Por qué escribo, de George Orwell, la motivación de un gran escritor

George Orwell fue uno de los novelistas de ciencia-ficción anti-utópica más destacados. Su obra, profundamente simbólica, constituye un ejemplo de compromiso del escritor con su tiempo. En Por qué escribo, nos explica sus motivaciones para dedicarse a la literatura.

Las causas que llevan a una persona a escribir pueden ser muy variadas. Desde el puro afán estético hasta el –más frecuente- interés monetario, pasando por el deseo de exponer su ideología o sus vivencias, cualquiera de ellas es motivación suficiente para dedicarse a la literatura.

Por ello, siempre es interesante conocerlas, aún más si se trata de un escritor tan intensamente comprometido y simbólico como el británico Eric Arthur Blair (Motihari, India, 1903-1950), mejor conocido por su pseudónimo, George Orwell.

Foto de la casa de Orwell en Southwold

Casa de George Orwell en Southwold

Y es que Orwell, junto al también inglés Aldoux Huxley, con su novela Un mundo feliz y a Ray Bradbury, con Fahrenheit 451, constituye el más importante autor de ciencia-ficción anti-utópica, es decir, aquélla que presenta un futuro opuesto al ideal soñado por el ser humano.

Este futuro perverso aparece en la popular 1984, que muestra una sociedad controlada por un poder político omnímodo que lo controla todo y que no permite ni siquiera pensar. Contra todo ello se subleva el protagonista, Winston Smith junto a una rebelde joven llamada Julia pero ni siquiera la supuesta Resistencia se libra del sometimiento al denominado ‘Gran Hermano’.

Esta sociedad futura –en la que muchos analistas de la obra ven el mundo de hoy- ya había sido satirizada por Orwell en Rebelión en la granja, relato simbólico que nos presenta a un grupo de animales de una de ellas que se rebelan y expulsan a los humanos, estableciendo entonces un poder tiránico.

Por todo ello, el ensayo orwelliano titulado Por qué escribo es especialmente interesante. Si se tratase en un autor meramente estético, carecería de relevancia, pues sus motivos se apreciarían a la vista. Pero, en un hombre tan comprometido con su tiempo y su sociedad, sus intenciones literarias adquieren gran importancia.

Así, en este texto, Orwell señala cuatro motivaciones principales para el escritor: el entusiasmo estético, es decir, la creación artística; el impulso histórico o afán por pasar a la posteridad; un cierto egocentrismo y, por último, el propósito político.

Para el escritor, los tres primeros son los más importantes y el cuarto carece de relevancia. Pero, en un tiempo tan convulso como el que le tocó vivir, un hombre comprometido como él no podía permanecer ajeno y, de esta suerte, el impulso político, la sátira a la organización social contemporánea, se convirtió en su principal motivación para escribir.

Se trata, sin duda, de un texto muy ilustrativo de la situación de los escritores –y de Orwell en particular- en el periodo que se extiende entre las dos guerras mundiales, una época en que era casi imposible el apoliticismo.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: George-Orwell.

Foto: Casa de Orwell: Nat Bocking en Geograph.

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