Las Hijas del Mar

sirena6.jpgLas sirenas (en griego antiguo Σειρήν Seirến, ‘encadenado’, seguramente inspirado en el sánscrito
Kimera, «quimera») son seres fabulosos, originarios de la mitologia griega y ampliamente extendidos en las narraciones fantásticas de la literatura occidental, cuya función y representación han variado con el tiempo.

Según la mitología griega, las sirenas eran hijas del dios marino Forcis, nacieron con cabeza y rostro de mujer, de piel bronceada y de cabellos verdosos, su parte inferior es la de un pez con cola y escamas verdes-plateadas, su complexión es parecida a la de los seres humanos, con mismo el peso y altura. Aunque las sirenas suelen vivir unos 150 años, estaban dotadas de una maravillosa y seductora voz. Su alimentación se basa en algas, plancton y peces pequeños. Para respirar bajo el mar usan las escamas de su parte de pez, que les permiten estar varios días bajo el agua sin necesidad de salir a la superficie. Los machos son conocidos como tritones. La sociedad de estos seres es fuertemente patriarcal. Sus poblados están instalados en acantilados y arrecifes. Están construidos con corales y conchas marinas. Les gusta habitar en paz y armonía con su entorno. Las sirenas son muy coquetas y les encanta adornarse el pelo con corales y conchas. Suelen salir a la superficie y tumbarse sobre rocas a entonar sus cantos.

sirena.jpgEran considerados seres mágicos que habitan en el mar, y que se suelen considerar las guardianas de las profundidades, la mayoría de ellas son muy delgadas, y algunas son casi translúcidas. No suelen ser muy interactivas con los humanos, son solitarias y se esconden en lugares inaccesibles.

Algunas sirenas eran criaturas bondadosas, y les concedían los deseos a los marineros que las ayudaban.

Sin embargo, otra versión que se conoce es completamente contradictoria: eran criaturas terribles, adivinaban el futuro, otorgaban poderes sobrenaturales a las personas, poseían una voz de inmensa dulzura y musicalidad, alrededor de su voz existen cuentos a cerca de las canciones encantadoras de las sirenas, que atraen a los marineros a las rocas, donde sus barcos se rompían en pedazos, o que los hombres se enamoraran de ellas y los arrastraban al fondo del mar para devorarlos o transformarlos en sus amantes bajo el agua. También los navegantes creían que viendo a una sirena significaba mala suerte, un presagio de tormenta o un naufragio.


El Origen de las Sirenas

Difícil es dilucidar el verdadero origen de las sirenas. Dejando a un lado a las antiguas sirenas con forma de mujeres-ave, se dice que la primera mujer-pez conocida fue Atargatis, la diosa de la luna, protectora de la fecundidad y el amor. Atargatis, perseguida por Mopsos, se sumergió en el lago Ascalón con su hijo, y se salvó gracias a su cola de pez. Esta leyenda se confunde con la de la diosa siria Derceto, que también se arrojó a las aguas del mismo lago, después de matar a uno de sus sacerdotes y abandonar a la hija de ambos en el desierto. Derceto recibió la cola de pez como símbolo de su pecado, y su hija, criada por las palomas, se convirtió en Semíramis, reina de Babilonia.

sirena3.jpgTambién existen diferentes explicaciones de cómo pasaron de ser medio aves a medio peces; se dice que fue un castigo de Deméter (en la mitología griega, diosa de la tierra y de la agricultura) por no haber protegido a su hija Perséfone (hija de Zeus, padre de los dioses). Otros plantean que fueron ellas mismas las que pidieron la mutación para mantenerse siempre vírgenes.

También puede encontrarse una semejanza con las sirenas en la diosa Afrodita, hija del semen de Zeus convertido en espuma de mar, que fue diosa del amor y protectora de los marinos. Su espejo ha sido heredado por toda la estirpe de sirenas.

Para buena parte de los sabios griegos, sin embargo, las sirenas tienen por padre a Aqueloo, un río personificado en figura de hombre con cola de pez. En cuanto a la madre, la confusión crece: puede ser la diosa de la memoria, o alguna de sus hijas, las musas. Quizá las sirenas sean hijas de la Elocuencia, de la Danza, de la Tragedia o de la Música. Hasta podrían ser hijas de Ceto, la ballena.

Para otros las sirenas eran las tres ninfas del mar: una de ellas toca la lira, la otra la flauta y la tercera canta. Eran conocidas como Parténope (el antiguo nombre de la ciudad de Nápoles), Leucosia (la blanca) y Ligia (la de la voz clara). La leyenda menos benévola narra que con la lira, la flauta y el canto, y utilizando seductoras palabras, inteligentes y tramposas, persuadían a los marineros que pasaban por allí para que se acercaran a ellas y destruirlos.

