El huésped de Drácula, de Bram Stoker, introducción a la mítica historia de Vlad Tepes

Cuando crea una gran novela, el autor introduce relatos breves independientes que, o bien ya había escrito, o bien lo hace para la ocasión. Éste es el caso de ‘El huésped de Drácula’, que Bram Stoker concibió como introducción a su gran obra.

Toda gran novela requiere un proceso de elaboración largo y trabajoso. Incluso, en muchos casos, el autor añade al texto relatos independientes que ya había escrito con anterioridad. Baste recordar, como ilustre ejemplo, el de ‘Curioso impertinente’ en la primera parte del ‘Quijote’ cervantino. Son historias que encajan perfectamente en la obra pero que también pueden leerse de forma independiente, pues constituyen piezas autónomas.

Esto también ocurre con ‘El huésped de Drácula’ del irlandés Abraham Stoker (Clontarf, 1847-1912), que viene a ser una introducción a su popular novela, pues cuenta con los mismos personajes y asunto, pero que constituye por sí mismo un cuento completo que fue escrito con anterioridad y puede leerse suelto.

'El huesped de Drácula' es un cuento apasionante. En la foto, castillo donde se cree que vivió Vlad Tepes.

'El huésped de Drácula' es un cuento apasionante. En la foto, castillo en que se cree vivió Vlad Tepes.

No deja de resultar curiosa la fascinación de Bram Stoker por la figura del príncipe rumano Vlad Tepes, llamado “el Empalador”. Desde que, siendo niño, pasara varios años en cama a causa de una enfermedad y su madre lo entretuviera narrándole historias de terror, el futuro novelista sintió gran curiosidad por los temas esotéricos. De hecho, ya adulto, perteneció a una sociedad ocultista llamada Golden Dawn en la que, por cierto, militaban otros escritores como William Butler Yeats y Arthur Machen (otro genio de la literatura de misterio).

Para crear su excepcional novela, Stoker se hizo asesorar por un peculiar personaje, el orientalista húngaro Arminius Vambéry, un supuesto especialista en temas vampíricos. Como decíamos, ‘El huésped de Drácula’, a pesar de ser un cuento independiente, fue concebido como introducción a la historia de Vlad Tepes. Un caballero innombrado pero que suponemos se trata de Jonathan Harker -uno de los protagonistas de ‘Drácula’– llega a Munich antes de viajar a Transilvania. Es la Noche de Walpurgis y todo el mundo le recomienda que permanezca en su hotel.

No obstante, el audaz personaje da un paseo sólo por el bosque durante el cual se siente espiado por una figura alta. Llega a un cementerio y allí le ocurren una serie de sucesos inexplicables y terroríficos. Curiosamente, Drácula ya le había enviado un telegrama advirtiéndole de ellos. Se trata de un relato que no aparece en las primeras ediciones de la novela, pues -según la viuda de Stoker, que fue quién lo publicó- los editores lo consideraron superfluo para la obra. Sin embargo, según ella, su marido lo había concebido como primer capítulo del diario de Harker y, por tanto, de su gran novela. En cualquier caso, es un relato apasionante.

Fuente: Bramstoker.org.

Foto: Borderlys.

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