El Renacimiento: estudios de Arte y Poesía, de Walter Pater

En un periodo como la segunda mitad del siglo XIX y en un país como Inglaterra, ceñido a estrechos corsés morales por la mentalidad victoriana, se desarrolló no obstante el decadentismo, que había nacido en Francia. Su gran impulsor fue el teórico de la Estética Walter Pater en textos como ‘El Renacimiento: estudios de Arte y Poesía’.

En un periodo como la segunda mitad del siglo XIX y en un país como Inglaterra, que atravesaba la época victoriana, restringida por estrechos corsés morales, se desarrolló, no obstante, el decadentismo, una corriente estética que nace en Charles Baudelaire y sus seguidores pero que tuvo sus mejores exponentes al otro lado del canal de La Mancha.

En ello tuvieron mucho que ver algunos intelectuales que consagraron su obra al estudio del Arte y a crear nuevas teorías acerca de él. Uno de los más relevantes fue Walter Pater (Shadwell, 1839-1894), quién, a su vez, recogió las tesis de John Ruskin –otro importante esteta, admirado por Marcel Proust– para depurarlas de sus contenidos morales.

Walter Pater fue profesor en Oxford (en la foto)

Walter Pater fue profesor de la Universidad de Oxford (en la foto).

Pater fue toda su vida profesor de la Universidad de Oxford, desde cuyo púlpito ejercería su magisterio, entre otros, sobre su más aventajado discípulo: Óscar Wilde. Su admiración por el arte de la antigüedad clásica inspira toda su obra, compuesta por numerosos ensayos sobre estética y tan sólo una novela. Ésta se titula ‘Mario el epicúreo’, es una narración filosófica que se desarrolla en la Roma imperial y trata temas como el citado Epicureísmo y el Estoicismo. De ella dijo el poeta irlandés William Butler Yeats que fue “el único libro sagrado para su generación”.

No obstante, el gran valor de la obra de Pater se encuentra en sus ensayos. Partiendo de las teorías estéticas de Lessing y Hegel, propugna la creación de un arte nuevo, autónomo de todo principio argumental y en el que lo importante es la forma. Según él, ésta unifica todas las artes –”todas tienden a la condición de la música, que sólo es forma”, llegó a decir- y, en consecuencia, el artista debe centrarse en ella para provocar sensaciones y, finalmente, placer estético.

También en ‘El Renacimiento. Estudios de Arte y Poesía’ exalta el goce de los sentidos ante la contemplación de la obra artística. Centrándose en el Quattrocento italiano, estudia a grande figuras como Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Botticelli o Giordano. Todo ello con objeto de calificar ese periodo artístico como cima creadora y de propugnar sus tesis, que se pueden resumir en la tan citada frase del “arte por el arte”, es decir, la concepción de la obra artística como provocadora, por sí misma, de un momento de goce sublime que –según él- justifica toda una vida. Unas ideas que tuvieron enorme influencia en su época, marcando a escritores posteriores como James Joyce o Virginia Woolf.

Fuente: Victorian Web.

Foto: Summonedbyfells.

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