Edgar Allan Poe y «su» Gato Negro

Los lazos que unen a Edgar Allan Poe con su obra El gato Negro, son más claros de lo que parece a simple vista. En él, se reflejan sus miedos y conflictos, y aquí es donde queremos intervenir, aportando algunas pautas fundamentales para su mejor comprensión.

Pocas veces un autor es tan parecido a sus obras como lo es Edgar Allan Poe (1809 – 1849), sin dudas, el autor con personalidad más compleja y torturada que jamás haya dado Estados Unidos e incluso el mundo. Muchos han querido imitarlo, pero jamás podrán escribir como él ya que en cada uno de sus cuentos, se puede encontrar una faceta diferente del autor con alguno de sus problemas.

El principal y más localizado en todos, es el alcohol. Sabida es su grave adicción a la bebida y también que jamás se interesó mucho por salir adelante, ni de su enfermedad, ni por progresar económicamente. El Gato Negro conjuntamente con el poema «El Cuervo«, son los dos textos que nos dejó de legado Poe, que relatan mejor que ningún otro la complejidad de su psiquis.

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Foto: ar.livra.com

Analizando fríamente esta obra, podemos encontrar varias similitudes entre su vida, y la vida del protagonista del Gato Negro, y el rasgo que más resalta, es su forma de amar. Poe era una persona muy sensible, tal y como lo demuestra con su afecto por los animales en el cuento, pero su cruel enfermedad le haría incurrir en graves delitos, entre ellos asesinar al animal, y luego, a su esposa. Esto se puede transcribir como una gran metáfora sobre su pensamiento de la muerte, la cual le ha perseguido durante toda su vida. Primero con su padre, luego su madre, y luego continuarán una serie de fallecimientos de todos sus amores.

La primera fue Jane Stanard, y luego, el gran amor de su vida, su prima Virginia. La amó casi al borde de la desesperación, hasta que el 30 de enero de 1847 muere, luego de 6 años de interminable agonía, que llevaban a Poe a las manos del alcohol con frecuencia. Esta escena se volvería cotidiana en la vida de Poe y así lo refleja en El Gato Negro. Lentamente se va apagando el amor por los animales, como se apagaba la vida de sus seres queridos, mientras que al igual que su personaje, encuentra en el alcohol un aliado que lo llevaría a hacer locuras diversas.

En el cuento el ama a su gato, le tiene un gran amor, pero poco a poco le irá tomando cada vez más odio, hasta el punto de despreciarlo por completo. Una noche, en la que llega ebrio y se topa con él, decide quitarle un ojo, sólo por hacer daño. Cuando el animal muy pronto se está recuperando, lo ahorca en un árbol. Tiempo después de ese hecho, consigue otro muy similar, con la diferencia que este no es completamente negro, sino que tiene una delgada línea blanca en su pecho. Éste animal, de a poco irá despertando en él más miedo que odio. Un odio que proviene justamente por su línea blanca, que ha tomado forma y le demuestra una figura, muy similar a una horca. Hasta que un día decide matarlo con un hacha, pero su golpe no llega a destino al agarrar su brazo su esposa. Lleno de ira, le da un golpe a ella, matándola en el acto. Luego de eso, determina paso a paso que hizo con el cadáver y la frialdad que mantenía en los días posteriores.

Es la misma frialdad tan característica de Poe a la hora de ser despedido de sus trabajos debido a sus problemas psicológicos provocados por la bebida. Los mismos problemas que aquejan al protagonista de El Gato Negro. Aunque no lo diga claramente, es notorio que se encontraba bajo un momento de «deliriums tremens«, el mismo que lo aquejaba frecuentemente en la vida real, aunque en este caso no culmina en desmayo, sino en un acto criminal del cual no tiene ningún remordimiento.

El cuento en sí, es una obra de arte que merece ser analizada detenidamente, y de ser posible, inmiscuirse lo más que se pueda en la obra. Si logramos imaginarnos al protagonista de El Gato Negro, estaremos conociendo una de las facetas más características de Edgar Allan Poe.

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Edgar Allan Poe. Foto: carmenlaffon

En El Gato Negro, se encuentran muchas otras metáforas con la vida real, por ejemplo el gran amor que siente por su esposa, aunque sea de manera incondicional. En la vida real se puede tomar como uno de los tantos amores que han pasado por su vida, pero sin ser tan especiales como Virginia. El amor que siente el protagonista se ve opacado por su adicción a la bebida, tal como lo fue en la vida real, y el asesinato de su esposa en el cuento, no es más que una demostración de todas las mujeres que amó, las cuales fallecieron todas durante su relación.

Al igual que la frialdad que demuestra al final, no es otra cosa que demostrar las veces que ha perdido a sus amores y se ha recuperado, no sin la compañía de la bebida. En el Gato Negro, lo que Poe hace es escribir sobre sus propios miedos, miedo a perder su amor (el demostrado por los animales), el miedo a cometer una locura por sus frecuentes delirios, el miedo al alcohol, pese a que sus esfuerzos siempre hayan sido en vano. Poe pide ayuda a través de ese cuento, y nadie en su época fue capaz de comprenderlo. Y los que sí lo hicieron, muy pronto se vieron defraudados por sus contínuas borracheras, que terminaban en sus comunes despidos laborales. Poe quería evitar la perversidad en su alma, la cual sería provocada por la bebida.

Fue un incomprendido, tal y como lo muestra en esta magistral obra, donde expresa todos sus sentimientos sin tapujos, sus miedos y su adicción. Poe con esta obra, quiere expresar «su» propio gato negro, ese animal que todos llevamos dentro pero que muchas veces no somos capaces de admitir. Conocer en profundidad El Gato Negro, es comenzar a conocer un poco más, a su autor.

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