Más del 25% de las empresas de libros teme perder ingresos en verano

Las empresas de libros comienzan a ver difícil la recuperación con la nueva era digital

Los libros digitales ponen en riesgo a las empresas de libros tradicionales

El universo del libro observa con preocupación la “falta de voluntad y de visión estratégica” que, una vez que ha pasado la cuarentena, nuestros políticos estarían presentando hacia este sector.

Miguel Barrero quien es el presidente de las federaciones de las Cámaras del Libro y los Gremios de Editores, los editores, distribuidores de libros y libreros de todo el país han encargado este jueves a Pedro Sánchez que efectúe “el liderazgo que falta” para forjar un pacto de Estado de largo recorrido.

Ese acuerdo, que Barrero propuso dirigir con la creación de una mesa de discusión, se hace ahora más urgente ante la previsión de unas pérdidas que se puntualizó en un 25% sobre la facturación primeramente prevista para todo este año en el mercado interior y en un 60% sobre las previsiones de exportación.

En cifras totales, el sector prevé unas pérdidas de ochocientos cincuenta millones de euros: seiscientos millones en el mercado interior y doscientos cincuenta en el exterior en todas las empresas de libros.

Tal proyección de pérdidas quiere decir una merma de ingresos de ochocientos millones de euros, número resultante de sumar los 600 y al menos 250 millones que proporcionalmente se perderán dentro y fuera del país por estos últimos 3 meses de bajón en la venta de libros por la pandemia.

Situación de quiebra en las empresas de libros

Sobre los posibles escenarios de quiebra empresarial que la crisis pudiera causar, Barrero explico en su conversación con un grupo de periodistas que la mayor preocupación se centra en los cierres de librerías de pequeño y mediano tamaño.

“Esa parte de la cadena venía ya muy tocada de la crisis anterior, y su panorama es preocupante”, señaló. De manera que el pacto que pide la Cámara del Libro debería incluir un “plan de ayuda al librero”. La situación de quiebra en las empresas de libros es muy importante y no debe dejarse a un lado.

La mayor preocupación en cuanto a posibles quiebras luego de la pandemia se refiere al cierre de librerías de pequeño y mediano tamaño. Barrero mostró a los medios una lista de peticiones muy abrevias a las administraciones públicas.

Para los próximos 10 años, el sector reclama cien millones anuales o sea, 1000 millones en total, para adquisiciones de libros en bibliotecas escolares y universitarias.

La Administración General del Estado debería aportar el cincuenta por ciento de ese dinero, mientras que la mitad que resta correspondería a las administraciones territoriales.

Esquema de financiación

El mismo esquema de financiación habría de continuarse en la dotación de entre doscientos y doscientos cincuenta millones de euros por año para emitir cheque – libros destinados a las familias faltas de apoyo al momento de comprar manuales de texto.

Y la misma fórmula debería funcionar en la emisión de bono-libros, orientados sobre todo a los adolescentes, por un importe entero de 30 millones.

Barrero presentó una lista de peticiones muy bien definidas que incluyen doscientos millones por año para cheque-libros de manuales de texto y 100 millones para adquisiciones en bibliotecas.

El Estado central tendría que asumir a solas, sin embargo, el incremento en 3 millones de euros que requeriría el fondo dedicado a las exportaciones, a fin de recuperar el impulso perdido en las empresas de libros.

Y Barrero consideró necesario de igual manera que las ayudas estatales a la edición en todas las lenguas vuelvan a colocarse en los cuatro millones anuales que tenían asignados antes de la pandemia, cuando disminuyeron hasta quedar por debajo de los dos millones.

Las acotaciones del presidente de la cámara del libro

El presidente de la Cámara del Libro asoció estas peticiones a la actitud “manifiestamente decepcionante” que dio al gobierno en sus medidas al momento de la reactivación de las organizaciones editoriales y librerías de manera inmediata después del confinamiento.

Barrero puso esto en contraste con la “valoración positiva” de las acciones emprendidas para aportar liquidez a esas organizaciones mediante de préstamos del Instituto de Crédito Oficial (ICO) y del Fondo de Garantía Recíproca.

Los empresarios alertan de una elevación de la piratería no sólo a través de los sitios webs sino de las redes sociales.

Habrá un fuerte aumento de la piratería

Barrero apuntó también al fuerte aumento de la piratería de libros observado durante el encierro por el coronavirus. Un incremento que se limitó a las páginas web sino que se extendió a las redes sociales mediante intercambios ilícitos realmente intensos de material protegido.

El presidente de la Federación de Editores llamó a convertir España en un “país lector”.

Recordó que ese fue el fin que tanto el actual ministro, José Manuel Rodríguez Uribes. como su predecesor, José Guirao, manifestaron al comienzo de sus mandatos. Pero explico también que los gobiernos de uno y otro color van describiendo “una trayectoria discontinua y no una visión estratégica” al respecto.

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