Los líderes del cambio se forman en una universidad de Silicon Valley

Simgularity University, la universidad de la Ciencia Ficción

Juan Martínez-Barea de 46 años, ha sido el primer español en pisar las instalaciones de la conocida agencia norteamericana para la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (la NASA). Director del área de innovación y dirección de empresas del Instituto Internacional San Telmo de Sevilla norteamericana, Martínez-Barea tuvo la oportunidad hace dos años y medio de visitar esta famosa agencia gracias a los estudios que cursaba en la prestigiosa y solicitada universidad de Silicon Valley, la Singularity University (SU).

Es lo mejor que he hecho en mi vida por el contenido, por la gente con la que he estado allí y por la visión de esta universidad que tiene como misión impactar y mejorar la vida de mil millones de personas en todo el mundo. He podido disfrutar y aprender directamente de profesores de la talla de Larry Page, fundador de Google, Vinton G. Cerf, creador de Internet y Premio Príncipe de Asturias 2002, Martin Cooper, inventor del teléfono móvil y Príncipe de Asturias 2009, astronautas, premios Nobel, etcétera“, aseguró Martínez-Barea que actualmente ejerce de representante de SU en España.

Localizado dentro del centro Nasa Ames Park, este campus universitario que acoge cada año a 80 jóvenes con notables cualidades en el ámbito de la tecnología, fue creado en 2009 por un grupo de empresarios del sector y con el inmenso apoyo financiero de dos de las principales organizaciones tecnológicas del mundo, la Nasa y Google.

Desde que la SU abrió sus puertas, más de 7.000 personas han solicitado una plaza, pero sólo 280 estudiantes de todo el mundo han podido optar a esta formación de excelencia.

Singularity University (SU) nace con esa gran elocuencia de los americanos y de la Nasa de ‘vamos a cambiar el mundo’. Cambiar el mundo atrayendo cada verano a 80 personas de 35 países distintos a esta universidad“, explica el directivo español.

Que Martínez-Barea sea ahora un embajador de esta universidad en nuestro país, se debe a un programa de selección de antiguos alumnos que ésta lanzó hace un año para darse a conocer en todo el mundo, y sobre todo para identificar a los jóvenes estudiantes más preparados de cada país. De hecho una de las responsabilidades de los nombrados embajadores, es la de seleccionar y financiar a los nuevos candidatos.

El popular inventor estadounidense Ray Kurzweil, junto a Peter Diamandis, creador de la Fundación X Prize, fueron los visionarios que tuvieron la brillante idea de crear esta universidad.

Todo empezó con uno de los libros más conocidos de Kurzweil –The singularity is near– en el que defiende la teoría de que en 2045 los ordenadores serán tan inteligentes como nosotros. Ese momento, en el que se igualaran nuestros intelectos, el autor lo denomina singularidad.

Cuando Diamandis leyó esta obra, se quedó notablemente impactado y decidió contactar con Kurzweil. Y de esa conversación nació la idea de fundar la universidad. “Con esa idea fueron a la Nasa y a Google y los convencieron“, comenta Martínez-Barea. A éstas se le unieron otras grandes compañías como Autodesk, Cisco y Nokia, que actualmente son también patrocinadoras de esta iniciativa.

La labor de SU es única respecto a los otros centros de Educación Superior del planeta, “Hay universidades buenísimas en el mundo que hacen un papel extraordinario pero no hay una ninguna cuyo objetivo sea atraer a gente de todo el mundo de primerísimo nivel a la que formar en los últimos avances de la tecnología en los diferentes campos para ayudarles a que se conviertan en líderes de cambios“.

Martínez-Barea explica cómo funciona el principal programa de formación de Singularity, el Graduate Studies Program, el cual se lleva a cabo cada verano durante 10 semanas, en la sede de la Nasa en Silicon Valley.

Está abierto a personas de todas las edades. Cuando yo estuve allí había gente de 20 años y de 50 aunque lo normal es que vaya gente a partir de 25 años o por ahí. Y lo que busca es formar a los alumnos en los últimos avances de Nanotecnología, Inteligencia artificial, Robótica, Biotecnología y Bioinformática, Neurociencia, Energía y Sostenibilidad, Espacio… y, sobre todo, que se pongan a trabajar para resolver de una manera real y práctica los grandes problemas de la humanidad como son la falta de agua potable para 1.500 millones de personas, la falta de electricidad 1.000 millones, la falta de educación, la pobreza, etcétera“.

En las primeras semanas se realizan varias conferencias sobre las diez tecnologías que están cambiando el mundo, las cuales fundamentan las bases del Graduate Studies Program.

Pasada la fase formativa se crean de 8 o 10 equipos de estudiantes: “Hay diez áreas de especialización, siete tecnológicas y tres transversales. En SU se pretende que de las 80 personas que van, haya ocho expertos en cada una de las materias de manera que cada uno de los equipos sea multidisciplinar“.

Cada grupo deberá elegir un problema de una determinada disciplina, y diseñar una empresa o fundación que desarrolle las estrategias y tácticas necesarias para resolverlo “Nosotros escogimos la energía: cómo llevarla a gente que no tiene acceso a la electricidad. Y te pones a trabajar, 20 horas al día, de lunes a sábado“, remata el español.

Estos proyectos tienen tanto éxito que Singularity University ha desarrollado iniciativas para que puedan llevarse a la práctica. Durante el verano, la universidad ha puesto en marcha una incubadora de empresas tecnológicas para que sus alumnos puedan diseñar su empresa con la ayuda y el consejo de los expertos emprendedores de Silicon Valley, y que de esta forma sus ideas lleguen a transformase en algo más real. “Incluso cualquier antiguo alumno tiene la oportunidad de contar con un espacio físico en Silicon Valley“, añadía Martínez-Barea.

De hecho, hoy en día hay un gran número de proyectos que ya se han convertido en una realidad. “Son empresas un poco de ciencia ficción lo que están haciendo allí –un robot para llevar medicinas y alimentos a zonas despobladas de África, impresoras 3D para fabricar cohetes en el propio espacio” informaba el embajador español, y proseguía “hay muchas que están en su fase inicial y todavía no les ha dado tiempo a que se desarrollen y sean más conocidas en la sociedad“.

Como se ha comentado anteriormente, las posibilidades conseguir una plaza en Singularity University, son muy pocas: “Es una de las universidades más selectivas del mundo, entrar es muy complicado“, confiesa Martínez-Barea.

Sin embargo, a pesar de las duras pruebas de acceso, nuestro país es el que más jóvenes ha exportado al centro. El resto de los países que participan sólo pueden enviar un alumno cada verano, mientras que España manda dos. Así lo confirma el profesor: “Han decidido mantener dos plazas por la calidad de nuestros estudiantes“.

Para este año ya están dispuestos 20 certámenes por todo el mundo, en el que se celebrarán unas competiciones para superar las pruebas de acceso a la universidad. La española, Call to Innovation, tendrá lugar desde el próximo 22 de enero hasta el 22 de marzo y al ganador se le concederá una beca con todos los gastos cubiertos –el programa de SU cuesta en torno a 30.000 dólares que son unos 24.000 euros– para que pueda acceder a esta formación tan distinguida y especialmente pensada para los futuros líderes del cambio.

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