Viaje por mar con don Quijote, de Thomas Mann, un doble exilio

En 1934, Thomas Mann emprendía uno de sus viajes a Estados Unidos que le llevarían a asentarse en ese país. Como lectura, escogió ‘El Quijote’, cuyo protagonista era, como él, un exiliado, en este caso de la realidad. El resultado es el ensayo ‘Viaje con don Quijote por mar’.

En 1934, el galardonado y reconocido escritor germano Thomas Mann (Lübeck, 1875-1955), Premio Nobel de Literatura cinco años antes, emprendía junto a su esposa uno de sus viajes por mar hacia Estados Unidos, visitas que culminarían con su definitivo asentamiento en aquel país, del cual se hizo ciudadano en 1944.

Desde 1933, cuando los nazis llegaron al poder, vivía exiliado en Suiza y, para su viaje transoceánico, escogió otro tipo de exilio, esta vez intelectual: quizá para no reflexionar sobre su triste situación, decidió introducirse en el complejo mundo imaginario creado por Miguel de Cervantes: las tierras manchegas por donde se movía el sin par don Quijote de la Mancha.

Thomas Mann tuvo una casa de verano en el Báltico

Thomas Mann tuvo esta casa de verano en el Báltico.

El resultado es un libro que, a modo de diario de viaje, nos va contando las impresiones que tan genial narración le sugieren al autor de ‘La muerte en Venecia’. Y es que Mann, además de excepcional novelista, fue un excelente crítico literario y, en último término, un filósofo del Arte: muchas de sus obras reflexionan acerca del papel del intelectual en la sociedad. En un tiempo en que muchos propugnaban que éste debía mantenerse al margen de los conflictos de aquélla y consagrarse a su creación –es decir, el ideal del “arte por el arte”-, Mann llegó a conclusiones totalmente distintas: para él, el artista debe permanecer integrado en la sociedad y tomar partido ante sus conflictos, tratando de concienciar a sus conciudadanos sobre lo que está mal y lo que está bien.

Estas concepciones se exponen en su ensayo autobiográfico ‘Consideraciones de un apolítico’. Por su parte, ‘Viaje por mar con don Quijote’ constituye un lúcido análisis de la obra cervantina pero no es solamente eso. Junto a las impresiones que ésta le suscita, Mann va contando sus propias experiencias a bordo del Vollendamn –así se llamaba el barco-, desde los rasgos de los pasajeros que lo acompañaban hasta las comidas.

Quizá, como don Quijote huyó de la realidad que despreciaba a través del mundo de los caballeros, el escritor germano trataba de escapar de su triste destino sumiéndose en la imaginaria realidad creada por Cervantes, en lo que sería un doble exilio: uno físico y otro intelectual. Algo que viene refrendado por el hecho de que ambos –Mann y don Quijote– emprenden un viaje hacía otras tierras que no son las suyas. En cualquier caso, se trata de un excepcional ensayo realizado por uno de los más lúcidos escritores del siglo XX.

Fuente: Kirjasto.

Foto: Schlaeger.

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