Guerra ha de haber, de Agustín Lozano de la Cruz

Agustín Lozano nos habla de su primera novela, Tres Rosas Amarillas, una obra que nos muestra las movilizaciones antiglobalización y el No a la guerra a través de su protagonista y de un anciano republicano.

Agustín Lozano en la presentación del libro

Agustín Lozano en la presentación del libro

A mediados de enero se presentó la novela Guerra ha de haber en una pequeña librería madrileña, Tres Rosas Amarillas. Guardando la intimidad y acercando las distancias, Agustín Lozano nos habló de su primera novela. Tras la presentación pudimos realizar un coloquio donde los invitados al acto realizaron toda clase de preguntas, desde la vinculación del autor a la temática principal de la novela, hasta los rasgos de cada uno de los personajes.

La historia se inicia con el vago recuerdo de infancia de la protagonista, el rostro de un fotógrafo húngaro que participó en la Guerra Civil española y en la Resistencia francesa. De la mano de un anciano poeta republicano descubrirá qué fue de aquél fotógrafo y conocerá un suceso poco conocido que tuvo lugar tras la II Guerra Mundial. La protagonista, que vive entre Madrid y Londres nos muestra las movilizaciones antiglobalización y el No a la guerra. Entre ella y el anciano republicano se creará una línea de esperanza similar, dos luchas en distintas etapas, pero con el mismo fin: el recuerdo y la dignidad.

Para acercaros todavía más al argumento Agustín Lozano nos habla de sus inicios, de su obra y de los personajes que aparecen en esta novela.

¿Cuándo empezó tu interés por la escritura?
En cierto modo, el interés por la escritura nace desde que uno se ve a sí mismo como lector. En algún momento descubres que también tienes algo que contar, y empiezas a juguetear con la literatura. En mi caso tuvo mucho que ver con rodearme de un grupo de amigos con parecidas inquietudes literarias, que se fueron desarrollando al calor de las tertulias organizadas por la librería La Bohemia, en Badajoz. Nos dedicábamos a escribir relatos de todo tipo de géneros y a comentarlos entre nosotros. Una especie de taller literario improvisado, como hacían (salvando las distancias) Tolkien y sus amigos oxonienses.


¿En qué momento decides emprender este complicado camino hacia la publicación de una obra?

Supongo que llega un momento en el que aquello que has escrito sólo cobra sentido si alguien puede leerlo. Una vez terminada mi primera novela, “Guerra ha de haber”, el objetivo era (y sigue siendo) darla a conocer al mayor número de lectores. El problema es cómo, teniendo en cuenta lo complicado que resulta acceder al mundo editorial.

¿Qué dificultades has tenido hasta la publicación?
R: Al principio no sabía qué pasos dar: enviar la novela directamente a editoriales, presentarla a concursos… Quizá la clave estuvo en que llegó a ser finalista del Premio Felipe Trigo, en 2007, y a partir de ahí fue más sencillo conseguir el respaldo de la editorial que decidió apoyarme, Tiempo de Cerezas.

¿Por qué la elección de un tema tan controvertido como la Guerra Civil?
R: Aunque pueda parecer lo contrario, queda muchísimo por contar acerca de la II República y la Guerra Civil. Durante demasiado tiempo no se pudo contar más que la versión de los vencedores, y es hora de equilibrar la balanza. Sin embargo, no me interesa tanto el conflicto ideológico como destacar el esfuerzo individual de quienes, en aquellos tiempos, creyeron firmemente en la libertad y la democracia. Son palabras hoy muy gastadas, por desgracia, pero entonces dieron lugar a gestas que merecen ser recordadas: me preguntó cuántos españoles conocen ahora que el derecho al voto de las mujeres se instauró en España antes que en países como Francia, que durante la guerra el Gobierno de la República enviaba al frente a maestros y bibliotecas ambulantes para instruir a los soldados, que la compañía que liberó París de las garras de los nazis estaba formada por republicanos españoles.

De todas formas “Guerra ha de haber” no es ningún ensayo, sino una novela que se apoya en hechos y personajes históricos. Una reflexión sobre el pasado a través de la narradora, una joven universitaria que investiga sobre estos asuntos y acaba encontrándose con quienes sí vivieron la guerra de primera mano. Sin descuidar el presente, porque también asistimos a la búsqueda de la protagonista de su identidad en medio de nuestras pequeñas guerras cotidianas (el desempleo, el activismo social, los desengaños amorosos…)

¿Para la elaboración de los personajes en qué tipo de documentación/informes/testimonios te has basado?
Acudí principalmente a historiadores como Secundino Serrano, autor de “La última gesta: los republicanos que vencieron a Hitler”. En este libro descubrí la llamada “Operación Reconquista”, el episodio histórico en torno al cual construí la novela. En cuanto a testimonios directos, he tenido la suerte de conocer a personas que vivieron aquella época, como el irlandés Bob Doyle, uno de los 35000 voluntarios que formaron parte de las Brigadas Internacionales, que acudieron desde 53 países distintos en ayuda de la República. O a Lino Bonilla, un combatiente republicano que reside en Guadalajara y pasó años de cárcel y trabajos forzados bajo el franquismo. Se trata de gente que, además de sus experiencias, te transmite un sentido de la dignidad muy difícil de encontrar en nuestros tiempos.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...