Cuentos de fantasmas de Pío Baroja

Los cuentos de fantasmas de Pío Baroja son un buen ejemplo de la literatura que se hacía a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Tras la pérdida de sus últimas colonias, España entró en una profunda crisis social, política y moral. La búsqueda de la identidad española está perfectamente ejemplificada en los retratos rurales que hacen autores como Pío Baroja y que, en definitiva, podrían ser los primeros bocetos de los estudios antropológicos realizados durante el siglo XX.

Pío Baroja

Nacido en San Sebastián en 1872, Pío Baroja es uno de los máximos exponentes de la Generación del 98. Entre sus obras más destacadas encontramos Zalacaín el aventurero (1909) y El árbol de la ciencia (1911). Sin embargo, conviene resaltar algunos escritos suyos de menor popularidad. La producción literaria de Pío Baroja está dominada por novelas, a pesar de ello, el autor vasco también se dedicó, ocasionalmente, al teatro, la lírica o al ensayo. Lo que muchos no conocen es su faceta de escritor de cuentos. Cuentos de fantasmas es una recopilación de tres relatos breves, publicados por primera vez en periódicos como El globo o La voz de Guipúzcoa, cuyos sus títulos son: El trasgo, La sombra y La dama de Urtubi. Entre ellos, a mi parecer, el más interesante de todos es el primero, que cuenta la experiencia de un buhonero en las montañas cantábricas al encontrarse con un duende, bajo la apariencia de un perro, y que le acompaña para anunciar la muerte a un lugareño.

El trasgo fue el primer escrito de Pío Baroja publicado tras el desastre de 1898, denominador común de la Generación del 98, de la que formaba parte. Este grupo de literatos españoles, entre los que también se encontraban grandísimos autores como Miguel de Unamuno, Antonio Machado, Valle-Inclán o Azorín, supo expresar mejor que nadie la crisis moral y social de España tras la pérdida de sus últimas colonias: Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Aunque Baroja negara la existencia de dicha generación –cuyo origen lo sitúan algunos estudiosos en el Grupo de los Tres, formado por Baroja, Azorín y Maeztu–, lo cierto es que existe una semejante visión artística entre todos sus componentes, nacidos entre 1864 y 1876.


Los cuentos de Pío Baroja son una buena muestra de los mitos y leyendas que circulaban por los pueblos de la España profunda, concretamente de los pueblos del norte peninsular. Es posible que el prestigioso antropólogo Julio Caro Baroja, sobrino del escritor, se viera influenciado por los textos de su tío, magníficos ejemplos que describen la sociedad rural española del siglo XIX. De la misma manera, el relato de El trasgo, intriga que mezcla las fantasías populares con un retrato realista de la sociedad española del momento, puede ser leído de manera cinematográfica; por lo que imagino que, de alguna forma, también pudo haber influido en la carrera artística de Pío Caro Baroja, otro sobrino suyo, hermano de Julio, y documentalista español.

Foto: Claudio Elias en Wikimedia

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