Un héroe de papel para una historieta de Hierro

El hombre de Hierro llega al cine y es una oportunidad excepcional para revisar los cómics publicados en los años sesenta por la legendaria casa de Comics Marvel

Tuve la suerte de ser invitado al estreno mundial de Iron Man. Hablo lógicamente del estreno mundial en mi ciudad. La invitación que me llegó elegantemente diseñada tenía la tentación de proclamarse como un estreno mundial. Debido a que el estreno comercial de la película (nuevamente hablo a nivel mundial) estaba bastante alejado por varios días, asumí que realmente iba a asistir a una presentación en primicia mucho antes que la de los propios estadounidenses en sus cines comerciales. Solo unos cuantos privilegiados en Estados Unidos, Asia, Europa y el resto del mundo iban a tener la suerte que yo estaba por vivir.

comic-ironman.jpgCuando llegué la cine, uno de los más elegantes de mi ciudad, mi primera sorpresa fue encontrar una larga cola. En mi decepción pensé “vaya no fueron pocos los elegidos para el pre- estreno mundial”. Sin embargo la presencia de preciosas anfitrionas me devolvió la alegría. Estaba acompañado un viejo compañero de la universidad que no había abandonado su humor ácido pese a ocupar un cargo de subgerente en la más grande compañía de telefonía española afincada en mi ciudad. Su lapidaria frase al momento de instalarnos en la cola del cine me abstuvo de hacer algún comentario emocionado de fan empedernido de historietas. Mi gris amigo espetó “Ojalá esta tontería valga la pena porque no me gusta hacer colas”. Comprendí entonces que mi entusiasmo por ver la película la guardaría para mí mientras esperaba en la cola. Afortunadamente tuvimos tema de conversación al observar detalladamente la dulce sonrisa de la rubia anfitriona que se tomaba fotos con algunos invitados. Estuve tentado de ponerme detrás de la maqueta del hombre de hierro (esas maquetas en las que uno pone la cabeza en un hueco para que su figura aparezca sobre con el cuerpo del héroe) pero mi sentido del ridículo me evito pasar esa vergüenza. Pero si hubiera tenido 15 años de hecho que me tomaba esa foto con la anfitriona.



Una vez en el cine, luego de pedirle sin éxito a la chica de la entrada a la sala, que me dejara la invitación de recuerdo, ingresé a la sala con cierta expectativa. Luego se apagaron las luces y nos quedamos frente un saludo grabado de un presentador famoso de la televisión quien nos daba la bienvenida e informaba que estábamos compartiendo una experiencia singular con cientos de otros privilegiados en otros lugares del planeta. Lo interesante de la presentación fue que se hizo un repaso a la historia de papel del personaje. Las inmortales historias de Stan Lee, Don Heck y Jack Kirby fueron repasadas en un especial ligero pero cumplidor acerca de la historieta. Afortunadamente ese especial me libró de las preguntas de mi amigo, quien me confesó luego que si no hubiera sido por el documental previo a la película me hubiera estado preguntando constantemente sobre el héroe de hierro.

Luego vino la película. Afortunadamente puedo decir que ella me gustó en parte por la inteligente dirección de Jon Favreau y en parte por el excelente reparto de actores, encabezados por un sorprendente Robert Doewney Jr. Para mi tranquilidad mi aciago compañero me comentó al final de la función que la película le había gustado y que salía satisfecho. No forcé la suerte. Evité hacer mayores comentarios para no dejarme llevar por mi pasión comiquera.

Como suele suceder cuando se asiste a una película, luego de la función entré a Internet para buscar más datos de la misma. Me perdí en la variada información que estaba disponible en la web y finalmente llegué a la página de la Marvel comics.

La página de la factoría Marvel ofrece en línea ahora más cómics de Ironman de los que ofrecía anteriormente. La página de Marvel tiene la imprescindible colección de Ironman con una selección gratuita de la misma disponible para todos aquellos que quieran tomarse el tiempo de inscribirse en la página de Marvel. Recuerdo que algunos años atrás logré leer toda la serie de Ultimate Spiderman simplemente adivinando la contraseña de algún ingenuo fanático. Se me ocurrió que la contraseña podría ser Spider con clave Goblin y para sorpresa mía resultó. Comprenderán la alegría que experimenté cuando tuve a mi disposición decenas de historietas de Spiderman con solo hacer un click.

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Ironman es un héroe de culto creado por una de las mentes más prolíficas de la historieta: Stan Lee. El carismático autor de cómics de vez en cuando concede interesantes entrevistas que nos hacen envidiar un tiempo irrepetible de la historieta de los Estados Unidos. La llamada era Marvel. Una de esas entrevistas recientes se puede leer en distintos sitios webs como la especializada web española universo marvel. Confieso que muchas ocasiones soñé con ser Stan Lee, el hombre más buena onda e imaginativo del mundo del cómic.

Esa noche del estreno pude leer varias páginas de Ironman, empezando por el legendario enfrentamiento contra la organización H.Y.D.R.A. Los cómics de los años sesenta de Ironman son un estupendo homenaje a los años de la guerra fría y las aventuras de Ironman. Una lectura muy recomendable para quienes quieran leer historietas como documentos históricos que reflejen las costumbres y corrientes de pensamiento de toda una época. Si usted es de ellos le dejo este link de la Marvel oara que pueda leer los cómics de Ironman.

Al día siguiente de la función especial pude revisar con agrado la edición del día del sitio web de críticas de cine Rotten Tomatoes. Le daban, en este sitio web que tiene por característica reunir las opiniones de los críticos de cine más importantes de los Estados Unidos, un porcentaje altísimo de críticas favorables para con la película del Hombre de Hierro (al momento de escribir estas líneas la película cuenta con un 91% de críticas positivas). Luego reflexioné sobre lo verdaderamente cierto del pre-estreno y función especial de la película. Con las diferencias horarias y con la mayor importancia comercial que tienen otras ciudades como Tokio o Londres, lo más probable era que la función especial a la que asistí no fuera realmente la primera. No importaba, gracias a esa invitación pude redescubrir la genial obra de Stan Lee y eso se agradece.

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