Cómo Ray Bradbury predijo el futuro

Algunas reflexiones acerca del famoso libro de Ray Bradbury, Fahrenheit 451, y las ideas que se manejan. Un concepto que siempre se asocia con esta novela es que la obra en sí consiste en una apología del libro en papel, y en estos tiempos en que comienza a surgir la rivalidad entre el libro tal como siempre lo hemos conocido y el libro en formato digital, esta idea vuelve a cobrar importancia.

Ray Bradbury

Ray Bradbury

Hace días que está en mi mente dedicarle un post a este famoso libro, clave en la obra de uno de los autores de ciencia ficción más importante de nuestros tiempos, el entrañable Ray Bradbury. En términos generales, aunque Fahrenheit 451 posee en sí grandes cualidades, personajes que brillan con luz propia como Guy Montag y Clarisse McClellan, personajes que se meten en el corazón del lector, por momentos una prosa poética con la que siempre jugó este escritor, la novela habitualmente es considerada y o definida como una obra que apunta a criticar los regímenes totalitarios tanto como algunos aspectos del sistema democrático capitalista en su faceta más homogeneizante y de alienación y control de la población.

Esta es una cualidad de la obra que en cierta medida ha perdido vigencia hoy, pues por un lado el régimen soviético ha caído hace años ya, y por otro, el sistema de “nuestras” democracias occidentales se ha visto sacudido por un importante cambio y una notoria apertura y diversificación en cuanto a los medios masivos de comunicación se refiere, determinados fundamentalmente por las nuevas tecnologías que son un actor nuevo e imprevisto que ha ingresado para cambiar todos los esquemas conocidos… y por allí es donde aparece internet por primera vez en este post. (Por ejemplo, piénsese en el cambio cultural que ha significado internet como un medio para penetrar en las murallas políticas que aíslan a China del resto del mundo, o los celulares que permiten capturar y hacer público cualquier video para denunciar lo que se quiera denunciar, o los deslumbrantes resultados que con una buena edición, rápida, sencilla y al alcance de cualquiera se pueden obtener hoy día).

Acerquémonos al tema desde otro ángulo: algo que no ha perdido vigencia de Fahrenheit 451 y uno de los puntos que siempre me ha admirado de esta novela, cuyo argumento es muy conocido y no necesito reseñar, es todo lo que encierra la idea de las paredes como pantallas gigantes y de quienes aparecen en esas pantallas como “la familia” que aparece en la obra.

Muchas ideas parecen englobarse en esta metáfora (la de las paredes/pantallas) concebida por Bradbury en 1953, la primera lectura es un obvia critica a la televisión, muy incipiente entonces, como sustituto de la verdadera familia y como un medio que aísla y a la vez adormece a los seres humanos. Curiosamente esta metáfora de “la familia” en las pantallas/paredes hoy resulta más pertinente aplicada a la internet, pues parece que hacia allí nos conducen los medios digitales, y no son pocos los films que hablan de esta inminente realidad virtual a la que accederemos a través de extravagantes trajes, visores, guantes, etc., y en un estado de semi inconsciencia que terminará por confundirnos aun más…

Holocubierta de Star Trek

Holocubierta de Star Trek

La idea puede tener muchos matices pero está flotando en el aire, me refiero a la idea de sustituir la realidad, cruda, dolorosa y mal oliente, por un aséptico mundo ideal creado por nosotros mismos a nuestro medida y voluntad y proyectado en las pantallas de nuestra casa para darnos un infinito placer, un especie de holograma eterno al que podremos acceder y controlar y que se ajustará a lo que deseamos y al que podremos entrar para ¿no salir?

En la novela la esposa del protagonista esperaba ansiosamente que su marido le comprara la cuarta pantalla/pared con lo que completaría su habitación y quedaría absolutamente sumergida en ese mundo virtual junto a “la familia”. ¿A cuánto estamos nosotros de llegar a la cuarta pared?

Fahrenheit 451

Fahrenheit 451

Hace poco les hablaba acerca de algunos aspectos que siempre me han llamado la atención de Fahrenheit 451 y hoy hablaremos de algunos otros. Volvamos a cómo siempre se ha observado a este libro, como una crítica a la televisión y una defensa a ultranza de los libros. Hay que decir que la crítica de Ray Bradbury no es (no creo que sea) a la televisión en sí misma, como soporte en sí, si no a lo que hoy llamamos “contenidos”, los contenidos idiotizantes y adormecedores de la televisión que por su mecanismo de funcionamiento le son particulares, a la vez que los contenidos de internet, por su mecanismo intrínseco de funcionamiento son diferentes, contenidos los de internet de una infinita diversidad, próxima a la libertad absoluta o la anarquía.

Fahrenheit 451 muchas veces es confundido con una defensa a ultranza de los libros en formato papel, y nada más lejano de eso es lo que yo veo en esta novela en la que se defiende lo que los libros representan, al pensamiento y a la clase de pensamiento que representa y los conocimientos que están almacenados en el formato libro en papel. Sobre la ya instaurada discusión libro en papel versus libro digital, personalmente no creo exista una verdadera y sustancial diferencia entre el libro en papel y el libro en formato digital, son lo mismo, como es lo mismo escribir en el ordenador que en el papel – mientras lo que se lea es a Shakespeare, a Onetti o a Ray Bradbury. Porque no es buena idea renegar siempre de lo nuevo y aferrarse desesperadamente a lo ya conocido y las empresas de artes gráficas en nuestro páis deberían ser conscientes de ello, aunque el miedo a lo nuevo y a lo desconocido sea parte misma de la naturaleza humana, y es difícil escaparle a esos miedo hasta a los especialista en la naturaleza humana – léase escritores y pensadores quienes tratan con todo el tiempo con el libro en sus diferentes formatos.

Otro aspecto mucho más tangencial con respecto al nudo central de esta serie de artículos dedicados a la famosa obra de Bradbury, pero que también siempre me ha llamado mucho la atención, es lo que atañe a los automóviles. A esta loca carrera (justamente) – que se ve agudamente aludida en Fahrenheit 451 – por conseguir el vehículo perfecto, el vehículo que pueda alcanzar velocidades cada vez más altas, aunque no existan espacios en nuestras ciudades o rutas permitidos para desarrollarlas y todas las normas intenten convencernos de moderar la velocidad. Ray Bradbury en 1953 predice la desesperada carrera que han sido estos últimos 60 años en busca de llegar a la máquina perfecta, la máquina que nos garantice la máxima comodidad, y en la cual ni si quiera exista la posibilidad de pinchar una llanta porque si detenemos el automóvil está el peligro de la horda de personas sucias y ávidas de lo que nosotros tenemos que nos acechan para atacarnos.

Esta loca carrera que hace que veamos por las calles circular automóviles cuyo valor alcanzaría para dignificar la vida de cientos de personas, y a la vez veamos a esas personas viendo pasar delante de ellas a estos lujosos y veloces autos como los que se describen en Fahrenheit 451. Pero lo importante a fin de cuentas es que hemos llegado al vehículo perfecto que aparecía en algunos capítulos de la novela, o al menos estamos en camino…

Imagen 1: www.seriesadictos.com
Imagen 2: www.basenexus.blogspot.com

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