad controlada en todos los sentidos por omnímodos poderes que lo dominan todo y que influyen en la conciencia de la gente a través de medios de comunicación debidamente orientados por ellos, al tiempo que quitan y ponen gobiernos títeres a su antojo.

Idéntica lucidez muestra Orwell en ‘Los escritores y Leviatán’ al analizar el papel del intelectual en la sociedad moderna. Éste, como todo el mundo, tiene sus propias ideas políticas pero jamás debe escribir bajo la disciplina de unas siglas partidistas pues ello es incompatible con su integridad literaria. Debe ser capaz de separar su faceta de ciudadano de la de intelectual, pues ésta última exige absoluta independencia si realmente desea ser honesta y poder criticar lo que está mal y alabar lo que está bien. Se trata, en suma, de un ilustrativo y agudo análisis acerca de la correcta postura del verdadero escritor.

podéis leer la obra aquí.

Fuente: George-Orwell.

Foto: Pablasso.

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