El Sueño del Rey Rojo, Rodolfo Martínez

el-sueno-del-rey-rojoEs ésta una novela (publicada por primera vez en 2004) que permite ser catalogada dentro de muchos géneros: ciencia ficción, aventuras, misterio, pero que la mayoría de críticos han decidido encuadrar dentro del cyberpunk. A otros esta etiqueta les parece poco seria. Entonces será el lector el que deba considerar la conveniencia o no de marcar a una obra con los sellos de las categorías a las que le parece que puede pertenecer.

Para mí es una mezcla entre Matrix, La Ventana Indiscreta y Frankenstein, todo ello aderezado con pinceladas porno. Me explico: la forma de escribir de Rodolfo Martínez (Candás, 1965) es gráfica, la manera en la que describe las relaciones sexuales roza la pornografía, es absolutamente explícito (aunque sea sexo en el ciberespacio), pero lejos de escandalizar, lo que consigue es atraer a todos aquellos lectores que disfrutan con los relatos eróticos; además intenta encontrar un punto entre misterio y psicothriller, algo extraño, pero que alcanza en algunos momentos de la novela. Definitivamente me transmite el espíritu gótico llevado a Internet y embadurnado de complejas conspiraciones universales.

Alex es uno de los protagonistas, el narrador que cuenta en primera persona los hechos, pero que a la vez nos transmite sus emociones y sus impresiones de lo que le ocurre o le ha ocurrido. Tras sufrir un accidente, le son amputadas las piernas, y como no quiere utilizar prótesis, se ve absolutamente limitado, aunque voluntariamente, en cuanto a sus movimientos. Todo esto hace que su incorporación a la sociedad se reduzca a su ordenador, máquina infernal a la que muchos estamos encadenados. La única abertura por la que alcanza la realidad es Internet, que, hasta nosotros lo intuimos, no deja de asemejarse a una mente colectiva, a pesar de su eclecticismo (o precisamente por ello).


Por medio de flashbacks a veces mareantes y poco o nada aclaratorios encontramos a Andrea, mujer a la que ama Alex, pero que el autor no permite que lleguemos a conocer a fondo, la figura de Andrea queda desdibujada en la trama, quizá para que no nos apartemos del protagonista absoluto, el arrinconado Alex, que recuerda al impedido James Stewart de La Ventana Indiscreta, asomándose al mundo y haciéndose una idea, tal vez equivocada, de la realidad exterior, o quizá es una persona tan lúcida que sabe algo en extremo importante que los demás ignoran.

rodolfo-martinezAl pasar su vida frente a la pantalla, se ha convertido en un hacker consumado. Incluso desarrolla un patrón con el que consigue elaborar una Inteligencia Artificial a la que llama Lurker, que se suicida al poco de haber sido creado. Los motivos por los que ha hecho esto son desvelados a dosis bajas durante la novela, siendo éste uno de los puntos fuertes de la misma: consigue retener la intriga hasta el final. Precisamente Andrea ha sido quien ha encontrado el cadáver de un hombre sin identificar que portaba un disco con el mismo patrón que utilizó Alex para crear a Lurker.

La idea del alter ego y de la recreación de un ser que pueda realizar actos que el creador no puede nos remite al Frankenstein de Mary Shelley. Alex se convierte así en una especie de dios capaz de decidir los atributos de Lurker, y como su otro yo, también se enamora de Andrea, con la particularidad de que puede moverse con libertad por el mundo, algo con lo que Alex tan sólo puede soñar. Según avanza la historia podemos adentrarnos aún más en la personalidad del protagonista, porque en un determinado momento somos testigos mudos de la su conversación con Lurker, que desvela muchos más rasgos y datos del hacker de los que nos ha ido contando él mismo.

En cuanto a la relación con Matrix que he propuesto anteriormente, decir que incluso se nos explica aquella teoría del tiempo bala que popularizó la película protagonizada por Keanu Reeves en su papel de Neo, aunque aquí la teoría se ajusta mucho más a la informática que el filme. Pero si incluso unos agentes persiguen a los personajes con intención de evitar que salgan del mundo simulado en el habitan. Si bien algunos críticos afirman que se aleja de la historia contada en la película, a mí, que no entendí ésta ni después de verla varias veces, me resulta demasiado familiar, aunque el punto de vista sea distinto. La inclusión de “iluminados” que reconocen estar bajo una realidad inducida (una mentira) y que van reprogramando a otros para conseguir despertarlos del falso universo en el que viven, aporta aún más intriga a los misterios ya establecidos desde el principio.

Sin embargo al final, con la vuelta a los flashbacks y los giros que tanto gustan a Martínez, llega un momento en el casi tienes que releer el capítulo para situarte otra vez. Aún a pesar de la recurrencia de saltos en el tiempo, lo cierto es que consigue sorprender y la sensación final es buena, quizá mejor que la que vamos desarrollando al leer los diferentes capítulos sin conocer cómo resolverá el autor la historia planteada.

Lo que no deja de ser cierto es que por fin los escritores españoles (por ejemplo Moisés Cabello) se atreven a publicar situaciones que hasta hace pocos años sólo escribían autores americanos. El potencial es tremendo y, siendo verdad que los universos paralelos y los saltos entre realidades son cada vez más utilizados por nuestros compatriotas para situar sus tramas, no hay que desaprovechar la oportunidad de leer en nuestra lengua relatos diferentes a lo que estamos acostumbrados, que también de intriga ciberespacial vive el lector.

Foto 1: Zona Libre

Foto 2: La Gangstera

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