‘Segundo Manifiesto Surrealista’, de André Breton

André Breton (1896-1966), fundador del surrealismo, redacta su segundo manifiesto surrealista en 1930, como defensa a los ataques del comunismo doctrinario en Francia que los atacaba de anti marxistas y anti comunistas. Breton explica que su revolución es literaria, porque tiene que plasmar el momento en que el hombre trasciende el límite de la realidad física hacia el sueño, revalora los ejercicios de escritura automática y declara que sus colegas siguen el materialismo histórico defendiéndose de Michel Marty.

André Breton

André Breton (1896-1966), fundador del surrealismo, redacta su segundo manifiesto surrealista en 1930, como defensa a los ataques del comunismo doctrinario en Francia que los atacaba de anti marxistas y anti comunistas. Breton explica que su revolución es literaria, porque tiene que plasmar el momento en que el hombre trasciende el límite de la realidad física hacia el sueño, revalora los ejercicios de escritura automática y declara que sus colegas siguen el materialismo histórico defendiéndose de Michel Marty.

Breton se queja del cierre del partido comunista francés a hablar de ideologías, se queja de la hipocresía burguesa y se declara ateo. El primer manifiesto surrealista de 1924 es más logrado, pues en 1930 solo se está defendiendo de sus enemigos. El surrealismo venció al comunismo intolerante porque su influencia en la ficción sigue hasta nuestros días. También denuncia la poca preparación intelectual de los comunistas, quienes podrían vulgarizar el arte con panfletos de literatura comprometida, defecto a evitar.

Por qué distanciarse del comunismo

Breton no condenaba la lucha de clases ni las reivindicaciones sociales, la distancia con el comunismo es por su estrechez de criterio, su reduccionismo a metas exclusivas como el trabajo obrero y la literatura barata o comprometida que era su único concepto de arte. El arte no puede limitarse a una agenda de objetivos de partido, ni a hacer apologéticos a ministros, funcionarios o gobernantes comunistas, como si dieran la talla para un poema en loa.

Para Breton es una pérdida de tiempo enfrascarse en discusiones tan quisquillosas con gente que se inclina cada vez más por la forma totalitaria del comunismo, primero que nada es un poeta y su mayor dedicación es para el arte, no para los vaivenes en las preferencias de las posiciones del partido. Si Breton seguía a Marx, y a lo que se llamó después materialismo histórico, su objetivo estaba centrado en la evolución cultural del hombre, más humana y provechosa que la revolución económica.

No se puede negar que Breton y los surrealistas no hayan tenido espíritu solidario, en ellos todo empezaba con la humanización del arte, con el sueño de la vanguardia de hacer de la literatura un lenguaje universal para rescatar al hombre de la mediocridad. Conforme el comunismo cobraba poder, se volvía tan totalitario y dogmático como el fascismo, y si no iba a ser condenado, había que tomar una saludable distancia en pro de la libertad del hombre para el arte y el cultivo de su inteligencia.

La preocupación por el hombre

El surrealismo permitió llegar a novelas totalizantes y a experiencias únicas expresadas en poesía sobre los límites y la interacción entre el sueño y la vigilia. El hombre es un ser espiritual para el surrealismo, sería imposible que Breton o Soupault pensaban que eran mera materia con una mente que emanaba de su ubicación en el espacio y tiempo. El transfondo humano les interesó más que a los comunistas que pensaban en el pueblo como una masa indiferenciada y obrera.

A Breton le importan las emociones humanas, la libertad para narrar los sueños, y como fundador del surrealismo, no puede dejar que estropeen su ismo, ni que lo subordinen por directrices del partido; consentir es ser cómplice de la banalización de la cultura y el descuido del arte. Si los surrealistas ya se enfrentaban al nazismo, fascismo y regímenes totalitarios, también  al comunismo Fue así como Ernesto Sábato se desengañó de la utopía comunista, al viajar a Rusia y enterarse de los crímenes del partido comunista.

El comunismo debía ser un punto de apoyo para un proyecto solidario y humanizante del surrealismo, que debía ser desechado pronto, los artistas e intelectuales no consentían la sumisión, no podían ser ejemplo de minimización del hombre, al que querían rescatarlo de la ignorancia, mediante el arte, y en el surrealismo brindaban la posibilidad de considerar al ser humano en sus sueños, siendo el campo onírico parte de la realidad de la experiencia vital, ya que Breton seguía las tesis de Freud.

Seguir en el surrealismo

El surrealismo sigue hasta la fecha, incluso tiene una variante que se llama postismo o post surrealismo, que proclamó ser síntesis de las vanguardias precedentes como dadaísmo, cubismo, futurismo y surrealismo. Bretón seguirá de por vida con su movimiento, incluso redactará un tercer manifiesto en 1941. Al margen de estos manifiestos, los surrealistas fueron conquistando libertades en el arte, que enriquecieron la narración con el flujo de conciencia y la poesía con los sueños.

El surrealismo al distanciarse del comunismo y de sus radicales adeptos, se afianza en el mundo cultural. El surrealismo se sostiene como sistema con sus propias reglas de juego, no se deja contaminar por la política, ni es irresponsable al respecto, pues en su afán de dar libertad al hombre reconoce su dignidad, de la que se desprenden sus derechos fundamentales. Hay que reconocer que 1930 era una época de mucho celo intelectual y los hombres de letras que se metían en varios campos despertaban recelo.

El comunismo castigó la libertad de expresión con asesinatos a periodistas, cárcel y desaparición de intelectuales opositores, incluso en Latinoamérica, los escritores como Cortázar simpatizantes con el socialismo, denunciaron los excesos de Fidel Castro en Cuba junto a la proliferación de pseudo escritores de literatura comprometida que subvaluaban a los lectores de sus países. Breton optó por lo sano, prefirió primero el arte a la política y la libertad para crear a las directrices del partido.

Conclusión

El arte se tiene por fin a sí mismo, para esto es conciente de su evolución técnica y estética. La afiliación de Breton y otros surrealistas en el partido comunista encontró recelo de gente que no quería debatir ideas con intelectuales de peso. La toma de distancia es un esfuerzo saludable para consolidar el estilo del surrealismo buscando la libertad del artista y expresando la preocupación en el hombre de integrar sus sueños a su vigilia como referente de la  materia ficcional.

Poco a poco los excesos del comunismo se tornaron evidentes e intolerables para gente que tenía que preocuparse por la libertad de expresión tanto en la sociedad como en el arte y la ruptura fue definitiva. Breton salva su movimiento de una innecesaria subordinación y contaminación por el comunismo haciéndole sobrevivir a este sistema.

Lectura del libro | Vanguardiasliterarias

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