Juego de Tronos, George R. R. Martin

Libro Juego de Tronos

La saga Canción de Hielo y Fuego, del novelista y guionista estadounidense George R. R. Martin (1948), es actualmente una revolución literaria en el ámbito de la fantasía y ciencia ficción. Aclamada mundialmente como «el retorno de la fantasía de calidad», consta de cuatro volúmenes, y se esperan otros tres más.

Lo primero que hay que aclarar es que su éxito de ventas está plenamente justificado. En medio de Harry Potters, Eragons y otras sagas de «al uso» que poco tienen de originales, Canción de Hielo y Fuego aparece como un salvavidas en el terreno de los mundos mágicos, la estética medieval, las dinastías monárquicas y los héroes.
Juego de Tronos es el primer libro de la saga, un comienzo tan prometedor que el lector, al terminar de leerlo, es probable que vaya en busca de los volúmenes posteriores con unas expectativas altísimas.

Indudablemente bebe de La Mano Izquierda de la Oscuridad, de Ursula K. LeGuin, y eso se hace notar tanto en la trama como en algunos detalles del mundo que crea George R. R. Martin, tales como «La Mano del Rey» o «los inviernos largos». ¿Plagio? Dejémoslo en influencia. Aun así, es de agradecer su derroche de originalidad y su estilo, repleto de talento, épico y majestuoso, que aporta una grandeza al relato que le favorece tanto en el sentido narrativo como en el estético.

Cuenta la historia de Lord Eddard, de la casa Stark, que siendo rey de Invernalia, accede a ser la Mano del Rey Robert Baratheon, viejo amigo y compañero de mil batallas. Por Mano del Rey se entiende un concepto equivalente a lo que fue el valido en la monarquía española. Tras haber pasado una vida feliz y rutinaria junto a su familia en su reino, siendo Mano del Rey descubrirá un sinfín de traiciones, conspiraciones, secretos y tendrá la necesidad de remover hechos del pasado para desvelar un sabotaje contra el rey Robert, poniendo en peligro la vida de su familia y la suya propia.

La cantidad de personajes y de casas reales es tan amplia que se hace necesario el apéndice anexo en el que vienen referencias a todos los personajes relevantes, mostrando su relación con los demás y la familia a la que pertenecen. Pero esto no es un defecto de la novela, sino una virtud. En cuanto el lector se da cuenta de que cada capítulo tiene un protagonista diferente, no hace sino maravillarse ante tal despliegue narrativo y tanta soltura en la trama propuesta. En este sentido es palpable el hecho de que el autor haya sido también guionista, ya que la minuciosidad es una de las características más resaltables de la novela.

La narración es en tercera persona, pero al estar cada capítulo centrado en un personaje, mostrando sus pensamientos, intenciones y emociones, no hay sensación de distanciamiento o frialdad, sino todo lo contrario. La forma en que cada personaje hace «avanzar» a la novela en cada capítulo, engancha de una manera prodigiosa al lector, logrando en éste una gran empatía con uno u otro.

En cuanto a lo que encontramos en la novela, tenemos dosis de humor, diálogos frecuentemente brillantes, perversidad, intriga, aventuras, incertidumbre, conspiraciones, giros argumentales… y frío, mucho frío.

No he leído el resto de la saga, pero con Juego de Tronos, se puede adivinar que este universo propuesto, tenebroso y envolvente, es un hito en la literatura no sólo de su género, sino en el ámbito global.

Foto / Racortesl

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...