Sobre la lectura, de Marcel Proust, o cómo los libros modelan la personalidad

A veces, lo que permanece en la memoria colectiva sobre las grandes obras de la Literatura es un fragmento aparentemente anecdótico. Así sucede con la famosa magdalena de Proust quién, en ‘Sobre la lectura’, nos ofrece sus tesis acerca de lo importante que es leer para desarrollar la personalidad y conocerse a uno mismo.

No deja de resultar curioso el hecho de que, a veces, tras la lectura de una obra monumental, lo que permanece en la memoria colectiva es un fragmento más bien intrascendente. Así, sucede, por ejemplo, con el pasaje de los molinos de viento en el ‘Quijote’ de Cervantes. Pero, sin duda, el caso más singular es el de la famosa magdalena que se despedaza en una taza de té de ‘En busca del tiempo perdido’ de Marcel Proust (París, 1871-1922).

Y es que este acto sencillo e intrascendente que aparece en la primera parte de la obra, ‘Por el camino de Swann’, contiene en su simbolismo toda la concepción del autor acerca de la memoria, el espacio y el tiempo y, por tanto, explica en buena medida toda la novela. Influido por el filósofo Henry Bergson, a quién había estudiado, para Proust los mecanismos de la memoria se ponen en marcha a través de los sentidos primarios, que evocan incluso de modo involuntario los recuerdos con absoluta objetividad y nos proporcionan momentos felices.

Retrato de Proust

Retrato de Marcel Proust

Si tenemos en cuenta que esta monumental obra, una de las más extraordinarias de la Historia de la Literatura, carece prácticamente de argumento y se basa en la constante evocación de los recuerdos del protagonista, que los va narrando de forma pausada y extensa, se entiende fácilmente el valor simbólico del famoso pasaje de la magdalena. Y también se comprende que las editoriales de la época no supieran ver su calidad literaria y el propio Proust tuviera que costearse la publicación del primer volumen.

A la vista de todo ello, resulta lógica la fascinación que sintió el escritor francés por las teorías estéticas de John Ruskin, quién defendía la belleza abstracta de las cosas, que se encuentra en las puras formas tras la paciente elaboración realizada por el artista. Precisamente ‘Sobre la lectura’ es el prólogo con que Proust encabezó su traducción de ‘Sésamo y lirios’ de Ruskin. Constituye un ensayo en el que el francés muestra sus ideas sobre el papel insustituible que leer desempeña en la vida: los libros establecen una comunicación con el lector que, en última instancia, condiciona el pensamiento de éste y lo ayuda a conocerse a sí mismo.

Este extraordinario ensayo, publicado originariamente en la revista ‘La Renaissance Latine’ en 1905, contiene en germen toda la teoría estética de Proust que más tarde desarrollaría en su monumental ‘En busca del tiempo perdido’. Por tanto, su lectura ayuda a comprender mejor el sentido y las claves de esta excepcional novela.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: CCG Ediciones.

Foto: LWY.

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