Carmilla, de Sheridan le Fanu

Carmilla es uno de los primeros relatos modernos de vampiros y, sobre todo, el primero que epieza a dibujar el icono moderno de la vampiresa. Fascinante y bella, pero muy pelligrosa, Carmilla sentirá una pulsión lésbica hacia su amiga Laura. El erotismo, la belleza, el vampirismo y el terror psicológico están en la base de una de los grandes relatos de la literatura occidental.

Teníamos la acostumbrada novela del señor Le Fanu junto a la cama, la lectura ideal para después de medianoche en una casa de campo. Henry James

Imagen de Vampyr de Carl T. Dreyer, inspirada en el relato de Le Fanu

En 1872 se publica una colección de relatos bajo el nombre de In a glass darkly, escritos por el irlandés Sheridan le Fanu. Entre todos los cuentos destaca el drama vampírico titulado Carmilla, uno de los relatos de terror gótico más influyentes de todos los tiempos, que serviría de estructura de referencia para el mismisimo Bram Stoker. Carmilla cuenta la historia de Laura, una sencilla y pusilánime joven que vive en un lejano castillo de Estiria (Austria), acompañada por su padre y su séquito de sirvientes. Su vida transcurre de manera ingenua hasta que un fatídico suceso se produce. Un carruaje tiene un accidente no muy lejos del castillo, en él viaja la joven y hermosisima Carmilla, junto con su madre.

Es en el momento en que la vida de Laura se cruza con la de Carmilla cuando los acontecimientos empiezan a sucederse. Pronto se hará evidente que la visitante muestra una actitud de lo más sospechosa: duerme hasta muy tarde y casi nunca sale de su habitación durante el día. Por otro lado, la historia está cargada de un importante componente erótico-lésbico, que se manifiesta de modo constante aunque sutil entre las dos jóvenes. No en vano la historia se inspira directamente y sin reparos en la leyenda popular sobre la Condesa Elisabeth Bathory, la mujer que bebía sangre de virgen para mantenerse joven. De este modo, si John W. Polidori es el creador del vampiro aristócrata moderno, Le Fanu es el precursor de toda una cultura moderna alrededor del mito de la vampiresa, la amante sibilina.

Hemos dicho que Sheridan le Fanu creó la estructura contemporánea del relato vampírico (ataque, muerte, resurrección, caza), pero si hay que atribuirle algún mérito más, ese es su capacidad para crear atmósferas inquietantes a traves de indicios. Así, la pesadilla existencial que subyace en sus relatos no se debe a ningún truco efectista ni tampoco al componente sorpresa. Es su maestría para componer esencias, atmósferas y sombras lo que le confiere el título de uno de los grandes del terror literario.

Carmilla y Laura, ilustración de Michael Fitzgerald

Lo que hace a Carmilla extremadamente peligrosa no es su animalidad, su hostilidad o su fealdad… al contrario. La vampiresa es un ser virtuoso, versado y bello. De hábitos refinados, Carmilla pertenece a una familia de alta alcurnia, por lo que su comportamiento a los ojos de la sociedad es teóricamente intachable. Su belleza alcanza unas cotas de fascinación extraordinarias y muy peligrosas: de piel blanca e inmaculada, una larga cabellera negra y sedosa, unos ojos felinos (atención a este detalle) y una boca roja y muy sexual. Todo un icono de peligrosidad femenina que sería el precursor de lo que luego pasaría a llamarse femme fatale.

Ilustración por Michael Fitzgerald en Wikipedia

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