Residían en pequeñas islas muy verdes junto a la península de Sorrento, en un archipiélago que actualmente se denomina Los Galos, en el golfo de Salermo Según el mito, las islas en que vivían están llenas de los huesos de aquellos que cayeron en su trampa.

sirena4.jpgLa leyenda de las sirenas se inició probablemente en los relatos de los marineros que tomaron como tales a mamíferos marinos, como manatíes, vacas marinas y focas. Las primeras observaciones fueron hechas en Asiria, alrededor del año 1000 a.C. En la civilización occidental, se continuaron registrando reportes de su presencia hasta el siglo XVIII, cuando el racionalismo empezó a echar abajo la superstición y la fantasía.

Hasta en los mapas del Renacimiento podía leerse la frase “Hic sunt sirenae” (Aquí están las sirenas) escrita en medio de las áreas destinadas a los océanos. El hombre que surcó el Atlántico, Cristóbal Colón, también asegura que él y sus hombres las vieron, aunque no tan bellas como cuentan las historias. Muchas crónicas de reyes refieren la existencia de sirenas capturadas, y aún cercanos nuestros días navegantes y exploradores relatan encuentros con mujeres marinas, como una que apareció en la Antártida en 1823 u otra en las Bahamas en 1869. La primera tenía los cabellos verdes, la segunda, azules. Sin ir más lejos, en Liérganes, municipio español, existió un hombre-pez, y circulan rumores de otro ser de estas características en el río Ebro.

Las sirenas en la literatura

  • En la leyenda de Jason y los Argonautas, los marineros encantados por la voz de las sirenas se salvaron del desastre gracias a la habilidad de Orfeo, que logró con su canto tapar la música de aquellas y distraer a los Argonautas que se hubieran encallado de otro modo en los sirenum scopuli donde estas habitaban. Derrotadas por la superior habilidad de Orfeo, las sirenas se transformaron en piedra, o en otras versiones se arrojaron al mar para morir.
  • En la Odisea (XII, 39), Ulises preparo a su tripulación para evitar la música de las sirenas tapándoles los oídos con cera; deseoso de escucharlas el mismo, se hizo atar a un mástil para no poder arrojarse a las aguas al oír su música. De esta forma, ninguno de sus marineros sufrió daño porque no oyeron música alguna mientras que Odiseo, a pesar de que había implorado una y otra vez que lo soltaran, se mantuvo junto al poste y pudo deleitarse con su música sin peligro alguno. En consecuencia, una de las sirenas tuvo que perecer y esta suerte le sobrevino a la sirena llamada Parténope. Una vez muerta las olas la lanzaron hasta la playa y allí fue enterrada con múltiples honores. En su sepulcro se instaló después un templo. El templo se convirtió en pueblo, y finalmente el lugar donde fue enterrada esta sirena se transformó en la próspera Nápoles, llamada antiguamente Parténope.
  • En su libro La República, el filósofo griego Platón, sitúa a ocho sirenas en las esferas que separan al mundo de los espacios celestes.
  • Las sirenas aparecen también en algunos de los cuentos de Las mil y una noches. Así, en el titulado La ciudad de bronce leemos la siguiente descripción: las dos hijas del mar […] eran dos maravillosas criaturas de largos cabellos ondulados como las olas, de cara de luna y de senos admirables y redondos y duros cual guijarros marinos; pero desde el ombligo carecían de las suntuosidades carnales que generalmente son patrimonio de las hijas de los hombres, y las sustituían con un cuerpo de pez que se movía a derecha y a izquierda, de la propia manera que las mujeres cuando advierten que a su paso llaman la atención. Tenían la voz muy dulce, y su sonrisa resultaba encantadora; pero no comprendían ni hablaban ninguno de los idiomas conocidos, y contentábanse con responder únicamente con la sonrisa de sus ojos a todas las preguntas que se les dirigían.
  • El relato de Hans Christian Andersen La Sirenita, capaz de entender y hablar la lengua de los hombres, pero condenada al silencio por su pacto con la bruja del mar y finalmente convertida en espuma por su inalcanzable amor, es luego en la versión para niños animada por Disney que tiene un final feliz.

Guardianes del mar y todo lo que en él habita, estos seres llenos de virtudes que producen temores para aquellos que tuvieron la suerte o infortunio de encontrarse con una de ellas, pero no podemos negar que este mundo marino esta lleno de fascinación y misterio.

No puedo dejar de informar que el año pasado, como noticia se publicaron fotos de una posible sirena muerta encontrada en las playas de Haití, se incluyen comentarios de que son fotos montadas, yo les dejo a su criterio, pero lo que si les puedo decir, que en esas fotos, la belleza de estos seres queda como una fantasía creada por los hombres que contaban cuentos.

Si quieren acceder a esta información: mundo-del-anime.blogspot.com/2006/11/sirena-en-haiti

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